CAMINO SINODAL ALEMÁN y el VATICANO

retrato de obispos alemanes en vaticano, al centro, el papa francisco
Alemanes «ad limina».

Del 14 al 19 de noviembre se reunieron en el Vaticano con el Papa y la Curia Vaticana 62 obispos alemanes en ocasión de la visita “ad límina”, es decir a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Esta visita es obligatoria para los obispos diocesanos cada cinco años y debe incluir una visita al Papa para rendir cuenta sobre el estado de sus diócesis. El encuentro con el Papa duró dos horas a puerta cerrada y sin periodistas.

Camino alemán: ¿qué reforma?
El encuentro con los dicasterios vaticanos duró cuatro horas y fue presidido por el secretario de estado cardenal Pietro Parolin;  el tema central fue el Camino Sinodal Alemán. Parolin escuchó a todos pero les advirtió sobre el peligro de “promover una reforma de la Iglesia y no una reforma en la Iglesia”.
Les pidió que el Camino Sinodal Alemán se encarrile por el mismo camino sinodal que recorre hoy la Iglesia universal. Inclusive se pidió a los obispos alemanes una “moratoria”, la que fue rechazada.
El secretario general del Sínodo 2024 cardenal Grech se mostró más dialogante: “El Sínodo no puede ignorar las cuestiones difíciles”. En un comunicado conjunto se constataban las “reservas del Vaticano sobre metodología, contenido y propuestas” del Camino en nombre de la unidad de la Iglesia y de su misión evangelizadora, pero se resolvía de común acuerdo continuar el diálogo. Según el presidente de los obispos alemanes Georg Batzing “fue un debate arduo pero civilizado y creemos que el diálogo puede tener éxito a  pesar  de los puntos de vista contradictorios. Es un error hablar de enfrentamiento. La Iglesia en Alemania no quiere seguir un camino propio, ni tomará ninguna decisión fuera del contexto de la Iglesia universal; pero quiere dar una respuesta a la impaciencia de la gente. Somos católicos pero queremos serlo de otra manera. Los bloqueos, las prohibiciones, las intimidaciones ya no son posibles en la Iglesia de hoy. No hay cuestiones cerradas, porque estas cuestiones existen. Todos los intentos de cancelarlas no tendrán éxito”.
Llamó la atención el silencio y la ausencia, en esta reunión, del papa Francisco, que sin embargo al volver de Bahrein había advertido: “Alemania ya tiene una Iglesia evangélica; yo no quisiera otra. Quiero una Iglesia Católica en fraternidad con la Iglesia evangélica”.

Orígen de las reformas propuestas
Como es sabido, todo empezó en 2018 cuando la Conferencia Episcopal Alemana reconoció 3.667 casos de abusos sexuales clericales a menores en las últimas décadas y el masivo alejamiento de católicos de la propia Iglesia. La Iglesia alemana se mantiene gracias a un sistema recaudatorio que la hace muy rica, pero sin fieles, sin jóvenes ni vocaciones en una sociedad muy secularizada donde lo religioso ya no interesa.
Un año más tarde empezó el Camino Sinodal, con la participación de los laicos agrupados en el Comité de Católicos Alemanes, como respuesta a esta situación. Se planteó no solo la conversión personal sino también la necesidad de cambios estructurales.
Se debatió sobre cuatro temas fundamentales: el poder en la Iglesia, el celibato eclesiástico, la mujer en la Iglesia, la moral sexual. El debate sobre estos temas, considerados no negociables, creó una profunda grieta con el Vaticano. Se acusó a los obispos de deriva doctrinaria. Inclusive se los acusó de cisma, no advirtiendo que el cisma ya estaba ocurriendo, por la masiva salida de la Iglesia de tantos católicos. Hubo una carta abierta de cien obispos de todos los continentes contra el Camino.
Por su parte los obispos alemanes afirmaban que no se discutía sobre dogmas, sino sobre elementos vinculados a los cambios culturales de hoy. El cardenal Reinhard Marx de Múnich, que fue miembro del Consejo de Cardenales del Papa, dijo a La Croix: “Nadie de nosotros quiere sustituir al Papa, anular el Derecho Canónico o reescribir los dogmas de la Iglesia. Formamos parte de la Iglesia universal y solo queremos debatir y avanzar en el debate, aportando los elementos que consideramos más importantes. Debemos llevar el tesoro del pasado con nosotros, pero por encima de todo debemos mirar hacia el futuro y comenzar algo nuevo a la luz de la tradición”.
Lo que alarmó a algunos en el Vaticano fue que la asamblea sinodal alemana autorizara a obispos y sacerdotes a bendecir las parejas homosexuales. El Vaticano sacó entonces un documento contrario a esa práctica (ya muy difundida) y recordó a todos que nadie tiene la facultad de obligar a obispos y fieles a aceptar nuevas formas de gobierno en la iglesia y nuevas orientaciones en materia de doctrina y moral. Se le respondió que una bendición no se puede negar a nadie; una bendición no tiene como objetivo validar la forma de vida del que pide la bendición. Y todo siguió igual.

De críticas y apoyos
El 10 de setiembre se reunió en Frankfurt la cuarta asamblea del Camino con la presencia de 1.230 sinodales incluyendo a los 70 obispos. Los textos presentados fueron casi todos aprobados, sin ser vinculantes. El único texto no aprobado, porque bloqueado por los obispos, fue sobre la moral sexual. En el texto se acusaba a la moral tradicional de la Iglesia de haber “favorecido manifiestamente actos intolerables de violencia sexual” y de haber condenado la homosexualidad como intrínsecamente mala y pecaminosa y haber impedido el acceso a la ordenación de candidatos sacerdotales por ser homosexuales.
Se exigía otro trato con los LGBTQ (lesbianas, gays, homosexuales, transexuales y queer). También la asamblea  pidió que las decisiones más importantes para la Iglesia  sean tomadas por los obispos en el marco de un “Consejo Sinodal” (compuesto también por laicos) elegido democráticamente. Ya está en marcha una reorganización de los seminarios. La próxima asamblea del Camino se tendrá del 9 al 11 marzo del año próximo siempre en Frankfurt.

Como conclusión de los encuentros en el Vaticano puede decirse que subsisten dos conceptos de sinodalidad: para el Vaticano se trata de escuchar y discernir, para los alemanes de cambios de estructura y debates en los que la mayoría decide. Lo que ha mejorado es el clima, menos beligerante y propenso al diálogo. Esto  puede llevar a que el camino sinodal alemán confluya en la preparación y realización del Sínodo universal, donde encontraría críticas, pero también apoyos.

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