ESTADOS UNIDOS: LOS OBISPOS Y EL NEOPRESIDENTE

El día de su proclamación como presidente n.46 de Estados Unidos, Joe Biden empezó con asistir a misa en la catedral de san Mateo de Washington a la que invitó también a la vicepresidenta y a los representantes de los dos partidos en el Congreso. Presentó en su alocución un programa inspirado en gran parte en “Fratelli tutti”. Por la tarde, después de haber jurado sobre la Biblia, le llegó a Biden un caluroso mensaje del papa Francisco augurando la construcción de una “sociedad caracterizada por la justicia y la libertad, el respeto por los derechos de cada persona, en particular de los pobres y vulnerables, de los que no tienen voz”.

Y también pedía “por su compromiso de promover la comprensión, la reconciliación y la paz en Estados Unidos y entre las naciones del mundo”. Muy distinta fue la carta pública a Biden del presidente de la Conferencia Episcopal, arzobispo de Los Angeles José Gomez, que más que un augurio pareció ser una declaración en contra de sus opciones en particular sobre aborto, contracepción, matrimonio y gender. Decía entre otras cosas Gomez: “La continua injusticia del aborto sigue siendo nuestra prioridad preeminente, aunque no la única. Estas políticas promoverán males morales porque amenazan la vida y la dignidad humana”. Gomez y los obispos elogiaron a Biden por su compromiso con los inmigrantes y los pobres; “pero los obispos tenemos que predicar toda la verdad del Evangelio”. La carta suscitó polémicas no solo por su falta de oportunidad en ese momento sino porque parecía que ya no podía haber diálogo en estos temas y solo quedaba el conflicto y la confrontación. El comentario del cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark fue claro con respecto a él demás obispos: “No entiendo por qué se usan tonos extremadamente duros como queriendo cortar cualquier comunicación con el nuevo presidente. Es la hora de trabajar para el bien común y dejar de lado la política ultranacionalista que ha polarizado al país”. Este cardenal  denunció la política pro-vida de Trump por ser hipócrita; mientras rechazaba el aborto, descuidaba las condiciones de vida de los inmigrantes a los que daba un “trato atroz”, promovía la pena de muerte, el racismo y la violencia. A los varios obispos que han hecho público su rechazo a Biden por el aborto, ha declarado Tobin: “No creo que podamos reducir el voto a como un candidato se posiciona sobre un solo tema”. Según el National Catholic Reporter “el discurso inaugural de Joe Biden  fue la mejor articulación de las ideas católicas sobre el gobierno que cualquier documento reciente de la Conferencia Episcopal. Los obispos han arrojado agua fría sobre la inauguración más católica de una presidencia”. El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago añadió: “El de Gómez es un texto mal redactado, con la pretensión de ser la palabra de los obispos sin que los obispos hayamos podido decir ni una palabra sobre su redacción”. El obispo de san Diego Robert McElroy: “El mensaje del Papa Francisco a Biden habla fundamentalmente de su humanidad, de un católico que se esfuerza para servir al país y a Dios. Así es como nosotros los obispos debemos alentar al nuevo presidente: entablando una relación de diálogo y no de juicio, de colaboración y no de aislamiento, de verdad en la caridad y no de dureza”. Según la revista “América” de los jesuitas, desde el Vaticano se dijo que la declaración de Gomez y de los que lo apoyan, había sido muy desafortunada, con la perspectiva de crear divisiones aún mayores dentro de la Iglesia. El jesuita p.James Martin ha denunciado a los “eclesiásticos católicos que hablan en términos de blanco o negro, de puro bien o puro mal, de Dios o Satanás con un lenguaje apocalíptico de “luz contra las tinieblas”. Estos clérigos han contribuido a crear un ambiente que llevó al hecho desgraciado del Capitolio; se declaran pro-vida y sin embargo han generado un ambiente lleno de odio que ha llevado al caos y a la violencia”.

Muchos han comentado que detrás del rechazo de varios obispos a Biden, está el rechazo al papa Francisco porque tanto Biden como el Papa tienen problemas con no pocos obispos trumpistas. Estos repudian el discurso social del papa Francisco y simpatizan con el extremista ex nuncio en Estados Unidos Carlo Maria Viganó, que llegó a pedir la renuncia del Papa.

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