INTERNADOS CANADIENSES: “INDIGNACIÓN, DOLOR y VERGÜENZA”

el papa recibe a representante canadiense que lleva un bonete de plumas grandes. su vestimenta es común: pantalón y camisaUna delegación de indígenas con 32 representantes de los pueblos autóctonos y diez obispos de Canadá se entrevistaron con el papa Francisco en el Vaticano para dar testimonio de los sufrimientos padecidos por los procesos de asimilación forzada en los siglos 19 y 20.

Como es sabido, alrededor de 150 mil niños y niñas indígenas fueron internados entre 1890 y 1997 a la fuerza en 139 residencias escolares para su reeducación y asimilación, muchas de ellas católicas (el 70%). En los internados, administrados por religiosos  con el apoyo del estado, se les prohibía usar su propio nombre, su idioma y practicar sus tradiciones, con la intención de convertirlos al cristianismo y a la cultura occidental, por considerarlas superiores.
Unos 4 mil menores, pero se cree que muchos más, murieron por las condiciones insalubres y el maltrato. El Papa escuchó los testimonios y dijo “sentir indignación, dolor y vergüenza” y pidió perdón.
Dijo a continuación: “Es escalofriante inculcar sentimientos de inferioridad a los menores creándoles traumas que se convierten después en traumas intergeneracionales” y recordó un refrán indígena: “Hay que pensar en siete generaciones adelante, cuando se toma un decisión hoy”.
Siguió diciendo: “Sin una firme indignación, sin memoria y sin el compromiso de aprender de los errores, los problemas no se pueden resolver y vuelven. Es lo mismo que sucede con la guerra. La memoria del pasado nunca debe sacrificarse sobre el altar de un supuesto progreso. Es terrible cuando en nombre de la fe se da un contratestimonio del evangelio. ¡Que nunca más la evangelización se convierta en colonización! Hay que combatir y superar la mentalidad colonialista que dejó una identidad y cultura heridas, familias separadas, niños con traumas. Esta mentalidad lamentablemente sigue siendo muy extendida”.

El Papa reconoció los valores de las culturas ancestrales y habló  de un “genocidio cultural”. Los indígenas  aceptaron el pedido de perdón del Papa y dijeron que era “un gesto de buena fe”; pidieron acceso a los archivos de la Iglesia y compensación económica. También el presidente de Canadá, Justin Trudeau, que ya había reconocido las responsabilidades  de los gobiernos pasados y actuado en consecuencia, dijo que el gesto del Papa era “un paso adelante” de la Iglesia, pero que “esto no hubiera sido posible sin el movimiento indígena pidiendo justicia, cuyos representantes viajaron a Roma”.
El Papa se comprometió a devolver la visita, y viajará a Canadá a fines de julio.

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