ITALIA: LA PANDEMIA Y LA FE

El ex superior general de los Saverianos p.Gabriele Ferrari en la revista Dehoniana “Settimana” hace un balance de cómo los cristianos han vivido su fe en este tiempo de pandemia. “Se ha oído a menudo un reproche dirigido a Dios: ¿por qué no interviene?, ¿Dónde está Dios?. Ha habido crisis y dudas de fe que han alejado a algunos de la iglesia…

Para otros esta crisis ha sido providencial para purificar una religión milagrera y una imagen de Dios que no es la de Jesucristo. Hace falta una nueva catequesis sobre Dios y su presencia en la historia, superando la idea de un Dios que hace milagros en continuación y que interviene para cambiar  la historia y solucionar nuestros problemas. Es una idea pagana. Hace falta una catequesis sobre un Dios que se ha hecho hombre para acompañarnos, no para sustituirnos en las que son nuestras responsabilidades. No se puede además soñar con un mundo perfecto ya que el mal es parte de la realidad humana; no lo ha producido ni permitido Dios sino que es parte de la misma estructura finita de este mundo al que nosotros tenemos que mejorar. Es verdad que esta pandemia no la hemos querido nosotros; pero no es  motivo suficiente para una absolución general para volver después a hacer lo mismo de siempre, como si lo de miles y miles de víctimas de la pandemia solo fuera como un simple terremoto. ¿No habrá que convertirnos, como pidió Jesús en ocasión de la desgracia de la torre de Siloé (Lc 13,1-5) y encarar otro estilo de vida? También la pandemia ha hecho que a muchos cristianos se les haya aflojado el sentido de comunidad. Es más fácil mirar la misa por televisión, que la participación presencial en la vida de la comunidad cristiana. Es urgente una renovada catequesis sobre la importancia esencial de construir una comunidad de hermanos. Ya lo dijo el Papa: “estamos todos en la misma barca”. Es el principio de la solidaridad de la salvación. Lo positivo de la pandemia es que se ha descubierto una nueva forma de orar: en casa, en familia y rezando juntos, leyendo el evangelio, cosa que en los tiempos normales no se hace. Se ha visto la necesidad de profundizar el diálogo familiar y de reconocer la importancia y el valor de los que tenemos cerca. Los padres se han visto obligados a un contacto mayor con sus hijos como primeros responsables de su educación y catequesis, sin delegarla únicamente a la parroquia. Con volver a la normalidad no se deberían olvidar las prácticas de solidaridad entre vecinos que se han aprendido por necesidad y urgencia durante la pandemia. Ha dicho el famoso filósofo y sociólogo Edgar Morin: “esta es una saludable crisis existencial que ayuda al hombre a encontrarse consigo  mismo”.

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