ESTADOS UNIDOS: CÓMO MANIPULAR LA RELIGIÓN

Juan José Tamayo habla de una “internacional cristo-fascista”

Donald Trump ordenó dispersar con gases lacrimógenos a la multitud que protestaba pacíficamente frente a una Iglesia, para presentarse enseguida después con una Biblia en manos. Es el mismo gesto que hizo Jeanine Añez, la autoproclamada presidenta de Bolivia al asumir el gobierno. Es sabido que Trump no practica ninguna religión; “no estoy interesado en el perdón de Dios porque no tengo nada de qué arrepentirme”, dijo.

El uso político de la religión no es prerrogativa exclusiva de él. Jair Bolsonaro en su campaña electoral se hizo bautizar frente a las telecámaras nada menos que en el río Jordán. Pronuncia versículos de la Biblia, participa  de las “marchas por Jesús” para después insultar a los homosexuales. Consagró el país a la Virgen, pero  no a la mestiza de Aparecida que es la patrona de Brasil, sino a la blanca de Fátima. Lo mismo que hizo Matteo Salvini en Italia levantando en alto el rosario y dedicando su decreto de seguridad contra los inmigrantes, a la Virgen de Medjugorje. Manipulando la religión cultivan el odio contra el feminismo, los ambientalistas, los gais, los emigrantes especialmente musulmanes y negros. Hablando de estos líderes nacionalistas y populistas en Europa, como Santiago Abascal en España o Victor Orban en Hungría, el presidente de los obispos europeos Jean-Claude Hollerich habló de nacional-catolicismo. Es la ideología que dominó con los gobiernos dictatoriales de Francisco Franco en España, de Antonio de Oliveira Salazar en Portugal, de Ante Pavelic en Croacia. El teólogo Juan José Tamayo habla de una “internacional cristo-fascista” que transforma el diálogo de culturas o la cultura del encuentro en choque de civilizaciones y culturas. La religión es una cortina de humo para ganar electores en tiempos de crisis por parte de políticos que no practican el Cristianismo ni en la vida personal, ni familiar ni social. Se hizo famosa en la historia la frase de un príncipe que se convirtió al Catolicismo para poder ser rey de Francia: “París bien vale una misa”. Esto se aplica hoy también cuando se ostenta la religión con símbolos como la Biblia, el rosario, un ícono. El cardenal Pietro Parolin dijo: “El uso cada vez más frecuente de símbolos religiosos en manifestaciones y eventos políticos contradice la enseñanza de la Iglesia y del Papa Francisco que dijo: ‘la religión no tiene que ser manipulada y desnaturalizada por razones ajenas a la misma; es un principio que vale para todos y para siempre’ ”.

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