Misterios de la Biblia: ¿Un momento de furia de Jesús?

 

La expulsión de los mercaderes del Templo

Uno asocia a Jesús a la imagen de un maestro, lleno de paz, alguien que predica el amor a sus mismos enemigos…¿ Puede alguien así, caer en un momento de violencia tan grande como el que nos describen los cuatro evangelios, expulsando a los mercaderes?  Los cuatro evangelistas nos cuentan esta historia pero en estos relatos encontramos variaciones, que tienen que ver, con lo que cada uno de los evangelistas nos quieren transmitir, acentuando algunos aspectos del mensaje de Jesús y su prédica.

Mas si uno va a las películas, vemos que los cineastas nos describen la furia y la indignación de Jesús con vivos colores, y a uno le da la impresión de que Jesús, que era un tipo muy recto y amaba al pueblo tiene que haberse indignado mucho, y como dicen los gurises, “se zarpó”  salió de su control y los expulsó violentamente. Incluso San Juan nos agrega un detalle importante, que él tomó unas cuerdas e improvisó un látigo para castigar más eficazmente a los que habían hecho de la Casa de Dios un mercado (Jn 2,15).

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(Misterios de la Biblia) Libro del Apocalipsis: ¿qué significa el libro sellado por los 7 sellos?

Recordemos que en su mayoría el libro profético del Apocalipsis, se compone de una serie de visiones con una cantidad de elementos simbólicos cuyo contenido no se comprende inmediatamente. Debemos leerlas cuidadosamente, y hacerlo mediante la comprensión del significado de los símbolos y hasta de los números, ya que estos significan cosas distintas. De todos modos, no son estas visiones anuncios de catástrofes, ya que están destinadas a consolar a los oyentes y darles esperanza, ya que los cristianos a los cuales va dirigido el mensaje, estaban siendo perseguidos a muerte por el emperador Domiciano.

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CATEQUESIS DE ADULTOS: ¿EN QUÉ DIOS CREEMOS?

Si se le pregunta a un católico las razones de su fe, probablemente responda que él nació en un ambiente católico, que se educó en el catolicismo, que se ha habituado a sus prácticas religiosas, que está confortablemente instalado donde está. Inclusive habrá alguien que responda que lo importante es tener una religión para poder pedir por sus necesidades y tener la ayuda divina. Es que estamos colgados de un Dios sentado arriba en su trono y nosotros abajo; y toda nuestra actividad religiosa consiste en convencerle que “baje” y nos socorra. O en insistir a la Virgen y a los santos para que le convenzan a que nos ayude. La Virgen y los santos, por ser personas humanas como nosotros, pensamos que nos comprendan mejor y nos tengan más misericordia que el mismo Dios; y esto es blasfemia. Dios ya ha bajado con Jesús y se hizo hombre y conoce nuestras miserias. Muchos piensan que a Dios hay que tocarle la campana constantemente para que se entere de cuáles son nuestras necesidades y las de nuestro prójimo. Escribe el teólogo José Maria Mardones: “Estas son imágenes falsas del Dios cristiano con las que nos encontramos fácilmente en la pastoral, en la catequesis, en las homilías, conferencias y charlas”. Estas imágenes de Dios causan decepciones y rechazos. Tal vez nos inocularon estas imágenes de chicos y son muy difíciles de cambiar, salvo que se haga un camino de búsqueda y maduración personal. Queremos meter a Dios, que es puro Amor, en nuestros moldes y esto es imposible. Dios ni castiga ni premia; Dios siempre está esperando, como el padre del hijo pródigo, a que sus hijos vuelvan a la casa paterna donde todo es de todos. Dios es como el sol que ilumina, da calor y vida; y sale “sobre justos e injustos”(Mt 5,45 ). Quien se esconde de Dios, quien no se expone a su luz y calor, puede congelarse. Nosotros mismos nos castigamos, sufrimos las consecuencias de nuestras decisiones. A pesar de ello, Él nos sigue buscando (sus rayos penetran hasta en las selvas más tupidas) para sacarnos de la oscuridad.

                                                        Jairo del Agua

(Misterios de la Biblia) ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús resucitó?

Es el misterio central de nuestra fe.  Como dice el propio San Pablo: “Si Cristo no resucitó y nuestra esperanza es sólo para esta vida, somos los más infelices de los hombres” (1Cor 15,19).

Y sin embargo es tal vez, la verdad más desconocida para los cristianos.

Siendo aún un seminarista, me puse a hacer un experimento práctico. A la salida de la misa me puse a preguntarle a la gente que salía del Templo, qué queremos decir cuando decimos que Jesús resucitó.

Las respuestas fueron variadas: “pues se reencarnó”, “Que volvió a la vida en otro cuerpo y por eso no lo reconocieron” y la más extendida fue “que su cuerpo quedó en la tierra y su espíritu fue al Cielo”.  

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ENIGMAS DE LA BIBLIA

El rey de un país pequeño, que por su fe detuvo a un poderoso Imperio

 

 

El rey Ezequías ora al Señor.

Esta historia comienza con un rey tonto que no confiaba en Dios.

Se llamaba Acaz. Había cometido muchas imprudencias y había permitido que la adoración a los falsos dioses de los pueblos vecinos contaminara a el pueblo del reino de Judá.

Cuando Acaz comenzó a reinar Israel -que en la época de David y Salomón (s. IX a.C.) estaba unificado en un solo reino con capital en Jerusalén- hacía ya años que estaba dividido.

Cuando Salomón murió su hijo Roboam no estuvo a la altura de su padre.

Quiso conducir el Reino imponiendo a la fuerza su voluntad, pero diez tribus de Israel le dijeron que no le iban a hacer caso y se separaron de su Reino, formando el Reino de Israel del Norte.

Fue tràgico porque el pueblo de Israel era un pueblo hasta el momento unido. Así que se formaron dos reinos.

El del norte con capital en Samaría, y el del Sur con capital en Jerusalén, que estaba gobernado por los descendientes de David, padre de Salomón (1Re Cap. 12).

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ENIGMAS DE LA BIBLIA

¿CÓMO SABEMOS LOS CRISTIANOS, QUE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS?

 

En primer lugar, no somos los únicos que decimos que un determinado libro no es sólo creación humana, sino que es inspirado por Dios.

Por ejemplo la religión más antigua del mundo, el hinduismo, tiene los libros Vedas y el Bhagavad-Gitá, como sus libros sagrados. Los musulmanes, el Corán.

¿Desde dónde entonces decimos que nuestros escritos sagrados son Palabra de Dios?

En primer lugar, la nuestra es una afirmación de fe, pero…

¿De dónde surge esta creencia?

Los cristianos creemos que la Biblia es la Palabra de Dios. Nuestra fe nos lo dice y la experiencia del Pueblo de Dios -tanto del antiguo (Israel) como del nuevo (la Iglesia)- nos lo dice.

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(Biblia): Los Pastores de Belén: primeros evangelizadores

“En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Quirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio  para ellos en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No teman, Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tienen la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.”   Lucas 2,1-14

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(Biblia) Apolo:  Un predicador carismático y humilde

¿Quién era este hombre?

A pesar del nombre griego y la lógica alusión al dios griego del sol y de las artes, era un judío y probablemente dado el nombre, era de la diáspora… ¿de Alejandría, tal vez?

Sabemos sí, que predicó entre los años 50 al 53 en la época del emperador Claudio, y que sus caminos se cruzaron con los de San Pablo, o al menos con sus colaboradores.

San Pablo lo menciona como uno de los predicadores que nuclearon y ayudaron a formar la joven y entusiasta (aunque algo indisciplinada) comunidad de Corinto.

En efecto, algunos de los miembros de la Iglesia se reconocían como discípulos de Apolo, y estaban enfrentados con los otros miembros de la comunidad que se sentían partidarios de los otros predicadores que habían trabajado entre ellos.

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(Biblia) ¿Qué hacía Jesús entre los doctores en el Templo?

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén con motivo de la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús tuvo 12 años fue con ellos a Jerusalén. Cuando volvían, pasados ya los días de la Fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin saberlo sus padres. Ellos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaron entre los parientes y conocidos, pero al no encontrarlo volvieron a Jerusalén en su busca. 
Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban admirados de su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te buscábamos angustiados’. Pero él respondió: ‘¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la Casa de mi Padre?’
Pero ellos no comprendieron la respuesta que él les había dado.
Bajó con ellos y volvió a Nazaret, vivió sujeto a ellos, obedeciéndoles en todo.
Su madre guardaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón.
Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y gracia ante Dios y los hombres.”

Lucas 2, 41-52.

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