(cultura): 13 reasons why

  (Por trece razones) Una serie para adolescentes y para adultos, dura, dramática y seria.

 

hannah y clay caminan de la mano por el pasillo del secundario. van sonrientes y se miran a los ojos. las personas a su alrededor les dan paso y les observan.Esta serie es exclusiva de Netflix, y resultó ser todo un hallazgo. No es para niños ciertamente, la calificación es de 16 para arriba, pero recomiendan al comienzo de cada capítulo, que si algún adolescente tiene problemas o puede ser impresionable, no la vea o la vea con sus padres. ¿Por qué? Porque tiene escenas duras, como acoso sexual, violaciones, bullying extremo, problemas sicológicos y violencia.  Incluso la página web con el nombre de la serie tiene un apartado en la cual se brinda ayuda a los jóvenes que estén atravesando problemas como los descritos en esta serie.

Sabemos que las secundarias de norteamérica no son ciertamente paraísos

Desde el suceso trágico de Columbine, un pueblo de Estados Unidos en el cual dos alumnos aquejados por el rechazo de sus compañeros, y armados de poderosas armas (que se pueden conseguir fácilmente en ese país), aniquilaron a varios alumnos y a profesores, en forma brutal y salvaje, por venganza y luego se mataron el uno al otro.

Y no fue el único episodio. Las secundarias no son un paraíso, dice el adolescente Clay Jensen, protagonista principal, de la serie (interpretado por Dylan Minette).

Esta serie no es High School Musical, o una de esas comedias románticas tontas, como las series de Disney o Nickelodeon, tampoco como las picarescas, y casi porno como Porky´s.

No; está basada en la realidad.

El guión fue tomado de una novela escrita por Jay Asher, y adaptada para TV por Brian Yorkey, está basada en  hechos reales, y si bien no cae en truculencias fáciles, y da mucha prioridad a los diálogos entre los chicos de secundaria que son protagonistas, no es fácil de ver. Tiene escenas muy duras. Pero que no son gratuitas, sino que están ligadas al drama en cuestión.

 

Argumento 

La historia  comienza cuando Clay Jensen, un tímido e introvertido adolescente de 16 años, recibe de su amigo Tony Padilla, un chico mexicano que sufre discriminación (Christian Navarro) una caja con cassettes, algo antiguo en la era digital, y le explica que su amiga Hanna Baker( Katerine Langford) que hace unos días se suicidó, explica en estos 13 cassettes las razones por las que decidió acabar con su vida.

La secundaria a la que asistía se llama Liberty High School, en el pueblo ficticio de “Spring Fling”.

Clay está muy angustiado y no le gustan los secretos, pues Tony no le dice todo, y sabe que cada uno de los lados de los cassettes están dedicados a los compañeros de Hanna, que tienen que ver o son responsables de su decisión.

¿Acaso Hanna se quiere vengar? Pero Tony no le dice nada, y le afirma que le conviene enfrentar la verdad, y que estará con él pero no le dirá nada, sino que él debe escuchar.

El pobre se preocupa, pues él era amigo de Hanna y nunca sospechó que ella quería tomar esa decisión.

Los cassettes retraen a Clay a episodios anteriores a la muerte de la chica, y vemos allí que Hanna fue bastante ingenua e imprudente….¿pero quién podría juzgarla?

La inexperiencia es parte de la vida del adolescente. Pero además, si bien Hanna tiene unos padres “normales y afectuosos», estos no logran captar que tiene problemas.

Y no sólo ella, Clay también le oculta cosas a sus padres y se mete en muchos líos. Por otra parte él amaba a Hanna, y le había tratado bien, pero también se siente culpable, y  piensa por qué no se dio cuenta de que ella le había advertido -aunque en forma muy poco clara- que le necesitaba.

Por eso enfrenta a los “culpables” y se cuestiona todo, y también a él mismo.

Llega a llevar a una compañera que la metió a Hanna en líos (Michel Selenne Ang) a la tumba de Hanna, y le provoca un tremendo ataque de pánico.

Él mismo tiene ataques de pánico, y se mete en muchos líos.

 

Por otra parte, hay mucho bullying en esa escuela

Hay un grupo de estudiantes que son los deportistas, que le dan prestigio a la escuela, y que pueden llegar a ser becados por su habilidad deportiva.

Son un grupo selecto y con privilegios, y los profesores ante sus desmanes, hacen la vista gorda.

Tienen en las inmediaciones del colegio una “Casa club” o sea, un galpón donde se reúnen a drogarse y a fotografiar a chicas, a las cuales incluso violan, luego de drogarlas.

Se va desmadejando una trama de corrupción que envuelve a la institución, y que el director y las autoridades quieren tapar, y esconder debajo de la alfombra.

Entre los deportistas destacan dos: Bryce Walker (Jusstin Prentice)  y Monty Cruz (Timothy Granaderos). Uno se destaca por su deseo de abusar y violar a las chiquilinas atractivas. El otro le secunda  y actúa como matón, capaz de dar palizas, e incluso violar a los compañeros que se le oponen. Gente problemática, pero también conflictuada con familias disarmónicas y enfrentadas.

Uno de ellos, Justin, abusa de Hanna, sacándole una foto comprometedora, que sus compañeros suben a las redes, pero luego revela su realidad, un pasado y un presente problemático, con una madre adicta a las drogas, que vive en concubinato con un narcotraficante.

Este personaje termina poniéndose de parte de los agredidos y enfrentándose a los abusadores.

Dentro de los docentes destaca el Sr. Porter (Derek Luc), que se muestra compasivo con los gurises y se desempeña como consejero escolar. Les atiende y escucha pero los chicos y chicas no siempre le aceptan porque debe defender su empleo, y la institución desea barrer las situaciones de abuso bajo la alfombra. Al final enfrenta al director y trata de obrar con justicia. Sin embargo esto muestra cuánta corrupción hay en la educación misma, y cómo los intereses económicos muchas veces prevalecen por sobre la seguridad, formación y apoyo a los estudiantes, y sobre todo a los más débiles.

 

No pude dejar de pensar en la Iglesia Católica y en la oposición que el papa Francisco encontró en altos dignatarios de la Curia Romana, que falsearon informes y protegieron a los abusadores de menores antes que a sus víctimas (otra vez barriendo bajo la alfombra) para salvar el “prestigio de la institución” olvidándose del derecho de los más débiles.

Uno de los personajes más conflictuados es Tyler (Devin Drud) que es el que vive sacando fotos para el anuario escolar, y que aprovecha para fisgonear donde no lo llaman. Saca fotos comprometedoras y por supuesto se vengan de él, y lo fotografían cuando está desnudo antes de bañarse, colgando luego su foto en la red.

También abusan de él. Pero Clay y sus amigos se dan cuenta de sus problemas y le ayudan.

En una escena, que nos recuerda el desastre de Columbine, se presenta lleno de armas para matar a sus acosadores y a todos, y suicidarse.

Los amigos impiden que lo haga y lo vigilan.

 

No voy a contar más……

Miren, hay dos juicios, hay escenas muy trágicas, el asesinato de Bryce, el racismo, la discriminación…. No quiero contarles el final.

Pero es el relato de una sociedad enferma, que no cuida a sus jóvenes.

Ellos buscan “sobrevivir” a la secundaria, buscan salir adelante con sus vidas, pero no es sencillo.

Resultan muy reveladoras las palabras de una pastora (posiblemente episcopaliana) en el velorio de uno de los alumnos.

“Es muy fácil condenar y señalar con el dedo, buscando culpables. Pero eso es hipócrita y falso, nadie deja de ser aquí responsable, sobre todo los adultos; sí, nosotros.

¿Qué mundo hemos construido? Los chicos de esta escuela, han visto ya varios funerales de sus compañeros. Se han enfrentado a la muerte,  más veces de las que deberían, en razón de su corta edad.  Pero somos nosotros los adultos, los responsables de esto.  Nosotros, que nos decimos buenas personas, hemos creado una sociedad enferma en donde nuestros jóvenes se enfrentan a la inseguridad, a la violencia y a la muerte. Esto no debe ocurrir. Pidamos a Dios que nos ayude a cambiar esta realidad, y a proteger a nuestros hijos, que son lo más valioso que tenemos.”

 

Enseñanzas importantes

Clay, al principio, intenta descubrir quién es culpable y quién es inocente, y se da cuenta de que las cosas no son en blanco y negro.

Por otra parte, los “malvados deportistas” no son todos malvados; sino que muchos de ellos son jóvenes desorientados, que se agrupan en torno a los abusadores, por miedo a que los destraten, y porque dudan de lo que sus líderes les dicen. Y ante la conducta ambigua de los adultos, no saben qué pensar, y están confundidos.

Sin embargo, varios de ellos terminan dando la razón a Clay y a los que acusan a los deportistas abusivos, que se creen dueños de la escuela.

Entre las chicas hay algunas que apoyan a Bryce y su pandilla, por miedo, pero se van dando cuenta y tomando conciencia de los abusos y violaciones, y terminan oponiéndose.

Algunos adultos reaccionan y apoyan a los jóvenes al final, mostrando mucha mayor comprensión de lo que se esperaba.

Los valores de la amistad y la solidaridad, se establecen. Los abusos y atropellos hacen que varios muchachos y chicas se vayan agrupando y conociendo estableciendo sólidos lazos de amistad, cuando todo parecía indicar que no se llevarían bien entre ellos.

Este grupo de amigos será clave en la trama, y ayudará a los jóvenes a salir adelante y vencer sus propios miedos.

Tyler por ejemplo, pasa de ser un muchacho inseguro y fisgón, a ser un joven decidido a ser honesto consigo mismo y con los demás.

Los  padres de los muchachos ofrecen también un rasgo profundamente conmovedor, y a pesar de sus miedos terminan apoyando a sus hijos y mostrando una gran ternura.

Claro, también hay hipocresías, miedos, deseos de pasarla bien, y enseñar a sus hijos a llevar una doble vida. Pues hay de todo.

La actuación de los jóvenes actores es realmente creíble y conmovedora.

En fin, pues que vale la pena.

 

Algunas cosas controvertidas

Hay presentaciones de relaciones homosexuales entre los chicos, y muchas veces, esto se presenta como algo asumido con madurez. Sin embargo, no todo es tan claro ni tan ideal.

De todas formas, estas parejas se apoyan y ayudan. Pero sigue siendo algo controvertido.

También hay algunas escenas que plantean el aborto legal, y la clínica que lo practica a una chica, como un ámbito muy positivo, presentando en cambio a los Pro Vida, que rodean las clínicas abortivas como unos fanáticos enloquecidos y obsesivos.

Creo que las cosas no son tan claras y que los que practican abortos no son precisamente la Madre Teresa.

Les invito a verla con madurez y sacar sus propias conclusiones.

 

Eduardo Ojeda.

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