(espiritualidad): Vida después de la muerte

Por Roberto Torres Collazo

En tiempos del coronavirus se nos enfrenta la posibilidad triste de la muerte de un ser querido, de un conocido o la nuestra. Un tema que en algunas culturas es tabú. Sin embargo la muerte pertenece a la vida, sin muerte no hay vida y sin vida, no hay muerte. Un dormirse sin sueño como decían los antiguos griegos. En el fondo, no queremos separarnos de nuestros seres queridos, no queremos desaparecer. El sólo hecho de pensarlo o hablar, a muchos infunde miedo. El miedo tal vez se deba a que no estamos convencidos de qué hay después de la muerte y especialmente cuando no se sabe con toda certeza “cómo” será en detalle esa “otra vida”. Hay muchas maneras de entender la muerte y la vida después de la muerte. Debido a la naturaleza de este escrito, nos limitaremos a explicar muy brevemente las mismas desde el punto de vista de la fe cristiana.

El monje y escritor Anselm Grün, rector de la Abadía Münsterschwarzach, anota que si pensamos que todo termina con la muerte, nos aferramos a la vida todo el tiempo. En la vejez vamos observando cómo se debilitan nuestras fuerzas y esto nos da miedo. Añade que si asociamos la otra vida con infierno, castigo, condena, purgatorio, el miedo puede aparecer con intensidad. También Grün nos dice que: “Las imágenes esperanzadoras en la Biblia buscan capacitarnos y encaminarnos a la muerte llenos de confianza”. 

Dice Jesús antes de su muerte: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Cuando me vaya les prepararé un lugar y volveré para llevarlos conmigo” (Juan 14,1-3). Lo que sugiere que no estaremos solos cuando partamos hacia nuestro Padre/Madre Dios. Jesús mismo nos acompañará. Quizás esto explica en parte que el neurocirujano y escritor W. Lee Warren haya observado que en general las personas de fe mueren con más paz y con menos miedo.

Otra imagen es cuando Lázaro murió “Los ángeles lo llevaron junto a Abrahán” (Lucas 16,22). El relato trata sobre que Lázaro durante su vida era pobre y comía de las migajas del rico. La ceguera del rico de no compartir sus riquezas lo condenó. También el Apocalipsis 20,11-15 usa el símbolo de la “Jerusalén celestial” para referirse al paraíso.

Se sabe que en el paraíso se está eternamente con el Señor en la bienaventuranza del amor sin fin: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23,43), le dijo Jesús en la cruz al rebelde crucificado a su lado.

 

Liberación hacia un escalón más alto
Antiguamente entre los griegos se tenía la creencia que en el momento de la muerte el espíritu sale del cuerpo, esta creencia influyó en sus comienzos en el cristianismo. Una mayor comprensión actual de la Biblia nos indica que resucitaremos en un cuerpo espiritual, como bien indica san Pablo: “Dios le dará después [de la muerte] un cuerpo” (1Corintios 15.38), es decir, un cuerpo renovado. También en (Romanos 8,23): “… esperamos nuestros derechos de hijos y la redención de nuestro cuerpo”. Jesús mismo después de muerto se mostró físicamente a la gente como un cuerpoespiritual (sin guión) sin limitaciones de espacio y tiempo. El judío en la Palestina del siglo I cuando hablaba de “espíritu” se refería a la totalidad de la persona indivisible, de aquí viene “Individuo” que no se puede separar.

El filósofo y teólogo brasileño Leonardo Boff declara que la muerte está en la estructura básica de la propia vida, es parte de nuestras transformaciones. Abriendo espacios hacia nuevas oportunidades de vida. Por ejemplo, amo mucho a mi familia (raíz) sin embargo en un momento dado debo partir (separación) para formar mi propia familia. En cierto modo debo morir para mi familia natal y resucitar para una nueva familia. Este ejemplo intenta mostrar que la muerte es una liberación hacia un escalón más alto y complejo de la vida. Todas las religiones creen en una vida después de la muerte, aunque la conciben de diferentes maneras.

Lo esencial de todo esto es que la muerte no es el fin. Hay una vida después de la muerte. Que nuestro Padre/Madre Dios nos espera amorosamente con los brazos abiertos. Que así como el Padre/Madre Dios resucitó a Jesús, así nos resucitará a nosotros. No es un un falso consuelo lo que el muy espiritual y sabio cardenal Carlo María Martini declaró en vida: “No hay nada más consolador que saber que nuestro cuerpo resucitará, que la muerte y la consiguiente separación de las personas que queremos no tiene la última palabra”. 

 

Referencias

Boff, L. (1999). A Oracao de Sao Francisco. Editorial Sextante: Rio de Janeiro.

Dufor, L.X. (2018, 6ta.edición). Vocabulario de teología bíblica. Editorial Herder: España.

Grün, A. (2009). Y después de la muerte, ¿qué?. Editorial Sal Terrae: Santander, España.

Martini, M.C. (2012). Creo en la vida eterna. Editorial San Pablo: Madrid.

Mello, C. de R. (Marco, 2013). O que as religioes explican sobre a morte. Portal: Exame.

Warren, L. W. (2020). I’ve seen the end of you. Editorial Waterbrook: United States.

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