(Biblia) ¿Qué hacía Jesús entre los doctores en el Templo?

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén con motivo de la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús tuvo 12 años fue con ellos a Jerusalén. Cuando volvían, pasados ya los días de la Fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin saberlo sus padres. Ellos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaron entre los parientes y conocidos, pero al no encontrarlo volvieron a Jerusalén en su busca. 
Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban admirados de su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te buscábamos angustiados’. Pero él respondió: ‘¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la Casa de mi Padre?’
Pero ellos no comprendieron la respuesta que él les había dado.
Bajó con ellos y volvió a Nazaret, vivió sujeto a ellos, obedeciéndoles en todo.
Su madre guardaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón.
Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y gracia ante Dios y los hombres.”

Lucas 2, 41-52.

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Biblia: las tentaciones de Jesús, y las nuestras

Tanto Mateo como Lucas, nos traen una historia muy interesante acerca de las tentaciones de Jesús. (Mt. 4, 1-11  / Lc. 4,1-13) Jesús aunque era y es el Hijo de Dios, no escapó a la condición humana, y a una de sus consecuencias: su fragilidad.

Es normal que a lo largo de nuestra vida nos veamos tentados a apartarnos del camino de la fe, y el seguimiento del Señor, y su voluntad.

Lo mismo le pasó a Jesús. Los evangelistas sitúan esto al comienzo de la vida pública, pero si leemos con atención los evangelios veremos que son las tentaciones que acompañarán al Maestro toda su vida. Sino no comprenderíamos porque llega a llamar Satanás a uno de sus mejores amigos. (Mt.16,22-23) Es que el enemigo usaba al pobre Pedro para volver a tentarle.

¿Cuáles son estas tentaciones? Tentaciones a las que Satanás hace aparecer como inocentes, o guiadas por un noble propósito. Propósito torcido y mentiroso, que se intenta vender como bueno. No olvidemos que el demonio es el padre de la mentira, ¡Si hasta llega a citar la Escritura para justificar sus propuestas!

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(Biblia) Bernabé, apóstol y amigo fiel

San Bernabé

Cuando miramos la historia de un gran hombre, debemos tener en cuenta que no es un mágico accidente de su época, sino que ese hombre notable ha tenido gente amiga que lo ha ayudado a realizar todo su potencial. En el caso de Saulo de Tarso, al que nosotros conocemos como el apóstol San Pablo, hubo alguien clave, y que fue antes que nada un gran amigo, que lo acompañó desde el principio, y sin él San Pablo no hubiera sido el gran líder espiritual que fue. Se trata de Bernabé, que en el Nuevo Testamento es el único que es llamado junto con los 12 y con el mismo Pablo, apóstol de Jesús. La referencia la encontramos en la Primera Carta a los Corintios 9,1-6. En ella Pablo dice:


“¿No soy yo acaso libre? ¿No soy yo un apóstol? ¿No he visto a Jesús Nuestro Señor, y no son ustedes mi obra en el Señor? Aunque otros no me reconozcan como apóstol, para ustedes lo soy, y ustedes son en el Señor, la prueba de que yo hago obra de apóstol. Escuchen pues lo que responde a los que me critican. ¿No tenemos acaso derecho a que nos den de comer y de beber? ¿No tenemos derecho a que nos acompañe en nuestros viajes alguna hermana, como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor y el mismo Cefas (Pedro) ¿Solamente a Bernabé y a mi nos negarán el derecho a no trabajar?” .

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(Biblia): El profeta desobediente (libro de Jonás)

Hay un pequeño libro ubicado en la colección de los libros proféticos que desentona respecto a los demás.

En primer lugar porque quien habla no es el profeta que le da título, sino un narrador que cuenta la historia del profeta.

En segundo lugar porque a diferencia de Jeremías e Isaías, este Jonás no es un obediente “hombre de Dios” que aunque le cueste, se enfrenta a quien sea para trasmitir el mensaje del Señor.

Por el contrario, Jonás es llamado por Dios para anunciar a los asirios, (el prototipo del Imperio esclavizador y cruel de la antigüedad) acerca del castigo que Dios les tenía reservado, destruyendo su ciudad capital Nínive.

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(Biblia) Simón el embaucador

Hay un raro y misterioso personaje marginal en el libro de los Hechos de los apóstoles.

Aparece poco pero es muy interesante lo que se habla de él. Quizás para algunos su presencia era bastante irrelevante, pero a la luz del complicado siglo XXI en que vivimos resulta profundamente iluminador.

Pero dejemos que la Palabra nos hable.

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(Biblia) El primer anuncio escrito de la Resurrección de Jesús

1° Corintios cap. 15

Entender, aceptar y creer en la Resurrección de Cristo, es importante para todo cristiano. Es más, como afirma San Pablo es la base de nuestra fe. Por eso, el capítulo 15 de la Primera Carta a los Corintios es muy importante. Es el anuncio por escrito más antiguo de la Resurrección de Jesús.
Fue escrito aproximadamente en el año 50 después de Cristo, y antes que los cuatro Evangelios. Pablo debe corregir algunas doctrinas equivocadas que se daban en la Iglesia de Corinto. Era Grecia, y un paradigma cultural y una visión del ser humano muy distinta a la judeocristiana.
Para los griegos, muy ligados al pensamiento de Platón, la muerte era una liberación y no una tragedia. Ellos razonaban de esta manera: decían que el cuerpo era la cárcel del alma, que éste no había sido creado por Dios sino por el demiurgo, un ser de inferior jerarquía y que la materia era mala. El espíritu o el alma humana era en cambio inmortal, y sí una creación divina.
Es por eso que les costó tanto asimilar la idea de la Resurrección, pues implicaba un rescate del cuerpo material, al que juzgaban inferior.
Por eso San Pablo reafirma claramente la Resurrección de Jesús.

“Si los muertos como dicen ustedes no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido y tampoco la fe de ustedes”. 1Cor 15,13-14.

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(Biblia) EL REINO ES DE LOS NIÑOS

Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo:
«Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos».
Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.

(clic aquí para el texto completo)
Mt 19,13-15

jesus-con-ninos-sonrienteSegún Marcos y Mateo, las madres presentaban sus niños a Jesús para que los acariciara y los bendijera. Jesús los abrazaba y les imponía las manos bendiciéndolos. La fiesta y el bullicio alrededor de Jesús molestaron a los discípulos que intentaron impedir esa que para ellos era una falta de respeto y pérdida de tiempo para el maestro; los niños no podían comprender ni poner en práctica lo que enseñaba el maestro. Frente a esta reacción de los discípulos, Jesús se indignó y exigió que les dejaran a los niños acercarse a él. Y dijo con vehemencia: el Reino de Dios pertenece a quienes son como los niños; quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él (Me 10,14-15).

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(Biblia) NO VINE A TRAER LA PAZ SINO LA ESPADA

No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra.
No vine a traer la paz, sino la espada…

(clic aquí para el texto completo)
(Mt 10, 34-36; Lc 12, 51-53)

No he venido a traer la paz sino la espada, dijo Jesús según el evangelista Mateo (Mt 10, 34) y Lucas cita la misma frase cambiando la palabra espada por división (LC 12, 51). La frase de Jesús en Mateo se refiere a su discurso misionero. Jesús, al hablar de espada, se refiere a la Palabra de Dios que desafía el mal y visibiliza el juicio de Dios; es la espada de doble filo de la que habla el salmo 149. Por eso la carta a los Hebreos definirá la Palabra de Dios como más aguda que espada de dos filos; ella penetra en lo más íntimo, es capaz de juzgar los pensamientos y los sentimientos (Heb 4, 12). Jesús es portador de paz y unidad pero su mensaje divide, efecto típico de la espada, porque algunos lo reciben con entusiasmo y otros lo rechazan con violencia.

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(Biblia) NO VOLVERÁN JAMÁS A TENER SED

“Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído decir que él tenía más discípulos y bautizaba más que Juan –en realidad él no bautizaba, sino sus discípulos– dejó la Judea y volvió a Galilea
(clic aquí para el texto completo)
Jn 4,5-38

Después del encuentro con Nicodemo que es el hombre de la ley (miembro del consejo supremo judío, el Sanedrín), ahora Jesús se encuentra en pleno día con una mujer fuera de la ley por ser samaritana y pecadora (Jn 4,1-42). El relato empieza con Jesús en la hora sexta cansado por el viaje y sentado al borde de un pozo. Es un mediodía caluroso y Jesús tiene realmente sed y pide un poco del agua que la mujer saca del pozo con el cántaro. En este caso Jesús no parte de las escrituras sino de la sed de ambos para hablar de la sed de Dios y de una vida plena que hay en toda persona humana. Jesús no sólo habla con una mujer, cosa que los maestros de la ley de Dios no podían hacer, sino con una samaritana (se evitaba a los samaritanos por ser de otra religión y para no contaminarse).

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(Biblia) POR UN SOLO PECADOR QUE SE CONVIERTE…

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo entonces esta parábola: «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
(clic aquí para el texto completo)
Lc 15,1-10

Dios ama a los pecadores, a cada uno de ellos, goza de su retorno y hace fiesta. Es el sentido de las dos parábolas de la oveja perdida y de la dracma perdida. El acento se pone sobre el gozo de Dios, más que sobre el arrepentimiento de los pecadores: habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte que por 99 justos… (15, 7). La misericordia de Dios no es proporcional a los méritos sino a la miseria del hombre. Jesús con estas parábolas justifica, frente a los fariseos, su actitud hacia los pecadores. Se habla de conversión, pero no del pecador a la justicia sino del justo a la misericordia.

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