HANS ZOLLNER: SECRETO de CONFESIÓN y ABUSOS

zollner fotografiado de pie en los pasillos azulejados de un instituto
Zollner: «lo primero, son las víctimas».

El mayor experto de la Iglesia sobre pederastia, el sacerdote jesuita alemán Hans Zollner, defendió el secreto de confesión sobre abusos sexuales de menores, cuestionado recientemente en Francia y otros países. Según Zollner, el secreto confesional no es como cualquier secreto profesional; es inviolable porque el penitente confiesa sus pecados a Dios y no a un hombre.

Por otra parte, “la Iglesia no busca que sus leyes se sitúen por encima de las leyes estatales y tampoco hay pruebas convincentes que los abusos se evitarían rechazando el secreto de confesión. La Iglesia ha de explicar mejor que el secreto de confesión no protege a los abusadores y a otros criminales de la justicia; por el contrario puede ayudar a salvaguardar a los niños y adultos vulnerables. Hace falta una mejor formación inicial y permanente de los confesores. Hay que respetar las leyes del estado y denunciar los abusos, pero fuera del marco del confesionario.  En el mismo hay que pedir al abusador que detenga el abuso y se denuncie a sí mismo ante las autoridades legales y busque ayuda terapéutica. La absolución sacramental no se puede dar si no hay arrepentimiento sincero y además si no se demuestra la voluntad de compensar el daño causado; en caso contrario, hay que negar la absolución. Pero tampoco la absolución debe estar sujeta, como condición para el penitente, a la denuncia del crimen a la policía. Hay que tratar de convencer al abusador para que asuma toda la responsabilidad de lo que ha hecho y fuera del confesionario el sacerdote  hablará con el abusador instándolo a entregarse a la justicia; y también hablará con la víctima para ofrecerle apoyo legal y psicológico. El sacramento de la reconciliación es un espacio privilegiado para encauzar episodios de abuso tanto por parte de las víctimas como de los abusadores. Una víctima, y más un abusador, si no está absolutamente seguro de lo que dice en confesión permanecerá confidencial, jamás hablará por faltarle un espacio seguro y confidencial. Es en el confesionario donde se habla libremente de cosas que no se desvelarían en otro sitio, por la garantía del anonimato. Un sacerdote normalmente no conoce la identidad de las personas que confiesa ni puede obligarlas a identificarse. Si no hubiera sigilo sacramental, desaparecería uno de los pocos espacios donde es posible empezar a hablar de estas tristes experiencias”.

Sobre el tema de los abusos clericales el presidente de la Conferencia Episcopal de Portugal, el dehoniano José Ornelas, reveló que también en su país como en Francia se creará una comisión independiente para investigar los abusos del clero en el pasado. Las conferencias episcopales de España e Italia son las únicas que se resisten a un estudio fidedigno de estos abusos en los últimos decenios.

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