PAPA FRANCISCO: NO AL CONFLICTO Y A LAS FACCIONES

En su discurso a la curia vaticana del 21 de diciembre el Papa recordó su encíclica Fratelli Tutti e invitó a “soñar”, pero a “soñar juntos, como única humanidad, porque el que sueña “solo”, corre el riesgo de tener espejismos y ver lo que no hay. Nadie puede pelear la vida aisladamente”. Según el Papa, “esta pandemia ha sido una tempestad que ha dejado al descubierto nuestras falsas seguridades, se han caído los maquillajes y los disfraces. Ha sido una “crisis”, esa criba que limpia el grano de trigo después de la cosecha.

La Biblia está llena de personajes que han sufrido esa criba, y lo han sufrido como tiempo del Espíritu. El mismo Cristo sufrió la crisis en sus cuarenta días en el desierto y en el Getsemaní. Frente a las crisis que causaron los escándalos de ayer y de hoy en la Iglesia, no hay que hacer una lectura desesperanzada de la realidad; no sería realista y desde la fe sería miopía. Dios siempre hace germinar la semilla de su Reino entre nosotros. Lamentablemente lo negativo aparece inmediatamente en los periódicos, pero los signos de esperanza son noticia después de mucho tiempo y no siempre. El tiempo de crisis es tiempo del Espíritu. No hay que confundir la crisis con el conflicto. La crisis es fecunda, el conflicto un desperdicio inútil de energías. La Iglesia es un cuerpo siempre en crisis (el Evangelio mismo lo pone en crisis) porque está vivo; pero no debe ser un cuerpo en conflicto, con ganadores y perdedores, vencedores y vencidos, rivalidades y antagonismos, grupos cerrados y actitudes elitistas. Es el cuerpo de Cristo al que estamos llamados a revestir con un vestido siempre nuevo. Ninguna forma histórica de vivir el Evangelio agota su comprensión. De cada crisis, que es tiempo de gracia, nace la necesidad de renovación. Pensar en una Iglesia Sinodal significa reforzar la comunión en el Espíritu, no como una asamblea democrática cualquiera, formada por mayorías y minorías. La presencia del Espíritu hace la diferencia”. El Papa reconoce humildemente lo que otro niegan: “No debemos negar nuestra historia reciente de fracasos, escándalos, caídas y pecados; no debemos desanimarnos ni negar la evidencia. La Iglesia es también una vasija de barro, preciosa por su contenido, pero de barro”. Según Austen Ivereigh, el periodista que entrevistó recientemente al Papa, “la corrupción no ha terminado en el Vaticano, pero ya no se tolera y ahora existen mecanismos para  descubrirla y castigarla. Comparada con el año 2012, la de ahora es otra curia, otro mundo, lo que es reconocido por las mismas autoridades europeas y mundiales que antes criticaban duramente al Vaticano”.

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