CHILE: el CASO KARADIMA

dos mujeres y un hombre tras un cartel que dice: no podemos callar lo que hemos visto y oido. no mas proteccion a los criminales abusadores encubridores sexuales. los tres son de mediana edad, su actitud es calma y sus rostros muy serios.
Representantes de las más de 178 víctimas de abuso y encubrimiento.

El cura católico chileno Fernando Karadima fue párroco por 26 años de una parroquia de Santiago frecuentada por la clase alta chilena y fue suspendido por el Vaticano en 2011; posteriormente en 2018 fue despojado de su condición de sacerdote por el papa Francisco, siendo imputado de graves abusos sexuales y psicológicos a menores.

Karadima falleció el 25 de julio pasado a los 90 años en una residencia de ancianos en Santiago. Los escándalos de Karadima se hicieron públicos cuando sus víctimas Hamilton, Murillo y Cruz los denunciaron por televisión en 2010.
Después de su visita a Chile, el papa Francisco convocó a Roma a todos los obispos chilenos, quienes frente a él presentaron su renuncia colectiva. De esa manera los escándalos de Karadima tuvieron repercusión mundial y en Chile hubo una fuerte crisis en la Iglesia.

En una entrevista al diario “La Tercera” el sociólogo y profesor universitario Eduardo Valenzuela, presidente de la comisión promovida en 2018 por la Universidad Católica de Chile y formada por 16 académicos de distintas disciplinas, formuló recientemente las siguientes declaraciones con respeto de la crisis de la Iglesia Católica chilena: “La Iglesia ahora ha avanzado mucho en la investigación y prevención  de los abusos sexuales desde la crisis desatada por el cura Fernando Karadima. Este sacerdote se había rodeado de un grupo sectario del clero que produjo hasta cinco obispos, con la pretensión de ser un grupo distinto y exclusivo, moralmente y religiosamente puro.
El grupo estaba conectado con el mundo empresarial, cultural y político. Lo de Karadima no es solo un caso de abusos sexuales como tantos otros; incluye de manera muy especial el abuso de consciencia, el abuso de poder utilizando los recursos espirituales que ofrece la religión para ejercer una coacción indebida. Karadima tuvo un papel decisivo en la formación de una buena parte del clero diocesano.
La parroquia de El Bosque se ofrecía a sí misma como modelo de conducta religiosa, de pureza y corrección moral. Por eso hubo tanta dificultad en la Iglesia para entender lo que allí estaba pasando. Redactar denuncias contra Karadima y los sacerdotes influyentes, de mucho peso, que lo rodeaban, fue muy difícil. Más difícil aún investigarlas y sancionarlas. La Iglesia llegó muy tarde para activar procedimientos de denuncia, investigación y sanación. No se sacaron todas las conclusiones que había que sacar del caso Karadima. La Iglesia chilena perdió la década que va desde 2010 a 2020 por seguir manejando este y otros  casos de manera insuficiente. Sin embargo hay cosas que han mejorado claramente, sobre todo en materia de investigación, denuncia y prevención. Por otro lado, se ha constatado que el problema de los abusos sexuales es un problema mundial de toda la Iglesia y tiene que ver con sus propias estructuras internas. El origen más profundo de esta calamidad sería el clericalismo que es una constante en toda la Iglesia Católica”.

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