ASAMBLEA ECLESIAL: PRUEBA PILOTO de SINODALIDAD

colorida composicion con el logo de la asamblea al centro y varias imagenes del pueblo de Dios, muchos saludan sonrientes.El gran logro de la Asamblea Latinoamericana y del Caribe es haber empezado un camino sinodal en la Iglesia y haber declarado que la “sinodalidad es una característica esencial de la Iglesia”. Hubo falencias. Las dos terceras partes de los asambleístas eran varones. Hubo escasa cantidad de jóvenes menores de 35 años; tan solo el 8%. Ellos no estuvieron en la planificación de la asamblea ni en la redacción del texto final. Sobre mil asambleístas, solo 82 eran jóvenes laicos. Tampoco estuvieron los representantes de los movimientos populares.

Se sintió en general la falta de un mayor impacto en los laicos, en los movimientos, en las parroquias y en los pastores. Según la teóloga colombiana Consuelo Velez: “La preeminencia de lo clerical fue notoria. Se esperaba que se destacara más la presencia de la vida religiosa, del laicado, de los jóvenes y las mujeres, de los abusos en la Iglesia y hubiera un mayor pluralismo étnico y cultural”.
A pesar de las falencias el proceso eclesial fue fecundo y continuará. Por primera vez los obispos latinoamericanos no se reunieron tan solo entre ellos y durante un año hubo una amplia convocatoria a todo el Pueblo de Dios con distintas instancias para requerir sus sugerencias como ya se había hecho con el Sínodo amazónico.
Con el aporte y el discernimiento de todos se plantearon 12 desafíos pastorales  para la Iglesia Latinoamericana del futuro, discerniendo los signos de los tiempos. Estos desafíos apuntan al protagonismo de los jóvenes, al acompañamiento de las víctimas de las injusticias sociales y eclesiales, a la participación activa de la mujer en todos los ámbitos eclesiales, a la defensa de la vida humana, a la erradicación del clericalismo y el autoritarismo, al compromiso temporal de los laicos, a la opción por los pobres y descartados, a la reforma del itinerario formativo de los seminarios, a la promoción de una Iglesia como Pueblo de Dios, a una ecología integral, al acompañamiento de los pueblos originarios y afro descendientes, a la recuperación decidida de las comunidades eclesiales de base y pequeñas comunidades como una experiencia de Iglesia sinodal.

A partir de febrero del año próximo se realizarán Asambleas Eclesiales por países y el Celam celebrará en mayo una asamblea extraordinaria de obispos para incorporar estos desafíos.
El teólogo venezolano Rafael Luciani ha escrito: “El mayor desafío ahora es un cambio de cultura eclesial. Hay que pasar del yo al nosotros, a una cultura nueva del consenso dejando una cultura donde unos deciden y el resto ejecuta, donde todos somos corresponsables de la misión y no con los laicos por un lado y los obispos por el otro. Se está dando una nueva etapa de la recepción del Concilio, a la luz de la Iglesia  no solo como comunión sino como Pueblo de Dios que camina y trabaja junto”.
Se trata de sustituir el rostro clerical de la Iglesia actual con un rostro eclesial y poner al centro la vocación bautismal de todos para una Iglesia toda en salida.

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