Testimonio: maestra Olga Díaz

 Recuerdos de la presencia dehoniana en centros educativos de periferia.

Año 2005, junto al Colegio Cristo Divino Obrero

Cristo Obrero y Santa Bernardita son dos Colegios dehonianos de Educación Primaria con larga tradición en la cuenca de Casavalle. Situados en el Borro y en Gruta de Lourdes, ambos centros son gestionados en la actualidad por la Fundación Sophia. No obstante ello, la presencia dehoniana en el barrio permanece constante y trasciende. A esto se refiere la maestra Olga Díaz, quien durante muchos años trabajó en ambas escuelas.  No solo recuerda la catequesis semanal de los sacerdotes, en especial la del P. Eufrasio, sino también el respeto por el proceso de fe de los niños y niñas.

Maestra, madre, esposa y abuela, que llegó a residir en la zona y participar activamente de la vida cotidiana de la Comunidad. Tan sencilla, que lejos está de aceptar que su testimonio  pueda conmovernos, sin embargo es muy activa, no guarda esa riqueza la comparte espontáneamente al punto que duda en reconocer que esos aportes fueron y son vitales en la formación educativa curricular y en la fe. Siempre está acompañando como vecina, como amiga,  desde su lugar cada día, haciendo sentir su parecer y su consejo oportuno.

A través de las redes sociales  la encontramos siempre participando,  animando en la oración  y colaborando, hoy vía conferencia por web comparte con nosotros parte de sus amenas experiencias.

Olga retrata a los curas, los de antes y los de ahora, como hombres de acción, de perfil bajo y con las cosas claras. No desconocen el entorno ni el contexto sino muy por el contrario, tienen la capacidad de acompañar a cada persona en sus preocupaciones y en sus problemas. No olvidemos que la obra dehoniana tiene su enclave en barrios de alta complejidad social, lo cual si bien es un desafío, también es una oportunidad de inculturación, de aprendizajes, de experimentar la gratuidad del encuentro con diversos otros y otras que hacen al sentido del compromiso y la entrega. Comprender la psicología, el lenguaje, las emociones de los lugareños implica saber ser uno con ellos y así lo vivió Olga a lo largo de sucesivas generaciones de padres que pasaron por el Santuario o la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en el Borro. Rescata la humanidad de cada uno de ellos en especial al P. Guido con su sonrisa en la puerta de las capillas anotando en su libretita las personas que quisieran prepararse para su Primera Comunión, al P. Luciano tan sensible a los problemas socioemocionales de los parroquianos, la actividad y dinamismo del P. Joaquin para resolver los innumerables temas que surgen cotidianamente en el Santuario, la forma de explicar y ayudar a entender la realidad del P. Francesco. Todos misioneros en salida, todos llevando los valores del P. Dehon a cada casa y a cada rincón. Inolvidables son aquellos momentos en que el pesebre viviente llegaba a las casas de los vecinos, así como el Vía Crucis se representaba en las callecitas de toda la zona.

Sin dejar de emocionarse con la memoria viva que elige contar, Olga también mira al futuro de frente. Advierte la importancia del laicado, cada vez más consciente de su lugar en la Iglesia peregrina. Pero también señala el riesgo de descuidar a los sacerdotes. Las comunidades tienen que integrar todas las perspectivas sin dejar de ver la dimensión humana de los pastores. Se pregunta por las vocaciones y el rol de las familias. Como buena maestra no deja de pensar en las infancias, en las juventudes y en su crecimiento espiritual. Se sigue cuestionando por el papel de la educación y por el impacto de las tecnologías. De lo que no tiene dudas es de que, si bien el mundo está bastante complicado, todos tenemos un lugar a donde acudir: en cualquier casa dehoniana te estarán esperando.

Un comentario en “Testimonio: maestra Olga Díaz

  1. Hermosos recuerdos de la comunidad educativa, junto a los sacerdotes que la componían…
    En una Misa con los niños en el Templo Jesús Salvador, del Santuario de la Gruta de Lourdes, estando yo ausente, un sacerdote, dirigiéndose a ellos les decía: tenemos un Padre grande que nos quiere mucho… Y un niño levanta la mano y dice en voz alta a modo de respuesta: “el padre Mario!!!”
    Unos de los más lindos regalos recibidos de esos inocentes…
    Demos gracias a Dios 🙏

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