Despenalización en Argentina: “nadie nos puede asegurar que se rechazará en Senadores”

Entrevista de Vatican Insider a Leandro Flocco, joven presidente de la ong “FRENTE JOVEN”.

 

Leandro Flocco

¿Cuál es la situación actual después del debate por la despenalización del aborto en Argentina?

El proyecto de despenalización del aborto en la Argentina se viene presentando desde hace varios años pero en esta oportunidad el presidente Macri dio lugar al debate. El proyecto se presentó el 6 de marzo, después siguieron dos meses de audiencias en el Congreso de la Nación con voces a favor y en contra, y terminó el 31 de mayo. Después del debate entre los diputados el 13 de junio se votó.

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ARGENTINA: “ABORTO LIBRE, SEGURO Y GRATUITO”

El debate sobre el aborto “libre, seguro y gratuito” ha llevado a dividir el país con una grieta todavía más profunda de las que hay. La postura de la Iglesia ha sido unánime en contra de un proyecto de ley discutido ampliamente en la Cámara de Diputados. El arzobispo de San Juan Jorge Lozano escribió en el diario “La Nación”: “Los que agradecen a la Iglesia por estar al lado de los pueblos originarios, por exigir una tierra para todos, por apoyar la denuncia de la tala ilegal de bosques, nos cuestionan por defender la vida de punta a punta. Nos invitan a no meternos y a quedarnos en la sacristía, como antes se decía de las mujeres para la cocina. La Iglesia está del lado de la vida en todo momento y no exige que se legisle de acuerdo a opciones religiosas. El ADN propio que se nos da en el  momento de la concepción no figura en el catecismo sino en la ciencia. Que el grupo sanguíneo del bebé sea diferente de la del papá o de la mamá, no es una afirmación de ningún dogma. Se habla de que las mujeres pobres son las que más desean el aborto legal; y esto es mentira. Lo que necesitan las mujeres pobres es una vida “libre, segura y gratuita”; una alimentación “libre, segura y gratuita”; acceso a la salud y a la educación “libre, segura y gratuita”. Reclamar además la posibilidad del aborto legal antes de la semana 11 (¿y por qué no la 12?) es como si se permitiera la violencia en las canchas de fútbol los primeros 20 minutos del partido y después no”. El obispo Miguel Hesayne fue terminante: “Es una ley criminal regida por el nefasto principio de que el fin justifica los medios, el mismo que usó la dictadura para torturar. No queremos ser una nación infanticida”. El obispo Sergio Buenanueva: “La aprobación de una ley a favor del aborto por parte de la mayoría será legalmente legítima, pero injusta” y se pronunció contra las presiones indebidas sobre los legisladores católicos. El cura villero Pepe Di Paola cuestionó el gobierno por impulsar este debate: “No es inocente que se instale ahora este debate después del acuerdo económico con el FMI que promueve en todo el mundo el aborto. Los conservadores no ven con malos ojos que los pobres tengan menos cantidad de hijos o no los tengan; los seudoprogresistas levantan banderas de presunta libertad sabiendo que este genocidio es impuesto por organismos internacionales que pretenden reducir la pobreza reduciendo a los pobres. Padecemos una colonización ideológica”. Por su parte el obispo auxiliar de La Plata Alberto Bochatey, un experto en bioética, negó según datos oficiales que el aborto clandestino sea la principal causa de muerte materna (no llega al 15%). La primera causa fundamental es la desnutrición, seguida por distintas enfermedades; todas causas relacionadas con la pobreza y no con el aborto. En cinco años ha habido solo dos mujeres condenadas por hacerse un aborto, según un informe de la Defensoría General de la Nación. Hay además muchos menos abortos entre los pobres que en las personas de clase media y alta. “El aborto es un fenómeno típico de la clase burguesa. Lamentamos que un tema tan delicado haya quedado a merced de la negociación política y del panquequismo”, dijo Bochatey. El sustancial empate final del debate con la media sanción de la Cámara no solucionó el problema; lo que queda es mucho por hacer para proteger sea la vida de la madre como la del hijo. Una mejor educación sexual preventiva, la contención de la mujer con embarazo no deseado, la necesidad de repensar la ley de adopción para que no sea una tarea imposible, etc. Siempre salvando el principio que entre la libertad por elegir y el derecho a vivir, éste es el más básico y fundamental.

ARGENTINA: “LA IGLESIA PECA GRAVEMENTE…”

el actual ministro de economía, en 2016

El obispo Eduardo García, de San Justo, diócesis obrera del Gran Buenos Aires, en ocasión del primero de mayo afirmó en su homilía: “El trabajo y el trabajador están en el centro mismo del corazón de la Iglesia… Son enemigos de la dignidad del trabajador el liberalismo económico con su voracidad insaciable, el consumismo que lleva a una servidumbre deshumanizante, la escandalosa coexistencia del lujo y la miseria, el poder sin límites de anónimas minorías. Nos inquieta el anuncio de medidas económicas con las que el grueso de la clase trabajadora acusa la pérdida de conquistas trabajosamente adquiridas. Denunciamos el estado paralelo que produce la droga en nuestra sociedad y en nuestros barrios más vulnerables. Hoy los nuevos terratenientes y empresarios de guante blanco son los narcos; ellos son los nuevos patrones que manejan nuestras barriadas a gusto y placer, que otorgan beneficios y castigan, que incluyen y excluyen, que dan trabajo a costa de la vida de la gente. Si el estado no se hace presente con una economía que atienda a los más débiles, la droga y el narcotráfico ocuparán su lugar. Corremos el peligro de seguir el ejemplo de aquellos lugares donde economía, estado y droga caminan de la mano”. Posteriormente a estas fuertes palabras, dijo García en una entrevista: “Desde hace diez años en nuestras barriadas se ha instalado el negocio de los narcos. Es una fuente de ingresos para muchos y de poder para los narcos. La gente se ha ido acostumbrando a todo esto por miedo y necesidad y esto es muy grave. Nosotros tenemos que denunciar todo esto, sin miedo a lo que pueda pasar. La Iglesia peca gravemente cuando no denuncia lo que aparece ante sus ojos como una injusticia. Los narcos no actúan solos; tienen fuertes aliados que los bancan. Todo esto aumenta la pobreza, la delincuencia, la inseguridad”. Por su parte el titular de Pastoral Social del Episcopado Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora que es otra región enorme castigada por la pobreza, cuestionó la decisión del gobierno de acudir en ayuda del Fondo Monetario Internacional “por no ser una salida inteligente. Cuando en casa no entran sueldos y hacemos gastos que necesitamos hacer y encima pedimos préstamos con alto interés, así no podemos salir adelante. Sabemos a lo que aspira el FMI; lo ha demostrado en nuestra historia, una triste historia de deuda externa. Se habla mucho de la pobreza pero el trato que se le está dando a los pobres (a las cooperativas, a los movimientos populares…) que son un cuarto de la población del país, no es favorable. Cuando solo se apuesta al protagonismo financiero, no hay salida”.

ARGENTINA: CURA VILLERO Y ABORTO

Pepe y Marcelo, en una entrevista radial

El cura villero Pepe Di Paola, de La Carcova, hizo estas declaraciones sobre el aborto en el marco de un diálogo ecuménico con Marcelo Figueroa, que es un biblista protestante amigo del Papa y director del Osservatore Romano en español. “Nosotros queremos defender la vida de la madre y del niño, de los dos. Aquí no hablamos de penalizar a la chica que aborta; por el contrario, en las villas se tejen redes de amor que hacen posible que la chica pueda tener su hijo. Hay prejuicios que no reflejan la realidad. Se dice que la despenalización es en beneficio de los más pobres que quieren abortar y no lo pueden hacer, que mueren todos los día practicando el aborto clandestino. No solamente en el tema del aborto, sino en varios otros temas, como en el de la legalización de la droga, se ha utilizado el argumento de la ayuda a los pobres, lo que es falso. En realidad se trata de opiniones de las clases medias y acomodadas que buscan justificar sus posturas con argumentos de tipo social. Muchos que se llaman progresistas en realidad no lo son, porque para serlo deberían pensar en el pobre. El pobre nos enseña a querer la vida, a cuidar y proteger toda vida. Deberían conocer a tantas familias en las que la abuela cuida a los hijos de los hijos, a tantas madres que han preferido tener a su bebé a pesar de que alguien le sugería abortar. Muchos utilizan el argumento de los pobres sin conocerlos, simplemente porque les es útil. El plan que hay detrás de todo esto, es el control de natalidad para que los hogares de las familias pobres tengan menos hijos. Se dice que los pobres tienen muchos hijos para cobrar los planes sociales y de esa manera no trabajar; no conocen la realidad, no comprenden qué difícil es tener hijos en una situación de alta vulnerabilidad social. Pensar además que si hay alguna malformación o discapacidad la persona tenga la posibilidad de hacer un aborto, es una especia de discriminación racial. Es ponerse en lugar de Dios y decidir quién tiene que vivir y quién no”. Otra mentira que se ha repetido hasta el cansancio es que el aborto es la principal causa de muerte materna en Argentina, lo que es ampliamente falso según los datos del mismo Ministerio de la Salud. Lapidarias son también las palabras del teólogo Juan Carlos Scannone: “Soy contrario a la legalización tanto más que ahora la ciencia ha confirmado lo que las religiones desde siempre han sostenido, es decir que el ADN del que va a nacer es distinto del de la madre y por lo tanto no puede decirse que el aborto sea un derecho ejercido sobre el propio cuerpo”.

ARGENTINA: “NO HEMOS HECHO LO SUFICIENTE”

El centenar de obispos argentinos en su primera reunión plenaria del año, antes del debate sobre la despenalización del aborto en el Congreso, hicieron un pronunciamiento sobre el tema “para buscar soluciones nuevas sin necesidad de matar o interrumpir vidas de seres humanos”. Aceptan la situación de vulnerabilidad de muchas mujeres que abortan o están en riesgo y reclaman para ellas acciones preventivas y de acompañamiento. Afirman: “Aún hay mucho que hacer para acompañar y ayudar a las mujeres que viven un embarazo indeseado, en malas condiciones (desnutrición, diabetes, dificultades obstétricas no controladas debidamente, situaciones de violencia..). El presidente de la Conferencia Episcopal Oscar Ojea expresó: “El debate sobre la despenalización del aborto es una oportunidad extraordinaria para poder mejorar leyes que tienen que ver con la adopción y con el cuidado de las mujeres en zonas vulnerables. Muchas de estas realidades tienen que ver con la pobreza no resuelta”. En la declaración final se lee: “Tanto la Iglesia como la sociedad no hemos hecho lo suficiente. No hemos acompañado de la mejor manera a las mujeres que han abortado en medio de sufrimientos y límites y padecen en soledad las consecuencias de esta decisión. Alentamos a los legisladores a superar recetas de hace 40 años  con leyes innovadoras que tutelen tanto la vida y los derechos de la madre como del hijo”.

ARGENTINA: EL ABORTO Y LAS RELIGIONES

Contra el proyecto de ley en favor de la legalización del aborto (es la séptima vez que el parlamento trata este tema) el 25 de marzo hubo manifestaciones multitudinarias en todo el país. En Capital Federal médicos con sus guardapolvos blancos leyeron un manifiesto por la vida recordando su juramento hipocrático. “Es lo mismo interrumpir el embarazo a una semana que en cualquier otro momento, ya que existe un nuevo ser humano desde la fecundación”, dijeron. No hubo sobre el escenario ni representantes políticos ni religiosos. El proyecto permitiría la interrupción del embarazo durante las primeras 14 semanas; y después solo en caso de peligro de la mujer, violaciones, malformaciones fetales graves. Según los promotores del proyecto, los más importantes argumentos son que el aborto clandestino es la principal causa de muerte materna y también que anualmente nacen unos 3 mil bebés de niñas de 10 a 14 años. La convocatoria fue de la ONG “Marcha por la vida”; se realizó en todo el país  y reunió tan solo en Capital a varias decenas de miles de personas. Los organizadores insistieron en la propuesta de profundizar en la educación sexual a todos los niveles y en un proyecto de ley que promueva la “adopción en vientre”: la madre que no quiere tener a su hijo busque tramitar desde la gestación que el recién nacido sea dado en adopción. La Conferencia Episcopal se adhirió a las marchas, manifestando sin embargo que se trata de un tema humano, antes que religioso. Por eso participaron personas de todas las religiones, así como de ninguna. El diario “La Nación” entrevistó a líderes de ocho religiones. Los budistas son los más permisivos ya que según ellos es la mujer la que deberá tomar la decisión y la única que asumirá las consecuencias. Los opositores más radicales al aborto son los Testigos de Jehová y los Mormones. Algunos grupos evangélicos, los musulmanes y los judíos admiten excepciones, pero todos profesan que la vida es un don sagrado de Dios. También para los católicos la vida humana es sagrada y el feto es un ser humano real, no en potencia. El aborto no deja que se siga avanzando en el desarrollo de un ser que ya tiene todo el código genético de un ser humano. Los curas villeros de Capital Federal emitieron un comunicado: “Con los pobres abrazamos la vida”. Se declaran en contra del proyecto, reclaman más facilidades para adoptar y afirman: “No necesitamos agregar más muertes a las tantas que hubo y que hay. Se precisan propuestas de vida digna para todos y que la sociedad proteja a los más débiles. Hemos aprendido de los pobres a amar y cuidar la vida. La lógica hegemónica de los más fuertes que domina nuestra sociedad se traslada también al niño y a la niña por nacer”.

ARGENTINA: ¡NO A UNA IGLESIA CONDENATORIA!

Presentamos unos extractos de una larga entrevista a “Valores Religiosos” del arzobispo y teólogo Víctor Fernández, a los cinco años del pontificado de Francisco.  A la pregunta sobre el éxito de las reformas impulsadas por el Papa, el arzobispo contesta: “Hay cosas que ya la Iglesia no puede hacer. Se ha vuelto inadmisible cualquier actitud condenatoria, agresiva o autoritaria con los que piensan diferente, ostentando poder y riqueza… Está claro que hoy hay otro aire en la Iglesia más libre y evangélica… Es inevitable que algunos procesos necesiten su tiempo para evitar injusticias en los casos de pedofilia (hay también venganzas y chantajes). El Papa nunca perjudicaría a un inocente para salvar a la institución o cuidar su imagen… Francisco está produciendo una irreversible desmitologización del Papado con sus palabras y gestos, y porque entre otras cosas permite que algunos católicos destrocen su figura y detiene a las autoridades del Vaticano para que no les apliquen sanciones. Esto le quita a la figura del Papa ese halo excesivamente sagrado, de un ser superior e intocable. Él, como lo ha dicho muchas veces, no quiere ser un superhéroe… El Papa es atacado también en lo social, pero, ¿quién puede pretender que un Papa defienda a las multinacionales y no a los más frágiles? Si no hay una mirada de fe desde el Evangelio, se reduce el Papa a un personaje. Las resistencias al Papa están más fuertes en los laicos de algunos movimientos y en los centros de poder de la Iglesia. Evidentemente esto lleva al Papa a una actitud prudente que requiere evitar los apresuramientos.

Las otras reformas, inclusive la de la curia, son reversibles; además las personas en esas estructuras son determinantes. Aún así, la curia vaticana ya no podrá reemplazar al Papa ni a los obispos, sino que deberá estar al servicio de ellos. En cuanto a la reforma del banco vaticano (IOR) se ha hecho avances enormes, que sin embargo han tenido muy poca difusión. Se han cerrado miles de cuentas, se ha obligado a todos los que tienen depósitos allí a declararlos en su propio país como condición para mantener la cuenta, se lo sometió a auditorías de empresas internacionales y se lo está transformando en lo que debió ser siempre: tan solo una institución para las diócesis, congregaciones religiosas e instituciones eclesiásticas en orden a apoyar las tareas misioneras y evangelizadoras. Aquí en Argentina, donde en los últimos dos años hubo una fuerte campaña de desprestigio en los medios y en las redes, el Papa mantiene un 80% de aprobación según las encuestas más serias; pero ese 80% hace poco ruido. Hasta en Estados Unidos tiene un 84% de imagen positiva, lo cual no significa que todos estén de acuerdo con todo lo que dice el Papa. Muchos republicanos no soportan su defensa del medio ambiente o sus críticas a  la economía liberal, pero lo valoran mucho como pastor. Quizás también en Argentina se produzca el mismo fenómeno: se valora su figura, su entrega, su coherencia y generosidad a pesar de que no se comulgue con todas sus palabras”.

ARGENTINA: ¿EL ESTADO MANTIENE A LA IGLESIA?

El jefe de gabinete Marcos Peña reveló que a los 140 obispos, sin contar los aportes indirectos a la Iglesia, se les paga anualmente 130.421.300 pesos argentinos. Los obispos diocesanos cobran por mes 46.800 pesos, los auxiliares 40.950, los eméritos 40.950, los administradores apostólicos y diocesanos 46.800. “No se trata de salarios o sueldos”, explicó el obispo de San Francisco Sergio Buenanueva. “Son asignaciones por diócesis. Las cifras ya eran conocidas. Los 130 millones no representan ni un 7% del dinero que maneja anualmente la Iglesia. Es impreciso decir que el estado sostiene económicamente a la Iglesia. A la Iglesia Católica la sostienen los fieles de aquí y en algunos casos del exterior. Sería bueno discutir el sistema actual de la Argentina, que se apoya sobre la Constitución pero resulta hoy inapropiado para muchos y fuente de conflicto permanente. Argentina podría adoptar el modelo de otros países; el ciudadano elige y le dice al estado a qué religión quiere ayudar y así se distribuye el dinero”.

Los obispos en general juzgaron la del gobierno como “una maniobra distractiva”, tal como la cuestión de la legalización del aborto. Sería una cortina de humo para desviar la atención de la creciente presión social sobre el gobierno. El obispo Gustavo Carrara se declaró abierto al debate con la posibilidad de que el aporte estatal se haga de otra manera; pero insistió en que la mayoría de los obispos vive austeramente. Hace años por otra parte que el episcopado viene estudiando formas alternativas para el financiamiento de la Iglesia. También sobre el problema de la venida del Papa a la Argentina habló el nuevo obispo auxiliar de Lomas de Zamora, el cura villero  José García Cuerva: “Mejor que el Papa no venga a la Argentina porque la opinión pública del país va a intentar ponerlo de un lado o del otro de la grieta. No estamos preparados para tener un Papa argentino”. El nuevo obispo lamentó la utilización partidaria que hacen los medios de sus palabras y gestos. Añadió: “Esto pasa porque nos creemos el ombligo del mundo. El Papa ha dejado de ser de alguna manera argentino, para transformarse en un líder mundial y aunque reciba a todos y siga interesado por su país, tiene muchas otras cosas de qué ocuparse”. En una carta a los obispos, el Papa hace pocos días pidió perdón a los argentinos “que puedan sentirse ofendidos por algunos de mis gestos. Dios no me liberó de la fragilidad humana; por eso puedo equivocarme como todos”.

DECLARACIONES SIGNIFICATIVAS

Nuevos aires empiezan a soplar en la iglesia argentina  con las nuevas autoridades de la Conferencia Episcopal, en particular de su presidente Oscar Ojea, obispo de San Isidro.

con Estela de Carlotto

En Roma, en el Santuario de los Nuevos Mártires de la Comunidad San Egidio, ofrecieron el cáliz y la patena con los que rezaban los cinco sacerdotes palotinos de San Patricio, masacrados durante la dictadura. También la visita inesperada de Ojea a las Abuelas de Plaza de Mayo ofreciendo su apoyo fue muy valorada, y por su parte la presidenta de las Abuelas viajó a Roma para entrevistarse con el Papa.  Estela Carlotto, ex candidata al Premio Nobel de la Paz, de 87 años, ya recuperó con su equipo a 127 nietos, inclusive el suyo propio, que habían desaparecido durante la dictadura; faltarían unos 300. En ocasión de la visita al Papa dejó declaraciones significativas. Dijo: “El Papa me inspira mucha confianza y un poco de culpa porque yo no lo alcancé a conocer en Argentina y tenía una opinión distinta. Reconozco que con el cardenal Bergoglio, las relaciones no eran amigables. No habíamos escuchado a Bergoglio hablar de desaparecidos. Yo creía  a la versión malintencionada de que había denunciado a dos sacerdotes. Se trataba de desinformación. En realidad él trabajó para salvar personas. Una amiga mía, Clelia Luro casada con el ex obispo Jerónimo Podestá, me solía hablar de la bondad de Bergoglio. Cuando supe la verdad me rectifiqué, él lo sabe y ahora creo que la obra que está haciendo a nivel mundial es excelente. Es humano rectificarse cuando uno se ha equivocado. Somos cristianos, creemos en el perdón y en la verdad. El Papa me dijo: “Miremos para adelante; lo importante es lo que estamos haciendo ahora”.

ARGENTINA: CAMPAÑAS PERIODÍSTICAS

“Me he sentido usado por la política de mi país”

El arzobispo Víctor Fernández, rector de la Universidad Católica, escribió en La Nación: “A quien tiene formación superior se le debe exigir que cuando escribe algo que pueda afectar al otro, no se base en meras suposiciones. Ciertas afirmaciones periodísticas sobre el Papa están plagadas de imaginación. Todo se interpreta como si el Papa estuviera permanentemente pensando en el presidente Macri. El ego argentino es grande. Se le atribuyen de continuo intenciones políticas. También muchas veces se supone que todos los que tienen alguna tarea en instituciones católicas estén ejecutando órdenes del Papa cada vez que hablan. Esto no ocurre siquiera con los cardenales del Vaticano, ya que siguen pensando y hablando como si Francisco no fuera Papa. Un católico adulto puede tener pensamiento propio sobre temas políticos y sociales, sin suponer que repita lo que le ordena el Papa; puede opinar lo que quiere sobre el presidente o la oposición. No es realista pensar que alguien, por ser asesor de una oficina vaticana como Justicia y Paz (es el caso del dirigente gremial argentino Juan Grabois), esté representando el pensamiento del Papa en temas sociales. Hoy la Iglesia goza de una inédita libertad de expresión y no hay que pensar qué diría el Papa para poder opinar. Hasta lo tratan a él de hereje y cismático sin que les llegue siquiera un pedido de aclaración desde el Vaticano. Lamentablemente en nuestra sociedad han crecido la intolerancia y nuevos modos de censura; por eso muchos no opinan para evitar descalificaciones públicas y sospechas. Esto empobrece el ya limitado debate público y no habrá progreso económico que supla la decadencia cultural y social”. 

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