MÉXICO: IGLESIA Y NARCOTRÁFICO

manifestantes mexicanos en la calle, sostienen un gran cartel que dice: queremos paz. al frente, un hombre levanta su puño izquierdo
Marcha en Morelos, pidiendo paz (archivo cuartoscuro)

México es un país violento donde son asesinadas ocho personas por día, en su mayoría por el narcotráfico. Desde hace algunos años también la Iglesia sufre el embate de la violencia narcoterrorista. En los últimos 28 años han sido asesinados un cardenal, 52 sacerdotes, un diácono, 10 laicos.

El crimen más reciente contra un sacerdote ha sido el de un franciscano, el p.Juan Antonio Orozco de 33 años. En Chiapas el 5 de junio pasado asesinaron a un catequista indígena, Simón Perez Lopez, atacaron a miembros de Cáritas y mataron a un voluntario italiano que se dedicaba a la instrucción de chicos pobres. Todo esto, sin contar las amenazas e intimidaciones, iglesias atacadas o profanadas (una veintena por semana), secuestros y extorsiones; además de los 48 curas fallecidos por el covid 19.
Seguramente México es hoy el país más peligroso para los sacerdotes, que por ser tradicionalmente vinculados al pueblo y mantener un liderazgo moral, por ejemplo en defensa de los derechos humanos, son más vulnerables.
Según el Centro Católico Multimedial no se trata de hechos aislados, sino que hay voluntad de golpear a la Iglesia por resultar molesta e incómoda para las bandas criminales. El narcotráfico se ha profesionalizado y está siendo organizado en verdaderas empresas y va adquiriendo poder en vastas zonas olvidadas por el estado.
Gran parte de los vencedores de las últimas elecciones eran abiertamente apoyados por los carteles. El obispo de Chilpancingo, Salvador Ragel Mendoza, denunció los acuerdos entre políticos y líderes criminales en busca de cargos públicos. Dijo públicamente: “No queremos más muertos, ni secuestros, ni lágrimas. Vienen tiempos en los que vamos a ser gobernados no por los políticos sino por los narcos y por eso le pido al gobierno y al ejército que hagan lo posible para reducir el nivel de violencia. Hay mucha corrupción, muchas triquiñuelas y se protegen a ciertos grupos, a ciertos intereses que todos conocemos. Necesitamos más gobierno, más autoridad que proteja a las poblaciones”.
Hace poco en la masacre de Reynosa murieron una quincena de civiles. La consigna del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador “Abrazos y no balazos”, no ha funcionado.
El nuncio apostólico Franco Coppola que a nombre del Papa se hace presente en los lugares más difíciles, ha dicho en Guanajuato: “No existe una sola institución que pueda erradicar por sí sola la violencia, si no hay una sociedad que tome consciencia de la gravedad del problema y se una para erradicarla”. Como italiano recordó que “en Italia no sirvió para nada la intervención militar contra la mafia y llevó decenas de años para que se concientizara la población y las cosas empezaran a cambiar. Estas organizaciones han crecido porque la gente se siente abandonada por el estado, no hay hospitales, escuelas, trabajo, desarrollo. No solo se precisa la presencia del estado, sino una participación activa y solidaria de la sociedad civil”.

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