(entrevista): “ESCUCHA, DIÁLOGO Y RECIPROCIDAD”

 hablemos de Teología de la Liberación con Rosario Hermano 

retrato de la entrevistada en el florido jardin de su casa. esta sonriente, lleva cabello largo suelto, usa lentes y tapabocas en mano.

Es realmente muy bueno el encontrarse con amigos, con amigas, que nos enriquecen compartiéndonos desde sus opciones y experiencias de vida, regalándonos la riqueza de sus corazones… Hoy nos encontramos con Rosario Hermano, montevideana, 59 años, casada con Néstor, son padres de Federico y abuelos de Maite.
Rosario es profesora de Biología y de Ética de la educación (trabaja en el liceo Dámaso y en la Universidad Católica) además se desempeña como secretaria ejecutiva de Amerindia Continental, justamente desde su pertenencia a esta Red es que conversamos:

Rosario ¿Cómo llegó a tu vida la Teología de la Liberación, que luego se convierte en una opción en tu camino de seguimiento a Jesús? 
Nosotros comenzamos a asistir, en la Parroquia San Miguel, a unos seminarios que hacía la Pastoral Juvenil de aquella época. Primero eran de iniciación, luego los de profundización, a estos los daban “el flaco” Spadaccino, Jorge Faget, Jorge Techera, y un equipo de jóvenes laicos. Comenzamos a trabajar esto en el 78, luego vino Puebla, y ahí empezamos leyendo, analizando, y en medio de eso empezamos con la Teología de la Liberación.
Recuerdo que los primeros libros que yo leí eran de Leonardo Boff, después llegué a Gutiérrez, claro, Boff tenía un estilo más narrativo…, luego con Jon Sobrino y después supe que habían autores uruguayos como Juan Luis Segundo, que en realidad los conocí afuera, pues dependía en que niveles te movías acá. Por ejemplo, Segundo era más bien entre los Jesuitas, o también en comunidades que creo estaban en Malvin.

Dentro de esta corriente de la liberación ¿qué participación tiene la mujer y cuáles son sus aportes concretos? 
Bueno, creo que en un principio era una teología sobre todo de hombres, si miramos a los que estaban, eran hombres. Después empezaron a entrar mujeres, creo que una de las primerfas fué Elsa Tamez, en la década de los 80. El hecho de que sean más hombres es también porque muchas de estas mujeres son madres, o son religiosas, entonces tienen otras muchas actividades, y los teólogos están para eso, a veces en universidades, pensando, en el hacer teología.
Hoy hay muchas más mujeres, como Ivone Gebara, María Clara Bingemer, y después hay como una nueva generación, donde están Geraldina Céspedes, María José Caram en Argentina… Yo creo que la mujer tiene un espacio más que interesante, y que las temáticas que le preocupan, han encontrado eco dentro de la Teología de Liberación.
Nosotros desde Amerindia, en todo lo que hacemos, buscamos siempre la paridad, no por un tema de “quedar bien” sino porque creemos que son miradas, abordajes y aportes distintos. Amerindia ha hecho mucho en ello, también integrando teólogos jóvenes, intentando hacer obras colectivas con la gente que viene de la academia y gente que viene de la base y esto colabora en una mayor participación. Como aportes concretos de la mujer, lo que a mí más me impacta es todo lo que tiene que ver con la ética del cuidado, donde la mujer pone mucha atención, mucha escucha, mucho diálogo y desde ahí hace una teología distinta.
Yo creo que la escucha, el diálogo y la reciprocidad son las pinceladas características de las mujeres, además de todo el mundo de los pobres, de las personas que quedan por fuera del sistema, ahí están sobre todo las mujeres, integrando conceptos y vivencias.

Nombraste varias veces a “Amerindia”; para los que no conocen ¿que es? 
Amerindia es una Red de teólogos que surgió como forma de apoyar a los obispos que estaban en la Conferencia de Puebla. Había un grupo de teólogos que venían trabajando desde hacía tiempo, y cada tanto se juntaban para hacer algunas reflexiones ante alguna situación específica, o hacer algún libro.
Podríamos decir que, a partir del año 97, Amerindia, con todo el fenómeno de la globalización, dijo: nosotros no estamos solo para apoyar a los obispos, si toda la teología que nosotros hacemos es desde la realidad, desde los pobres, tenemos que estar desde estos contextos. Entonces ahí empezó a convocar a gente que venía del mundo religioso, pastoral, educativo, comunicacional, para ser así una red más diversa y abierta, porque antes, si no eras teólogo no podías entrar en Amerindia.
Estamos en 19 países de América Latina, también en Estados Unidos con los latinos que están allí. En casi todos los países hay algún grupo, o alguna persona de referencia. Por medio de nuestro Boletín llegamos a más de 6000 personas. En 2004 se instaló la oficina de Amerindia Continental acá en Uruguay.

¿Qué es el proyecto “Mysterium Liberationis ll”? 
Primeramente “Mysterium Liberationis” fué la obra (libro) que hicieron Jon Sobrino y Ellacuría, como una manera de poner en claro las grandes líneas conceptuales de la Teología de la Liberación.
En 2018 nosotros tuvimos un encuentro intergeneracional y se formó una comisión entre “veteranos y jóvenes” y la idea fue revivir este proyecto, porque hay mucha gente que no sabe qué es ésta Teología: algunos dicen que ya no existe más, otros dicen que son solo los libros. Entonces se intentó “teologizar la historia e historizar la teología”. Eso fue lo que hicimos en Mysterium Liberationis ll, que Dios mediante saldrá este año desde la UCA, El Salvador, en el mismo lugar donde tuvo origen.
Participó gente de toda América Latina, más de 35 autores, desde los clásicos como Pedro Trigo, Carlos Schickendantz, y gente mucho más joven como Geraldina, Alejandro Ortiz, Aquino Junior, organizado por temas que tienen que ver con la realidad, desde un esquema general, donde se habla del método teológico y del quehacer teológico, pero después nos vamos metiendo en la teología y las mujeres, la teología y los movimientos sociales, los pobres, los migrantes, los que sufren violencia. Hicimos también todo un agregado con el tema de la pandemia. Lo que la Teología de la Liberación propone es la misma metodología de Jesús, escuchar el grito de los pobres, el clamor de la tierra, y desde ahí hacer la reflexión e intentar dar respuesta.

La Teología de la Liberación y los jóvenes… ¿qué futuro tiene? 
Hay bastante, los jóvenes de hoy día entran como desde otro lugar, desde el compromiso con la gente concreta. Nosotros desde Amerindia organizamos “Bendita Mezcla” y ahí vos ves el compromiso y cómo se han enganchado con esta forma de hacer teología, una forma que escucha, que mira, que atiende, que integra. Ellos están muy en eso, a veces en movimientos que tienen que ver con el medioambiente, o desde lo social; allí hay como un reverdecer, hay una movida sin lugar a dudas, y ellos se sienten parte de esa tradición, porque sienten que viven su fe, su compromiso desde esa manera de hacer teología, no tanto desde vínculos institucionales. En todos lados hay, en las comunidades de base, en el tema de la tierra, como en Argentina, hay muchos comprometidos con “tierra, techo y trabajo”, es una movida grande.

Muchas gracias, Rosario, por recibirnos junto a tu familia, en la calidez de tu hogar y tu hermoso jardín…

¡Nuestra Señora de ésta América Mestiza te siga acompañando a ti y a todas las mujeres comprometidas en caminos de justicia y paz para nuestros pueblos!
 Jorge Márquez, jardinero.

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