(aniversario) Hace un siglo: “INÚTIL MASACRE”

 

Benedicto XV

Ya había empezado la primera guerra mundial el 28 de julio de 1914 entre las dos alianzas opuestas: por un lado las llamadas “potencias centrales” (Alemania e Imperio Austro-Húngaro) y por el otro Inglaterra, Francia y Rusia. Fue llamada “la grande guerra” porque involucró a 70 millones de soldados en la contienda más grande de la historia hasta ese momento. Tendrá el saldo final de unos diez millones de soldados muertos, más siete millones de civiles. El papa Benedicto XV fue elegido el 6 de setiembre de 1914 y dos días después hizo el primer llamamiento para frenar la guerra en pos de negociaciones. Estaban implicadas las dos terceras partes de los católicos del mundo (124 millones por parte de los aliados y 64 millones por parte de las potencias centrales). Esta guerra fue traumática para el Papa, en especial por la división que creó entre los católicos alistados en bandos opuestos y fogueados por un nacionalismo desmedido. No solo la guerra alejaba de su ministerio a numerosos sacerdotes movilizados, sino que presentaba un espectáculo bochornoso con cristianos que se odiaban y se mataban unos a otros, con obispos y sacerdotes enfrentados entre sí.

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(aniversario) MADRES DE LA PLAZA

Hace 40 años el 30 de abril de 1977 en la tarde apacible de un sábado se reunieron por primera vez en la Plaza de Mayo, cerca del monumento a Manuel Belgrano, 14 madres buscando a sus hijos desaparecidos.

Cada una de ellas había recibido un papel secreto de la líder del grupo, Azucena Villaflor de Vincenti, que las citaba a reunirse allí. El papel decía: “Tenemos que buscar juntas, porque juntas podremos llegar a algo; separadas no lograremos nada”. El objetivo era que la gente y las autoridades las vieran. Habían recorrido cuarteles, morgues, comisarías, ministerios, iglesias, los despachos de la vicaría castrense y no habían logrado ninguna información. Recuerda una de ellas: “Nos sentamos en un banco y Azucena empezó a sacar un tejido para disimilar que estábamos charlando, porque había estado de sitio y no se podían hacer reuniones en la vía pública. Cuando los policías nos ordenaron movernos, nos tomamos del brazo de a dos y empezamos a dar vuelta al monumento, pero ni media vuelta dimos; los policías nos echaron ese sábado”. Las siguientes rondas se empezaron a hacer los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo, cerca de la Casa de Gobierno. Las madres caminaban en forma silenciosa  pero el gobierno las tildó enseguida como “las locas de la plaza”, quitándole importancia al hecho. Todos sabían que ellas exigían la aparición de sus hijos, el derecho de sus hijos a un juicio justo o por los menos que se les concediera la dignidad de un entierro cristiano si estaban muertos. Se fueron sumando después otras madres, hasta llegar al centenar y junto con todo esto se multiplicaban los habeas corpus, los reclamos, las visitas a organismos de derechos humanos. Aquel 30 de abril fue el primer paso, la primera de las 2 mil marchas que se harían después. Cuando desde la Casa de Gobierno llegaron los soldados para dispersarlas, les dijeron a las mujeres: “Aquí no pueden estar, circulen..”, y las empujaban con la punta del fusil. Se tomó esa orden de “circular” en sentido literal y allí empezaron las rondas.

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ANIVERSARIO: HACE 20 AÑOS, EL VIAJE PAPAL FALLIDO

Antigua ciudad de Ur

Fue en 1997 que en la perspectiva del Jubileo del 2000, el Papa Juan Pablo II pensó visitar y rezar en los lugares más sagrados de la Biblia. Quería empezar por UR de los caldeos, patria de Abrahán y seguir después por el Sinaí, el monte Nebo desde donde Moisés vio la tierra prometida antes de morir y la Tierra Santa. En dos viajes sucesivos, en febrero y marzo del 2000 el Papa pudo visitar esos lugares, menos el primero que pensaba realizar en 1999. UR está situada al sur de Irak en una zona desierta cerca del delta del río Éufrates. De la antigua UR quedan algunos restos arqueológicos, por ejemplo del palacio real y de los templos. UR era el centro en aquel entonces de la antigua civilización sumerica y fue una de las primeras ciudades del mundo. De allí, según la Biblia, Abrahán con su esposa Sara salió hacia un tierra  prometida por Dios a él y a sus descendientes. El Papa tenía gran interés en ir allí porque Abrahán es considerado el “padre de los creyentes” también para judíos y musulmanes.

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LOS 500 AÑOS DE LA REFORMA

(el encuentro de Lund)

el Papa en Lund
el Papa en Lund

Lund es una pequeña ciudad (82 mil habitantes) de Suecia , con mil años de historia. Allí se inauguró con la presencia del Papa, el 31 de octubre pasado, la solemne conmemoración de los 500 años de la Reforma Protestante cuando el monje  Martín Luther el 31 de octubre de 1517 proclamó 95 tesis teológicas para la reforma de la Iglesia, en Wittemberg (Alemania). Los actos conmemorativos se realizaron en Lund porqué la Federación Luterana Mundial nació en esa ciudad en 1947; ahora tiene sede en Ginebra (Suiza), agrupa a unas 145 iglesias, representando a 72 millones de fieles en 78 países. En Europa hay tan solo 36 millones; 21 millones hay en África. Los Luteranos son la primera Iglesia nacida de la reforma de Lutero. El movimiento Luterano dio origen a numerosas Iglesias, en particular a los Reformados y a los Anglicanos, bajo el denominador común de “protestantes”. En la actualidad hay 500 millones de personas en alguna de las distintas formas del protestantismo moderno.

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ANIVERSARIO. Hace 27 años: TIANAMMEN

La masacre de Tianammen fue el resultado de una serie de  manifestaciones lideradas por los estudiantes universitarios en la Republica Popular China, que ocurrieron entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989 en la plaza Tianammen de Pekín, también llamada “Puerta de la Paz Celestial”.

El 20 de mayo el gobierno declaró la ley marcial y en la noche del 3 de junio llegaron a la plaza los tanques y la infantería del ejército para terminar con las protestas. Se estima la cantidad de muertos entre 2.000 y 3.000; los heridos entre 7 mil y 10 mil. Tras la masacre, el gobierno arrestó  a cantidad de opositores condenándolos a la cárcel, a trabajos forzados, a los campos de reeducación; y expulsó a la prensa extranjera. El último preso, conocido, de Tianammen será liberado en octubre de este año, tras 27 años de cárcel por quemar un tanque en la protesta. Se trata de un obrero, Miao Deshun que entró en la cárcel a los 25 años y ahora sale con 52 años de edad.

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Aniversario: HACE CIEN AÑOS, EL GENOCIDIO ARMENIO Y EL PAPA FRANCISCO

En vísperas del viaje del Papa a Armenia, queremos recordar los cien años del que fue el primer genocidio del siglo XX por parte de turcos musulmanes ultranacionalistas y radicales contra la Armenia cristiana.

Primeros inmigrantes armenios en Uruguay

El centenario se ha celebrado propiamente el 24 de abril del año  pasado, recordando cuando el 24 de abril de 1915 cientos de líderes políticos, religiosos y civiles armenios fueron arrestados en Estambul y ejecutados. A eso siguió la deportación en masa de los armenios. Pero antes de esa fecha, el 12 de abril del año pasado el papa Francisco celebró una misa en la basílica de San Pedro para los que habían muerto y, primero de los Papas, habló de “genocidio” en presencia del Patriarca Supremo de la Iglesia Apostólica de Armenia Karekin IIº y del presidente de ese país.

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Aniversario – Pacto de las Catacumbas: es vigente

catacumbas-5Es bueno destacar antes de que termine el año, y con él el aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II hace 50 años, lo que el teólogo Jon Sobrino llamó “el legado secreto del Concilio”. Se trata de un hecho que ocurrió al finalizar el Concilio en las Catacumbas de Santa Domitila en las afueras de Roma. El 16 de noviembre de de 1965 se reunieron allí 42 padres conciliares para firmar lo que se llamó “el pacto de las catacumbas”. Era el grupo de la “Iglesia de los pobres” que se había reunido constantemente durante el Concilio, pero que no había logrado el consenso por parte de la asamblea conciliar para sus propuestas. Se reunieron allí para formular un compromiso personal y de grupo. No hubo fotos, ni documento público, ni presencia de prensa; la primera referencia al hecho salió en el diario francés “Le Monde” un mes después. Se quería evitar que ese gesto fuera interpretado como una disonancia o una lección para los demás obispos del Concilio. No se quería obligar ni exigir a nadie un compromiso que era tan solo para los que habían impulsado en el Concilio, alentados por el cardenal Giacomo Lercaro (uno de los cuatro moderadores de la asamblea), una Iglesia pobre para los pobres. En aquella ocasión el inspirador principal de la iniciativa fue el obispo brasileño Helder Cámara, del que ahora se está haciendo el proceso de beatificación. A lo largo de todo el Concilio dom Helder se preguntaba: “¿solo debemos ocuparnos de los problemas internos de la Iglesia, mientras dos tercios de la humanidad se mueren de hambre?”. La Eucaristía la celebró Charles Himmer, obispo de Tournai.

En esas mismas catacumbas había estado Pablo VI dos meses antes afirmando que “aquí la Iglesia se despojó de todo poder humano, fue pobre, fue humilde, fue piadosa, fue opresa, fue heroica”. Los auto-convocados querían volver al espíritu de esa primera Iglesia. El documento que firmaron se llamaba: “Pacto para una Iglesia servidora y pobre”, sobre la huella de un libro con el mismo título del p.Yves Congar. Entre los firmantes latinoamericanos hubo 7 obispos de Brasil, 5 de Colombia, 4 de Argentina (Alberto Devoto de Goya, Vicente Zaspe de Santa Fe, Juan José Iriarte de Reconquista, Enrique Angelelli en aquel tiempo auxiliar de Córdoba), 2 de Uruguay (el obispo de Salto Alfredo Viola y su auxiliar Marcelo Mendiharat) además de Manuel Larrain de Chile, Leónidas Proaño de Ecuador y otros.

El 14 de noviembre pasado se desarrolló un Seminario en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma para recordar este Pacto y el expositor principal fue el teólogo Jon Sobrino. Sobrino rescató este episodio, olvidado por décadas, como un hito de la historia moderna de la Iglesia y como de suma actualidad en el actual pontificado que también se propone una Iglesia pobre para los pobres y así volver al Evangelio de Jesús.

Dijo Sobrino: “En América Latina hubo continuidad entre el Pacto de las Catacumbas y tres años después con la Asamblea de Medellín y más tarde con la de Puebla. De allí surgió la Opción Preferencial para los pobres, a los que no solo hay que amar sino defender sobre todo de los que los empobrecen, aún corriendo todos los riesgos”. Recordó a los Padres y Madres de la Iglesia en América Latina después del Concilio, a los mártires, a las comunidades eclesiales de base, el testimonio de tantos cristianos “por los que la Iglesia se acercó un poco más a Jesús”. El 16 de noviembre Jon Sobrino acompañó al obispo italiano Luigi Bettazzi, uno de los sobrevivientes del Pacto, en la celebración de la Eucaristía en las catacumbas de Santa Domitila, rodeado por una multitud de fieles. Recibió también un abrazo en el Vaticano por parte del Papa Francisco que lo animó a seguir escribiendo, a pesar de que en tiempos pasados se le había prohibido enseñar en las universidades católicas. Otro teólogo, Paulo Suess, también habló del Pacto como de un Manifiesto que todavía espera su concreción en toda la Iglesia: “Ahora el Pacto ha de salir de la catacumba, ha de ser un Pacto público para toda una Iglesia en salida”.
El pacto de las catacumbas

Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros, en una iniciativa en que cada uno de nosotros quisiera evitar la excepcionalidad y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos de episcopado; contando sobre todo con la gracia y la fuerza de Nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo siguiente:

1) Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población, en lo que concierne a casa, alimentación, medios de locomoción y a todo lo que de ahí se sigue.

2) Renunciamos para siempre a la apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (tejidos ricos, colores llamativos, insignias de material precioso). Esos signos deben ser ciertamente evangélicos: ni oro ni plata.

3) No poseeremos inmuebles ni muebles, ni cuenta bancaria, etc. a nuestro nombre; y si fuera necesario tenerlos, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales caritativas.

4) Siempre que sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, en la perspectiva de ser menos administradores que pastores y apóstoles.

5) Rechazamos ser llamados, oralmente o por escrito, con nombres y títulos que signifiquen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos ser llamados con el nombre evangélico de Padre.

6) En nuestro comportamiento y en nuestras relaciones sociales evitaremos todo aquello que pueda parecer concesión de privilegios, prioridades o cualquier preferencia a los ricos y a los poderosos (ej: banquetes ofrecidos o aceptados, clases en los servicios religiosos).

7) Del mismo modo, evitaremos incentivar o lisonjear la vanidad de quien sea, con vistas a recompensar o a solicitar dádivas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a considerar sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social.

8) Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y los trabajadores compartiendo la vida y el trabajo.

9) Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus relaciones mutuas, procuraremos transformar las obras de “beneficencia” en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes.

10) Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, las estructuras y las instituciones sociales necesarias a la justicia, a la igualdad y al desarrollo armónico y total de todo el hombre en todos los hombres, y, así, al advenimiento de otro orden social, nuevo, digno de los hijos del hombre y de los hijos de Dios.

11) Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en estado de miseria física cultural y moral ―dos tercios de la humanidad― nos comprometemos a: -participar, conforme a nuestros medios, en las inversiones urgentes de los episcopados de las naciones pobres;

-pedir juntos a nivel de los organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio como lo hizo el Papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen más naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan a las mayorías pobres salir de su miseria.

12) Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio; así:
-nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
-buscaremos colaboradores que sean más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;
-procuraremos hacernos lo más humanamente presentes y ser acogedores;
-nos mostraremos abiertos a todos, sea cual sea su religión.

13) Cuando volvamos a nuestras diócesis, daremos a conocer a nuestros diocesanos nuestra resolución, rogándoles nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles
(Catacumba de Santa Domitila, Roma, 16 de noviembre de 1965)