VATICANO: “PARROQUIAS MISIONERAS”

Misioneras en Ecuador, ayudando después del terremoto de 2016.

El documento vaticano de la Congregación para el Clero titulado: “La conversión pastoral de la parroquia”, está escrito en clave misionera y apunta a superar el clericalismo.
Asegura que la parroquia sigue siendo un organismo indispensable en la Iglesia, pero que ha de ir más allá de la dimensión territorial siendo Iglesia en salida, para buscar a los alejados. Los lugares de pertenencia son hoy múltiples. El nuevo lugar de evangelización de la parroquia va más allá del territorio geográfico y se caracteriza por relaciones personales duraderas; por eso se habla de “territorio existencial” frente a poblaciones ya no homogéneas.

“La pertenencia eclesial prescinde del lugar de nacimiento y va más bien hacia una comunidad de adopción” (n.18). El documento invita a superar la repetitividad pastoral y el inmovilismo, a evitar la clericalización de los laicos y la secularización del clero. La parroquia ha de ser comunidad de comunidades, inclusiva, evangelizadora y atenta a los pobres. No es una empresa prestadora de servicios religiosos o  sociales. Los laicos no son funcionarios de un párroco que lo hace todo, ni los Diáconos son curas a media (están al servicio de la Palabra y de la Caridad). Las funciones y el oficio de párroco solo pueden ser ejercidos por el sacerdote y no por los que no han recibido el sacramento del Orden. Puede darse una comunidad de curas que atiende a varias parroquias, con uno de ellos como moderador. El obispo en ciertos casos y transitoriamente puede confiar la cura pastoral de una parroquia a un Diácono, a un consagrado o también a un laico siempre bajo la guía de un presbítero. De acuerdo con el obispo, los laicos en ciertas situaciones podrán hacer Celebraciones de la Palabra, predicar (no durante la misa), bautizar, celebrar exequias, asistir casamientos.

Las ofrendas en ocasión de la celebración de los sacramentos deben ser libres y quedan eliminados todos los aranceles. La misa ha de ofrecerse según las intenciones de los fieles, sin pretender dinero. Las ofrendas en ocasión de la misa son para el sacerdote; cuando son en ocasión de los demás sacramentos, son para la parroquia (n.118) y de ellas hay que dar cuenta a la comunidad. Se pide a los obispos que los párrocos se mantengan en la misma parroquia al menos cinco años. En general puede decirse que en el documento no hay muchas novedades y llama la atención la insistencia sobre el rol no modificable del cura párroco, el casi silencio sobre nuevos ministerios laicales, las comunidades eclesiales de base, los movimientos laicales, los nuevos roles para la mujeres en la Iglesia. Se habla de “comunidad de comunidades” sin especificar en qué consiste. Se tiene la impresión de que el documento haya sido elaborado desde arriba sin una consulta y un diálogo con las parroquias reales. En Alemania, como era de esperar, se calificó al documento de una “nueva repetición de la ley canónica vigente hoy, de fortalecer el clero y sofocar el liderazgo de los laicos. Las normas no serán efectivas si en gran medida están desactualizadas por la realidad” (obispo Franz Josef Bode, vicepresidente de la Conferencia Episcopal).

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