Educación y trabajo

Digitalización del mundo del trabajo: ¿una transición justa?
María Bedrossian

linea de produccion en una gigafactoria de autos tesla. se aprecian unos diez esqueletos del model 3 que estan siendo ensamblados por coloridos robots. es una nave enorme y muy iluminada y ordenada. no se ve ningun humano.
“En realidad no puedes tener personas en la linea de producción. Automáticamente se descendería a velocidad humana”. Elon Musk, sobre sus fábricas.

El presente artículo es el primero de un ciclo que presenta un panorama general al que se asocian una serie de inquietudes e interrogantes que pretenden promover diálogos socio tecnológicos a propósito del mundo del Trabajo y el mundo de la Educación en el contexto actual.

Las imparables tendencias tecnológicas enmarcadas por el internet de las cosas, la inteligencia artificial, la robotización y la análitica de grandes datos, están transformando los procesos del mundo de la Educación y el mundo del Trabajo. Los desafíos complejos involucran múltiples disciplinas, desde la biotecnología, la nanotecnología y la genómica. La transversalidad de la digitalización se expande a nuevos campos o se entrelaza con los existentes generando nuevas áreas híbridas, como la microelectrónica y la nanofabricación que han logrado un desarrollo de sensores y dispositivos para aplicaciones biomédicas, por ejemplo.
Los sistemas nuevos son en sí mismos interdisciplinarios, incluyen sistemas físicos, mecánicos, hidráulicos, eléctricos, electrónicos, software y sensores. Y se manifiestan tanto en el diseño como en la producción y los modelos de negocios.
Estos cambios -denominados de modo general como Innovación- son los que direccionan las pautas de lo que se conoce como la Cuarta revolución industrial, o, mejor dicho, la industria 4.0.
Como consecuencia de estas transformaciones culturales y sociales -teniendo a la pandemia como impulsor principal- los países implementan decisiones públicas y privadas en el diseño de programas y proyectos para reorientar sectores productivos estratégicos y apropiarse de las oportunidades de esta fase.
Mientras tanto, los países latinoamericanos más industrializados han manifestado una incipiente preocupación sobre el viraje que están tomando estos procesos disruptivos y sus impactos. ¿Cómo identificar las condiciones técnicas y políticas adecuadas que permitan aprovechar las oportunidades que plantean las tecnologías digitales en la producción? ¿Cómo proyectarnos en puestos laborales inclusivos y sostenibles? ¿Cómo impulsar el uso de tecnologías digitales en las empresas y la transformación digital de la economía?

Optimización de procesos en modelos de negocios versus exclusión y pobreza

El aumento de la capacidad de comunicación, el procesamiento e interacción con el entorno, sin duda lleva a reducción de costos y el trabajo colaborativo entre dispositivos y agentes. Se optimizan los procesos, pero también supone disrupciones en la cadena de valor, en la extensión de nuevos sectores y modelos de negocios.  Los sistemas inteligentes, los servicios móviles y la computación ubicua, los procesos de negocios basados en internet, como la tecnología de radio frecuencia para la identificación de dispositivos utilizados de forma creciente en el comercio y la logística, generalmente subcontratados con proveedores de servicios en la nube, las redes sociales y comunidades, incluidas las redes de conocimiento abierto.
El avance en la capacidad de almacenamiento y procesamiento de un gran volumen de datos impulsó el uso de algoritmos y de la inteligencia artificial para el análisis y la sistematización de información, y las conexiones entre individuos, máquinas y dispositivos. Los datos constituyen una nueva fuente de competitividad: constituyen sistemas de conocimiento y técnicas con una visión de trabajo colaborativo, se diluyen los límites entre las industrias, contribuye a la resolución de desafíos complejos de la producción y crea nuevos nichos de especialización, generando otras formas de gestión y modelos de empresas. No obstante, tenemos que comprender el sentido de estas acciones en el marco de la existencia o no de vías de acceso para las personas que no tienen todas las condiciones, ni educativas ni laborales, para alcanzar e insertarse en este sistema cuya transición puede ser muy injusta.

Debido al potencial efecto sustitutivo e incremental del trabajo humano de las transformaciones tecnológicas, estas suelen generar, por un lado, preocupaciones respecto al surgimiento de un elevado desempleo a corto y mediano plazo y, por el otro, expectativas respecto a mejoras en la calidad de vida relacionadas con fuertes reducciones del tiempo de trabajo.

Convergencias entre Educación y Trabajo para una transición justa

¿Se justifica este cambio si lo que produce son brechas cada vez más profundas entre pobres y ricos?
Más allá de los impactos en las cadenas de valor, ¿cuáles son sus efectos en la población con menos recursos?
¿Existen posibilidades de continuidad pedagógica cuando estamos inmersos en una realidad atravesada por las pantallas, lenguajes y posibilidades creativas para las poblaciones vulneradas?
¿Cuáles son las asimetrías en las que hay que pensar para alcanzar puntos intermedios y transiciones justas para los que menos posibilidades de acceso tienen?
¿Cómo generar herramientas más inclusivas para que tal separación no exista?
¿Cuál es el futuro de las personas que no llegan a las competencias ni a la mano de obra calificada requeridas para sostenerse y permanecer en el mundo del trabajo?
¿Cuáles son las necesidades de las pequeñas empresas, las cooperativas, los trabajadores que están en seguro de desempleo o desempleados sin posibilidades de adquirir conocimientos que fortalezcan los saberes y mejorar, por ende, su calidad de vida?
¿Qué pasará con las mujeres quienes tienen siempre más difícil el acceso al mercado de trabajo y cuando llegan generalmente están subrepresentadas?
¿Cuáles son las perspectivas para aquellas personas que se desempeñaron casi toda la vida en el mismo puesto laboral y no están preparadas para una reconversión?
No parece que tengamos un panorama auspicioso en cuanto a la protección de derechos y a la alta competencia de los pocos puestos laborales disponibles.

Es sabido que los cambios tecnológicos introducen un sesgo a la demanda laboral la cual se concentra en personas con mayores niveles de calificación en detrimento de los menos calificados, lo que deteriora la distribución de los ingresos laborales. En efecto, en el contexto de la polarización de la estructura ocupacional se han observado mejoras de calidad (salarial y no salarial) para los nuevos puestos disponibles para personas altamente calificados y un deterioro relativo para la calidad media del empleo de personas menos calificadas, relacionado con las tareas que las personas deben ejecutar. A ello contribuye el desplazamiento de personas con cualificaciones intermedias quienes, al perder su empleo, se ven obligadas a competir por puestos de trabajo que requieren menores niveles de cualificaciones. En consecuencia, no solo sufren una pérdida de ingresos sino también contribuyen a mantener bajos los niveles salariales en dichas ocupaciones.

 

Perspectivas para los cambios de empleo, distribución de ingresos y las ocupaciones en América Latina

Hay que recordar que el reemplazo de actividades no necesariamente implica la pérdida de un puesto de trabajo. Si se aplica la estimación de Manyika et al. (2017) respecto al impacto de las transformaciones a nivel global, según la cual menos de un 5% de las ocupaciones serían completamente automatizables, al caso latinoamericano, en la región se perderían hasta 14 millones de empleos en el plazo indicado.  Según los expertos, las actividades potencialmente más afectadas por la automatización son las que típicamente requieren calificaciones intermedias, con lo que las transformaciones tecnológicas mantendrían los procesos de polarización de la estructura ocupacional que ha caracterizado, sobre todo, a los países desarrollados durante el período reciente. Específicamente serían actividades físicas predecibles y la operación de maquinaria, el procesamiento de datos y la recolección de datos las tres categorías de actividades de trabajo que tienen el mayor potencial de automatización.  Empleos rutinarios de ingreso medio que serían sustituidos en el futuro. Específicamente, las personas de bajo nivel de calificaciones serían los principales perdedores de las nuevas transformaciones productivas y laborales, sobre todo si hay obstáculos para que adquieran nuevos conocimientos y habilidades para los cuales estarían surgiendo nuevas opciones. Otro grupo de trabajadores potencialmente afectado fuertemente en este contexto serían las mujeres, quienes se desempeñan más que proporcionalmente en ocupaciones de nivel de calificación intermedia amenazadas por la sustitución tecnológica, por ejemplo, en el trabajo administrativo y las ventas.

La reducción de la demanda laboral y de los salarios que puede ser resultado de las transformaciones tecnológicas tiende a empeorar la distribución funcional del empleo. En este sentido, es decisivo el control del nuevo conocimiento que está en el centro de las transformaciones tecnológicas en curso.
A esto se agrega que en muchos mercados se observan procesos de concentración y de mayor dispersión en los niveles de productividad los cuales permiten a las empresas líderes generar ganancias extraordinarias lo que a través de procesos de “the winner(s) take(s) all/ most” (el que gana se queda con todo, o casi todo) conlleva mayores niveles de desigualdad a nivel del capital. Parte de estas ganancias (obtenidas por medio de las ganancias de productividad o por medio de rentas generadas, por ejemplo, a través de exitosas estrategias de marketing) se redistribuyen a los trabajadores de estas firmas por lo que se ha registrado un aumento de las brechas salariales entre empresas que ha contribuido a un empeoramiento de la distribución de los ingresos.

Diversos rezagos y deterioro distributivo 

La introducción de nuevas tecnologías tendrá lugar con diferentes rezagos a causa de las diferencias respecto a la masa crítica de personas calificada que se requiere para transformaciones de grandes partes de la estructura productiva. En consecuencia, en muchos países de ingresos bajos o medianos estas transformaciones tenderían a concentrarse —por lo menos inicialmente— en un segmento reducido de empresas ya más productivas y con acceso a capital con la capacidad de adquirir los nuevos conocimientos y contratar los especialistas. Este proceso profundizaría la heterogeneidad estructural de estos países, mientras que tenderían a ampliarse las brechas de productividad entre los países que logran transformaciones productivas en gran parte de su estructura y otros donde estas se limitan a algunos de sus segmentos. Aumentará el trabajo informal, será mayor la heterogeneidad en la calidad del empleo, nuevas modalidades de trabajo totalmente inestables y la disminución de los beneficios laborales.

 

Círculos virtuosos: negociación colectiva, diálogo social, soluciones tripartitas

El análisis sobre el impacto de las transformaciones tecnológicas en las relaciones laborales y el desarrollo de la regulación correspondientes debe tratarse no solo en el marco de políticas públicas que acompañen, sino a través un proceso participativo en el cual tanto sindicatos y trabajadores activos en actividades caracterizadas por nuevos tipos de relaciones laborales, como las empresas deben involucrarse para establecer vínculos justos entre la productividad y los salarios y aspectos no salariales de la calidad del empleo que es la base de la sostenibilidad económica y social del modelo económico de un país.
Cabe sostener que no hay soluciones óptimas únicas, sino que las oportunidades y desafíos deben surgir del ejercicio participativo.
Un proceso participativo tiende a generar resultados alejados de los extremos (desregulación total o regulación extremadamente rígida) los cuales suelen no ser socialmente aceptables. Tomando en cuenta que entre las personas se ha detectado una creciente heterogeneidad respecto a los valores que orientan sus preferencias en relación con el trabajo, será necesario ampliar los debates tanto para pensar en el fenómeno laboral como para aprovechar nuevas oportunidades.

En esta dirección, destacamos la fundamental importancia de la Formación Profesional para capacitar la fuerza laboral en competencias para el mundo del trabajo. No solamente formar en habilidades y destrezas tecnológicas sino en actitudes y valores clave desde la perspectiva socioemocional.
Enfocar las políticas públicas para la inclusión de todos y todas, identificar la cambiante demanda de calificaciones y competencias, los ajustes necesarios de la formación profesional para la empleabilidad y la educación técnica y tecnológica sería uno de los retos que más garantías brindarían para un desarrollo a nivel país que pueda responder a las nuevas y desafiantes exigencias actuales.

 

Muchas de las reflexiones aquí vertidas surgen de la lectura de
LAS TRANSFORMACIONES TECNOLÓGICAS Y SUS IMPACTOS EN LOS MERCADOS LABORALES.
Jurgen Weller, CEPAL, 2017.

Un comentario en “Educación y trabajo

  1. Excelente análisis con un sinfin de interrogantes y perspectives que, lejos de proponer fáciles y peligrosas recetas, inducen una actitud de búsqueda concertada de soluciones. Muy bueno.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .