PARAGUAY: MURIÓ EL PA´I OLIVA

Pa´i Oliva: “Dicen que no hay que darles pescados a los pobres sino enseñarles a pescar, pero cuando llegan al río, encuentran todo privatizado”.

A los 92 años murió en Asunción el pa´i (=padrecito, en guaraní) Francisco de Paula Oliva, un jesuita español nacionalizado paraguayo que allí vivió unos treinta años siendo un ícono nacional de lucha por los derechos de los más desfavorecidos. Había llegado a Paraguay en 1964 pero casi enseguida fue expulsado por el dictador Alfredo Stroessner. La policía lo detuvo, lo subió a una lancha y lo llevó hasta el otro lado del río, en territorio argentino. Después de él fueron desterrados de Paraguay otros 9 jesuitas.

Oliva se quedó en Argentina 9 años asistiendo desde EPPA (Equipo de Pastoral Paraguaya) en Buenos Aires a los inmigrantes paraguayos y bolivianos. Impulsó un movimiento que logró una ley de amnistía que benefició a 90 mil inmigrantes clandestinos sin documentos. Al llegar la dictadura de Videla intentaron arrestarlo y uno de sus jóvenes colaboradores, el catequista de Lomas de Zamora Daniel Esquivel, a pesar de una carta pastoral del obispo en su defensa, fue secuestrado y hasta el día de hoy es uno de los miles de desaparecidos. Oliva se refugió primero en Ecuador y después por seis años en Nicaragua en plena revolución sandinista dando su aporte. Por orden de sus superiores religiosos tuvo que volver a España en 1986 y allí quedó diez años. Volvió a Paraguay después de 27 años de ausencia en 1996 siendo acogido triunfalmente. Se instaló en el Bañado Sur, una zona inundable de asentamientos en la periferia de Asunción a orillas del río Paraguay, habitada por 25 mil personas. Desde allí desarrolló incontables iniciativas sociales, participó en cientos de manifestaciones siempre en favor de las víctimas de la sociedad. Se hizo famoso por instituir el Parlamento Joven, en contra de la corrupción política. Unos 1.500 chicos y chicas se reunían todos los fines de semana para sesionar sobre los temas del país. En 1999 fue elegido como “personaje del año”, recibió varios premios por su lucha en favor de los Derechos Humanos y fue candidato al Premio Nobel de la Paz. Acompañó la campaña por la absolución de los 11 campesinos condenados injustamente por la masacre de Curuguatay del 2012, los que fueron absueltos a finales de 2018. Esa masacre había sido el pretexto para la destitución de Fernando Lugo como presidente.

Además de activista social, periodista, comunicador fue sobre todo formador de jóvenes y su tarea era “ayudar a pensar”. Quería ser “como la gota de agua que cae permanentemente sobre la piedra y al final la rompe”. Predicaba la reforma agraria y afirmaba: “Dicen que no hay que darles pescados a los pobres sino  enseñarles a pescar, pero cuando llegan al río, encuentran todo privatizado..”. El Senado de Paraguay le rindió homenaje por “sus invalorables aportes a la sociedad paraguaya y latinoamericana, en especial por la formación ética de la juventud, la defensa de la democracia y de los derechos humanos”.

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