¿GUERRA SACRÍLEGA?

 RESPONDE CIVILTÁ CATTOLICA

un soldado que lleva uniforme, enciende unas velas en un templo“Civiltá Cattolica” es la revista más importante de los jesuitas y muy cercana al papa Francisco. Su jefe de redacción es el jesuita Antonio Spadaro. Como respondiendo a tanta gente -de Iglesia y no de Iglesia- que quiere enseñarle al Papa cómo tiene que hacer el Papa, escribe: “Esta guerra no perdona a nadie ni siquiera a los niños. Es necesario detenerla porque la escalada podría llevar a la humanidad a un túnel sin salida…

…Mientras más cruel se vuelva la guerra, más crueles serán las consecuencias. La diplomacia vaticana no ataca personalmente a jefes religiosos o políticos para seguir siendo útil. Lo que hace es condenar las acciones bélicas, decisiones y estrategias malignas frutos de miopía política, pero apuesta a una negociación seria entre las partes, poniéndose ella misma a disposición. La alternativa a la negociación, parece ser una violencia sin fin”.

El Papa no quiere cerrar todas las puertas. No sirve de nada dividir al mundo en amigos y enemigos. Dijo el arzobispo Giovanni Ricchiuti de Pax Christi: “El Papa ha reconocido claramente que hubo un agresor y un agredido. Por eso se precisaba y se precisa una intermediación no violenta, desarmada, por arriba de las partes. Esta es la que falta hoy y que el Papa propone. Esta también ha sido la postura de los papas anteriores en las guerras pasadas”.

En otro artículo para “La Croix” Spadaro escribe: “Putin podría perder la guerra exactamente el día después de ganarla al enfrentar una ocupación inaceptable para la población ucraniana. El Papa habló de la “monstruosidad” de esta guerra, de su “crueldad salvaje” pero también habló de una guerra “sacrílega”. ¿Por qué’? En 2007 Putin dijo: ‘Tanto la fe de los rusos como su escudo nuclear son dos cosas que fortalecen el Estado y garantizan la seguridad interna y externa del país’.
La fe cristiana y las bombas nucleares estarían vinculadas entre sí al servicio del Estado y de su seguridad. Para el patriarca Kirill la ofensiva bélica contra Ucrania y occidente es un choque entre el bien y el mal: una afirmación típica del fundamentalismo yihadista que divide al mundo en amigos y enemigos. El Papa por el contrario ha consagrado a María los pueblos de Rusia y Ucrania juntos, como pueblos hermanos.
Putin el 18 de marzo citó el evangelio de Juan: ‘Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por los amigos’ (Jn 15,13) refiriéndose a los soldados rusos que daban su vida por el pueblo.
La frase fue repetida por el patriarca Kirill, siempre para justificar la invasión y el odio a los enemigos. Es una retórica religiosa blasfema, porque olvida el precepto típicamente cristiano de ‘amar a los enemigos’ (Mt 5,43).
La tragedia ucraniana es también una tragedia cristiana para dos pueblos que profesan la misma fe en Cristo. Por eso más que nunca es necesario un diálogo no solo político sino ecuménico para una futura reconciliación, tan necesaria como difícil. Por eso hay que esperar un nuevo encuentro entre Francisco y Kirill, en el marco de una ortodoxia dividida y herida.
También la Conferencia Episcopal católica de Ucrania ha pedido ‘orar por todos los que defienden la patria, pero también por los que son hoy nuestros enemigos’.
No hay que llegar a humillar a Rusia como país y como pueblo. La historia demuestra que es imposible construir un nuevo orden internacional con países humillados y que buscan venganza. Es necesario en el futuro integrar a Rusia en la visión de una Europa desde el Atlántico a los Urales, como la soñaba Juan Pablo II”.

Efectivamente todos condenan esta guerra, pero nadie propone soluciones a las causas que la han generado.

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