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3 comentarios en “Déjenos su comentario

  1. Me parece muy bueno el artículo sobre Saviani, vale la pena recordar el papel fundamental del filosofo brasileño en cuanto a su pensamiento pedagógico, ojalá se retome algo de su pensamiento, ahora más que nunca.

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  2. El fundamentalismo está de moda.

    Por Eduardo Ojeda

    Fundamentalismo, es la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales, por encima de una interpretación racional o contextual, o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida.
    Se habla de fundamentalismo bíblico, sobre todo entre los cristianos, debido a una interpretación, literal o simplista de la Biblia. Esta interpretación se da a partir de una visión dogmática que ignora los aportes de la arqueología, de la historia y la ciencia en general.
    De hecho fue en el campo cristiano, donde surgió esta postura de pensamiento religioso. Concretamente en EEUU con el movimiento evangélico literalista bíblico, que se oponía a cualquier tipo de reforma a nivel religioso, y que surgió a fines de la primera guerra mundial.
    Hay fundamentalismos en todas las religiones, sobre todo en las religiones Abrahámicas (Judaísmo, cristianismo e Islam)
    A todas estas religiones, les genera un problema muy grande, problema que mina su credibilidad, y sobre todo, destruye toda posibilidad de diálogo, y comprensión entre los hombres.
    Esto ha sido la causa de la acusación que muchos hacen a las religiones como causas de la violencia, y de no pocas guerras.
    No hay nada más opuesto al sentido común y a la misma democracia que esta tendencia.
    Claro que lo que digo no es nuevo, pero lo que si resulta no digo novedoso del todo, sino peculiar, es que estamos viviendo un momento de la historia en el cual el fundamentalismo se está poniendo de moda. No sólo en el Islam, sino también el campo cristiano. Los católicos podremos escandalizarnos del fundamentalismo islámico. ¿Y por casa como andamos?
    Entre los católicos también. Llevamos ya varias décadas de realizado el Concilio Vaticano II al que el Papa Juan se refería, diciendo que a diferencia de otros iba a ser un Concilio Pastoral, que no iba a corregir ninguna herejía. La intención era realizar un “Aggiornamiento” una adaptación de la Iglesia y de su vivencia de la fe, a los tiempos nuevos de cambio, que toda la humanidad estaba viviendo. Modestamente, creo que en realidad el mensaje del Concilio vino a liberarnos de una herejía que no se basa tanto en la interpretación de la doctrina cristiana, sino sobre todo en la vivencia de la misma, y su base no es otro que el miedo. Esta herejía es el fundamentalismo.
    El fundamentalismo nace del miedo al cambio.
    Es mucho más fácil vivir en una fe fundamentalista, una fe de la que la Iglesia no se ha desprendido.
    Observemos sino, cuantos intentos de reeditar vivencias piadosas y modalidades de pastoral, que se basan en prácticas fijas de oración, fe, piedad y de vida.
    ¡Cuantas seudo apariciones de la Virgen, en la cual se recomienda so pena de tremendos castigos apocalípticos, el rezo del rosario y la reedición de prácticas tradicionales piadosas!!
    Sin desmerecer el rosario, y estas prácticas, válidas y aceptadas con o sin apariciones de María que las legitimen, ¿es necesario asustar para que se reediten? Con todo respeto, no creo que ese sea el camino de Dios.
    Cuantos intentos de plantearnos una modalidad de Iglesia clerical y verticalista, donde no se discute la autoridad del cura, del obispo o del Papa.
    Bueno, del Papa a veces si, sobre todo, si es Francisco que quiere cometer el pecado de cambiarlo todo. Que ha osado hasta meterse en las finanzas del Vaticano, y cuestionarlas.
    No se lo perdonan, y yo me pregunto, si será casualidad que miembros de la comisión investigadora para reformar la administración económica del Estado del Vaticano, hayan dejado filtrar información confidencial, que por otra parte ha dado pingues ganancias a escritores y a quienes entregaron esa información. Es una forma de parar la cosa antes que empieze.
    ¿Cómo podemos leer el surgimiento de movimientos neoconservadores como los Legionarios de Cristo, que fueron tan fácilmente aceptados, pese a que desde el comienzo su surgimiento manifestó irregularidades muy grandes, que hasta motivó una investigación en el año 1950?
    Nadie entiende muy bien como es posible que el fundador, notorio pedófilo y acosador sexual de sus propios seminaristas e hijos, fuera tan protegido.
    Francisco, fue muy claro: “Algún padrinito poderoso debía tener” esto fue lo que dijo ante una periodista mexicana recientemente, con motivo de su visita a México , para explicar este tremendo escándalo.
    La explicación no se reduce a esto, sino a una mentalidad fundamentalista de la cual hay una gran contaminación en Roma.
    Maciel, supo vender muy bien a la Curia Romana, su movimiento, basado en una ciega “¿ortodoxia?”, y una fidelidad, no al Evangelio sino a la Curia Romana.
    Yo veo que el fundamentalismo es muy fuerte, y me pregunto porqué.
    La respuesta la hallo en mi propia vida, y en las tentaciones que yo mismo tengo.
    Creo que todos podemos reconocer que es mucho más fácil el apasionamiento y la radicalización en lo ya conocido y establecido.
    El camino del creyente no excluye la duda. El Padre Abraham, padre de la fe, y modelo de todo creyente la experimento, y su fe se abrió paso a través de ella, lo que no fue para él, un camino fácil.(Cfr. Gen. 15)
    De Moisés, de los profetas, y hasta del propio Jesús podemos afirmar lo mismo. (Mc. 14, 32-36)
    Desconfiemos mucho de los que no dudan de su fe.
    No son verdaderos creyentes, sino fanáticos. Son los que son capaces de matar en nombre de Dios.
    Saulo de Tarso lo era, y llegó a aprobar la muerte de San Esteban el primer mártir. (Cfr. Hechos 7)
    Lo siguió siendo luego, y lleno de ira “sagrada” persiguió a los primeros cristianos, hasta que el mismo Jesús salió a su encuentro en el camino de Damasco.
    Luego tuvo ceguera, de la que sólo se curó después de ayunar, pedir perdón por sus pecados y bautizarse. (Cfr. Hechos 9) ¿No está claro que la fe sin sombra de dudas no es de Dios?
    El verdadero creyente camina entre dudas, y si, tiene la luz de Cristo, pero eso no suprime sus inseguridades, vacilaciones, y le invita a renovar su fe cada día.
    Sí, claro que es difícil. ¿Pero acaso Jesús nos dijo que iba a ser fácil, cargar su cruz cada día y seguirlo. (Mc. 8, 31-38; Mt.8,18-22)
    ¡¡Qué dificil es no ceder ante la tentación del fundamentalismo!!
    Los curas más veteranos lo saben mucho mejor que yo, que no conocí la Iglesia Preconciliar (Tengo 62)
    El mundo de hoy asusta, los cambios vertiginosos y radicales también nos asustan mucho.
    La fe que nos exige el Evangelio, también asusta mucho.
    El pedido de Jesús de vivir el día a día de ponernos en manos del Padre y abandonar las certezas, es muy duro y demasiado exigente,.
    Lo que nos pide el Concilio de entrar en diálogo, franco, sincero y abierto con el mundo sin demonizar a los que viven otras culturas religiosas, otras certezas y otras visiones del mundo son difíciles para nosotros, muy difíciles.
    Hasta se nota en como nos vestimos los curas.
    Hay una onda de usar sotana o al menos cuellito, que se nota hasta en los curitas jóvenes. ¿De donde viene tanto entusiasmo por distinguirnos del resto del Pueblo de Dios?
    Esto se complementa con el afán de resaltar el papel dirigente del presbítero en las comunidades, de las cuales nos sentimos muchas veces dueños, y en donde intentamos que nuestra palabra sea la ley absoluta.
    Es cierto que somos responsables de nuestras comunidades, pero hay que recordar que no somos sus dueños, sino sus servidores. (Cfr. 1 Pedro 5,1-4)
    Yo nunca usé sotana, para mi, el clergyman, o la sotana me podrían alejar mucho de la gente.
    Yo creo que si uno baja al llano, y trata de ir al encuentro del otro, con las pocas verdades que uno maneja, pero confía en la fuerza de la verdad del Evangelio recordará lo que dijo Juan, que el amor perfecto expulsa el miedo. (Cfr. 1 Jn. 4,18)
    Si yo, sacerdote, preciso vestirme con sotanas , cuellitos y trapos varios para decir que soy un ministro del Señor, algo está fallando, algo esta mal en mi.
    Tengo miedo.
    El fundamentalismo es el fruto del miedo, como el nazismo, el stalinismo, el maoismo, y tantos “ismos”, y basta ver el desastre y el odio que cada una de estas tendencias fundamentalistas han causado en el mundo.
    ¿Qué esperamos para aceptar de una buena vez la novedad radical del Evangelio de Jesús, que no nos ofrece más seguridades que la del amor maravillosamente infinito y misericordioso del Padre Dios?

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