GONZÁLEZ FAUS: en DEFENSA de BENEDICTO

“A todas las víctimas de abuso sexual mi profunda vergüenza, mi profundo dolor y mi sentida petición de perdón” (Benedicto XVI, 8 de Febrero)

El renombrado teólogo español José Gonzales Faus escribe con respecto de los abusos clericales a menores de 1945 a 2019 en la arquidiócesis de Munich (Alemania) donde también Benedicto fue arzobispo y es acusado de encubrimiento.

“Quienes me conocen o me han leído saben que estoy bastante lejos de la teología última de Ratzinger. No hablo en defensa de un teólogo sino en defensa de la justicia. Ratzinger fue arzobispo de Munich de 1977 a 1981 y la mentalidad de aquel entonces sobre los abusos en la Iglesia, era que la ropa sucia se lava en casa.
A nivel civil más de cincuenta intelectuales franceses en 1977 habían salido en defensa de la pederastia, no considerada como delito. Juzgar y culpabilizar aquellas conductas de hace cuarenta años con la mentalidad de hoy, me parece sencillamente injusto. Sería como acusar de asesino a un juez por haber dictado una pena de muerte en los años cincuenta, cuando esa pena pasaba como legitima.
Las fechas muestran que ha habido en Ratzinger una evolución coherente con la evolución de la sociedad desde 1977 hasta hoy.

Cuando Ratzinger presidió la Congregación de la Fe fue el primero en expulsar del ministerio a curas y religiosos abusadores. Al llegar a Papa, una de las primeras cosas que hizo fue obligar a retirarse al nefasto cura mejicano Marcial Maciel que había engañado a Juan Pablo II.
Al hablar de este tema, hay que repetir una vez más que la pederastia clerical no es la única, tal como aparece en los medios, sino una pequeña parte aunque sea la más grave y más escandalosa porque a la Iglesia hay que exigirle más que a nadie y ella misma debe exigirse más que nadie. Tal como está hoy el escándalo, la Iglesia es la que más está obligada hoy a informar y ser transparente ante la sociedad. Cuando el daño es grave y la víctima lo hace público, ocultarlo es un pecado casi tan grave como cometerlo”.

Lo mismo afirma el teólogo José María Castillo: “Este delito no es asunto de curas y frailes como piensa mucha gente. Es evidente que se trata de un delito que debe ser condenado y es importante que la Iglesia actúe contra esos clérigos desvergonzados, pero muchos se indignan por lo que hacen esos clérigos y no dicen nada de los abusadores que no son clérigos, incluso familias, que son muchos más de lo que imaginamos y hasta límites que no podemos ni sospechar, inclusive hasta hacer negocio con criaturas inocentes”.

En cuanto a Ratzinger, sus enemigos lo acusan de encubrimiento. En realidad, como afirma el cardenal Felipe Arizmendi, aceptó en Munich a un sacerdote de la diócesis de Essen tan solo para su tratamiento psicológico, pero sin darle cargos pastorales. La misma Santa Sede reconoció que el papa Benedicto expulsó en dos años, entre 2011 y 2013 cerca de 400 sacerdotes por abusos a menores. Entre 2008 y 2009 hubo 170 sacerdotes destituidos. Fue justamente en 2008 que Benedicto viajó a Estados Unidos donde el escándalo había salido a  la luz pública por primera vez y al volver declaró que estaba mortificado por los abusos del clero y que no podía comprender cómo podían caer los sacerdotes en esa infamia. Después de 2008 aumentaron las destituciones por parte del Papa, también por el aumento de los casos publicados por los medios. Benedicto fue el primer Papa que tomó enérgicas medidas sobre este tema y planteó la llamada “tolerancia cero”.

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