CATEQUESIS DE ADULTOS: ¿QUÉ PASÓ DESPUÉS DE PENTECOSTÉS?

escena de pentecostes de la serie the bible. los doce apostoles forman ronda y un halo de llamas los rodea a la altura de sus cabezas. obviamente no parecen quemarse y estan como en trancePentecostés fue el fruto de las repetidas manifestaciones de Jesús Resucitado, de una relectura comunitaria de las Escrituras, de la oración incesante de María la madre de Jesús y de los discípulos. Lo que pasó con la venida del Espíritu Santo, prometido por Jesús, lo narra el evangelista Lucas en el libro “Los Hechos de los Apóstoles”.

A diferencia de muchos de los primeros cristianos que pensaban que la vuelta del Cristo glorioso fuera inminente, para Lucas la “parusía” (en griego=venida) de Jesús, tardará. Antes debe realizarse la misión de evangelizar a todos los pueblos de la tierra (He 1,8). Lucas quiere destacar la continuidad entre el Jesús histórico y la Iglesia, cuya misión es la misma de Cristo. El protagonista es el Espíritu Santo enviado por Jesús en Pentecostés a sus discípulos para que sean sus testigos hasta los confines de la tierra. Para Lucas, Pentecostés fue el punto de partida de la expansión de la Iglesia. Había terminado el tiempo de la presencia física de Jesús; empezaba el tiempo de la Iglesia. ¿Y qué pasó entonces después de Pentecostés?.

LA ETAPA APOSTOLICA

Los Doce siguieron viviendo en Jerusalén, iban al templo a rezar y allí predicaban la buena noticia. El primer día de la semana (es decir el día después del sábado), los discípulos de Jesús se reunían en las casas para “partir el pan” (“Fracción del Pan” era el nombre que se le daba a la Misa). Se los veía por parte de las autoridades como un grupo particular, una especie de secta dentro del judaísmo, pero la gente los apreciaba (He 2,47; 5,13). Sin embargo con la lapidación de Esteban hacia el año 36 por parte de los judíos, y más tarde con la decapitación  del apóstol Santiago en el año 43, muchos discípulos dejaron Jerusalén para ir más allá de los confines de Palestina.
Los Doce se quedaron en Jerusalén, adonde se consolidó la primera comunidad cristiana, modelo de todas las demás porqué allí se vivía como hermanos, se compartían los bienes y no había ningún necesitado (He 4, 32-35 ). La segunda comunidad se estableció en Antioquía de Siria, a 483 km de Jerusalén. Antioquia era la tercera ciudad más importante después de Roma y Alejandría de Egipto; y había una gran colonia judía. Fue allí donde por primera vez los discípulos de Jesús fueron llamados  “cristianos”. La palabra “cristiano” viene del griego “Christós” que traduce la palabra hebrea “Masiah” (=ungido). Los discípulos reconocían en Jesús al Ungido, es decir al enviado por Dios esperado por Israel. Por eso las dos palabras, Jesús y Cristo, se fundieron en una sola: Jesucristo.
A diferencia de la de Jerusalén, la comunidad de Antioquía empezó a recibir en sus filas también a los no judíos,  a los no circuncisos debido al liderazgo carismático de  Pablo y Bernabé. Pero la apertura a los “gentiles” (del latín= gentes) tuvo que acordarse con la comunidad madre de Jerusalén, con las “columnas de la Iglesia” (Gal 2,9 ), es decir los Doce. Y eso se logró después de una amplia discusión en lo que ha sido llamado el primer Concilio de la Iglesia hacia el año 51 en Jerusalén.
Con los 4 viajes de Pablo alrededor del mundo, con el propósito de llegar hasta España pero que terminaron en Roma, el Cristianismo se difundió rápidamente gracias a pequeñas comunidades vivas y misioneras; no ya solo en Antioquía sino en Éfeso (Turquia), Filipos (Macedonia), Alejandría (Egipto), Corinto y Tesalónica (Grecia).
Según afirma el teólogo africano Tertuliano (año 197), la gente quedaba impactada por el amor fraterno que había entre los cristianos: su vida comunitaria, el respeto por la dignidad de los más pobres, su vida de oración. Y exclamaban: “Miren cómo se aman los unos a los otros”.

 

MENSAJE REVOLUCIONARIO

El mensaje cristiano era atrayente y liberador: “No hay más ni judíos ni griegos, ni esclavos ni libres, ni varones ni mujeres” ( Gal 3,28 ), contra toda violencia u opresión del uno sobre el otro. Por tres siglos los cristianos no poseyeron templos propios; se organizaban en estas pequeñas comunidades y se reunían en las casas o en las catacumbas, que eran cementerios donde se honraban a los mártires allí sepultados.
Cada adulto al bautizarse tenía que cambiar de conducta (y hasta de oficio y profesión), hacer un largo catecumenado de tres años, una penitencia rigurosa para el perdón de ciertos pecados y renunciar a las “pompas”, es decir a los juegos del circo donde se mataba gente y se usaba violencia.
Al primer anuncio (o “kerygma”) de la persona de Jesús y de su resurrección, seguía después la “didaké” (=enseñanza), que era la catequesis para profundizar el mensaje de Jesús. Además, el bautizado pasaba a ser un misionero más, con tareas precisas.
Pablo en su carta a los Romanos menciona por los menos a ocho de esas comunidades con sus integrantes. Esos cristianos, de los centros urbanos se difundían después al interior, a los “pagos” (de allí el nombre de “paganos”). Los primeros evangelizadores o misioneros que difundieron la fe por las rutas del imperio fueron comerciantes, artesanos, trabajadores, amas de casa, gente anónima. En los Hechos y en las cartas paulinas se mencionan los nombres de casi cien personas, varones y mujeres, que colaboraron como protagonistas en la primera evangelización.
A fines del segundo siglo el Cristianismo ya se había difundido por todo el imperio sin el apoyo de poderes políticos o económicos. Ya en el año 49, según escribe el historiador romano Suetonio, los cristianos estaban en Roma. En ese año el emperador Claudio expulsó de Roma a los judíos que “provocaban desordenes peleando entre ellos por causa de un tal Cristo”. Entre los expulsados estaban Aquila y Priscila que serán grandes colaboradores de Pablo.
Fue durante esta primera generación de cristianos que se escribieron las grandes cartas paulinas. Sin embargo, de las trece que se atribuyen a san Pablo, según los estudiosos solo hay siete autenticas del apóstol, que son las más antiguas y anteriores a los cuatro evangelios (las demás son de discípulos de Pablo). La más antigua es la primera carta a los de Tesalónica escrita entre los años 51 y 52 donde se proclama la resurrección de Cristo, por la cual creemos también en nuestra futura resurrección (1Tes 4,14-17).

 

SEGUNDA Y TERCERA GENERACIÓN DE CRISTIANOS

En el año 58 Pablo es arrestado en Jerusalén y como ciudadano romano apela al emperador; por eso es llevado a Roma encadenado para ser juzgado allá. Alli estuvo dos años bajo custodia militar como en una prisión domiciliaria y siguió predicando el evangelio hasta que fue decapitado por el emperador Nerón en el año 67. Nerón había hecho incendiar la ciudad porqué quería reconstruir una nueva y le dio la culpa del incendio a los cristianos, tal como escribe el historiador romano Tácito: “Nerón acusó a otros del incendio, infligiendo castigos atroces a los que el pueblo llamaba ‘cristianos’ ”.
En esa persecución también fue martirizado Pedro junto a un número ingente de cristianos en Roma. Aquí termina el libro de los Hechos de los Apóstoles que relata 30 años de la historia de la primera Iglesia hasta el año 60 en vísperas del martirio de Pedro y Pablo en Roma. Es una historia que se desarrolla bajo el imperio de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón.
A partir de los años 60 y de la primera Iglesia, la segunda y tercera generación de cristianos fueron sometidas a crueles persecuciones por parte del imperio romano. Cuando los cristianos no renunciaban a su fe en Cristo, negándose a rendir culto al emperador, eran condenados al exilio (como el evangelista Juan en la isla griega de Patmos), a los trabajos forzados o a la muerte por ser considerados traidores.
Los sucesores de Pedro en Roma (Lino, Cleto, Clemente, Evaristo…) son todos mártires. Para identificarse entre cristianos se usaba la imagen del pez. En griego la palabra “ichthus” (=pez) está constituida por las iniciales de “Jesús Cristo, Hijo de Dios Salvador”.
Sin embargo fue en esta época que surgieron los Hechos de los Apóstoles y los 4 evangelios.
Si en la época apostólica no había necesidad de escribir sobre Jesús porque casi todos los testigos de la vida de Jesús y de su resurrección estaban vivos, a medida que los Doce y los primeros apóstoles iban desapareciendo, se vio la necesidad de poner por escrito los “hechos y dichos” de Jesús. Así nacieron los 4 evangelios escritos, el primero y más antiguo el de Marcos y el último el de  Juan hacia el año 95.
Fueron diez los emperadores romanos que persiguieron a los cristianos hasta llegar a Diocleciano con la “gran persecución” del 303 al 313, hasta que en el 337 subió al trono romano el emperador Constantino, seguido por Teodosio, que oficializaron el Cristianismo como religión de estado.
Y desde allí empezó la larga etapa de la Cristiandad. El entusiasmo misionero, fruto del Espíritu, de los primeros cristianos que en tan poco tiempo se expandieron en el mundo y transformaron hasta las estructuras de la sociedad,  ¿no será un incentivo para despertar a los cristianos de hoy?

                                                           PRIMO CORBELLI

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