SANTA SEDE: TRANSPARENCIA en la ECONOMÍA

tornielli y francisco estan conversando de pie en el avion. el papa lo toma del hombro y lo mira frunciendo el ceño, en un gesto de extrañeza. tornielli es de mediana edad, cabello grisado corto y lentes plasticos amarronados. detras se ven dos camarografos de televisión
Tornielli con el Papa, en el avión.

Presentamos algunos extractos de una larga entrevista a Andrea Tornielli, del prefecto de la Secretaría para la Economía del Vaticano, el jesuita p.Juan Antonio Guerrero Alves.

Este explicó cómo “el balance de la Santa Sede el año pasado dio un déficit de 66,3 millones de euros. Los dicasterios vaticanos redujeron los gastos y se aumentó la ayuda a las iglesias de los países más afectados por la pandemia. Las donaciones han sido el año pasado de 56,2 millones de euros. Para los gastos se decidió mantener solo los esenciales: los sueldos de unos tres mil empleados (el Santo Padre quiere que no se despida a nadie), la ayuda a las iglesias en necesidad, la asistencia a los pobres; en los demás casos hay que cortar lo más posible.
El proceso judicial que se está dando en el Vaticano se refiere al pasado; hoy no veo como con las nuevas prescripciones y reglas, podrían repetirse los hechos sucedidos, aunque siempre puede haber errores. Lo positivo es que las denuncias esta vez han salido del interior mismo del Vaticano. Desde el papa Benedicto en adelante las medidas que se tomaron van en la buena dirección y la economía vaticana es más transparente. Obviamente no bastan las leyes hasta adquirir una nueva cultura.
Nos hemos equivocado en el pasado al elegir a los consultores económicos. También venimos de una cultura del secreto y hemos aprendido que la transparencia nos protege más que el secreto. También hemos aprendido que somos custodios del dinero que nos entregan, no propietarios; y por eso debemos rendir cuentas. Los controles y las rendiciones de cuenta no significan desconfianza, sino autoprotección para no caer en errores.
También los viajes del Papa se han visto reducidos, pero él ha encontrado otros modos efectivos para hacerse presente en la vida de la Iglesia y del mundo. El cierre de los museos, de las catacumbas y de la Oficina de viajes han afectado mucho los ingresos. Al mismo tiempo, debido a la pandemia, la Iglesia ha debido hacerse presente en las zonas del mundo con menos recursos y ampliar así su misión. Hay que recordar que los entes de la Santa Sede no son lucrativos, no buscan beneficios como las empresas; por eso muchos son deficitarios. La economía de la Santa Sede no es importante por su volumen. Solo se habla de ella en la prensa cuando hay algún escándalo, pero no se habla del incuestionable servicio que hace a la Iglesia en todas partes y al mundo.
En la economía de la Santa Sede no están incluidos la de Ciudad del Vaticano, los museos vaticanos y el banco del Vaticano (IOR). No sabemos lo que será el futuro después de la pandemia. Lo que sabemos es que desde hace unos años la Santa Sede en el terreno económico va por el buen camino, en coherencia con su doctrina social, con transparencia, control y eficiencia. La vida siempre se abre paso y encontraremos caminos nuevos, con la ayuda de Dios, para avanzar”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .