MADRES de PLAZA de MAYO: 45 AÑOS

nora, una de las ancianas madres, con su pañuelo y foto de su hijo desaparecido.
Es jueves: Nora Cortiñas pide por su hijo desaparecido, Carlos Gustavo Cortiñas.

A los 45 años de las Madres de Plaza de Mayo el papa Francisco le envió un mensaje a la presidenta histórica del movimiento Hebe de Bonafini, destacando “la admirable trayectoria de las Madres, protagonistas de una historia de dolor en busca de sus hijos desaparecidos” y las llama “madres de la memoria”.

Efectivamente la primera ronda de las Madres en plaza de mayo fue el 30 de abril de 1977 alrededor de la pirámide, pidiendo para sus hijos “aparición con vida”. Eran 14 mujeres lideradas por Azucena Villaflor De Vincenti, una mujer católica de fuerte personalidad que cansada de recorrer ministerios, juzgados, cuarteles, comisarías, iglesias y sin respuesta, convenció a sus compañeras de ir públicamente a la Plaza de Mayo, lugar histórico de las manifestaciones políticas. En aquel tiempo corría la frase que pretendía explicar las desapariciones: “por algo será”.
De 1970 a 1976 ya se habían contado dos mil desapariciones. En los primeros años las madres marchaban cada una con la foto de su propio hijo; más tarde adoptaron todas el pañuelo blanco con el nombre del hijo bordado en el pañuelo y empezaron a dar vuelta a la plaza en silencio todos los jueves.
Azucena Villaflor fue secuestrada el 8 de diciembre de 1977, el día de la Inmaculada en la iglesia de la Santa Cruz (de los religiosos pasionistas). El militar Alfredo Astiz se había introducido en el grupo de las mujeres y las había denunciado. Azucena fue torturada y su cadáver fue encontrado en la costa argentina después de un “vuelo de la muerte” sobre el Río de la Plata.
Días después se llevaron a dos monjas francesas que apoyaban al grupo: Alice Domon y Leonie Duquet. Esta última trabajaba en la Casa de la Caridad de Morón, una institución fundada por el obispo Miguel Raspanti. Se atendía allí a niños discapacitados o desamparados, entre los cuales los cuatro hijos de una prima del dictador Rafael Videla.

Si se excluyen la iglesia de la Santa Cruz y unos contados obispos junto al premio Nobel de la Paz Adolfo Perez Esquivel, las madres fueron ignoradas por la mayoría de la jerarquía de la Iglesia Católica.
Sin embargo el grupo de las madres y las rondas se acrecentaron cada vez más, mientras los militares que las vigilaban montados a caballo, las tildaban de “locas”. Varias fueron detenidas y algunas desaparecieron.
En 1986 hubo una escisión del movimiento debido a la politización de algunos de sus miembros. Las Madres de Plaza de Mayo han pasado a ser un modelo internacional de organización de base, de lucha no violenta, de valentía en la defensa de los Derechos Humanos, de lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
En el mismo año de las Madres surgieron las Abuelas de Plaza de Mayo con el objetivo de localizar a sus nietos nacidos en la cautividad y devolver a sus legítimas familias todos los niños desaparecidos en la dictadura, hoy ya adultos.
Se calculan en unos 500 los niños desaparecidos o apropiados como botín de guerra por las familias de los militares o abandonados en institutos como NN.
Ya eran 130 los recuperados en el año 2020.

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