COMUNIDAD DE BOSE: INTERVENCIÓN VATICANA

La comunidad monástica de Bose (Italia) es una comunidad  de monjes y monjas de diversas confesiones cristianas; laicos consagrados que tienen como objetivo  la convivencia entre distintas iglesias cristianas y el diálogo ecuménico. Ha sido fundada por el laico Enzo Bianchi en 1965 al finalizar el Concilio. Bianchi es conocido en toda la Iglesia como teólogo y escritor con cantidad de libros de espiritualidad, artículos y conferencias. La comunidad, que es una sola a pesar de tener la sección masculina y femenina, está compuesta por 85 personas, algunas de las cuales son protestantes y ortodoxas, provenientes de distintos países.

Como todos los monjes y las monjas, practican el celibato, la oración y la vida comunitaria; y viven exclusivamente de su trabajo. Bose es sede de múltiples encuentros y congresos ecuménicos. En 2017 Enzo Bianchi a los 73 años presentó su renuncia a prior de la comunidad y le sucedió el hermano Luciano Manicardi. Sin embargo las relaciones entre el nuevo prior y el fundador, como también dentro de la comunidad, resultaron conflictivas;  lo que provocó una visita apostólica desde el 6 de diciembre del año pasado hasta comienzos de enero de este año, liderada por el p.Amedeo Cencini como “delegado pontificio”. El resultado fue en un primer momento el alejamiento de la comunidad dispuesto por el Vaticano, de Enzo Bianchi, de otros dos hermanos y de la hermana Antonella Casiraghi. Bianchi declaró no haber cuestionado jamás la autoridad del nuevo prior y sentirse apenado por no haber podido dar sus aportes en estos dos últimos años, pero dijo que estaba dispuesto a obedecer. El ex prior apeló al Papa pidiendo: “Si hemos hecho algo contra la comunión, que se nos diga y aclare; estamos dispuestos al arrepentimiento, a pedir y ofrecer misericordia. Comprendo que mi presencia puede haber sido un problema”. El Vaticano aclaró que la intervención no es contra la obra; experiencia de Bose es valiosa y ha de continuar. El diálogo, coordinado por el p.Cencini, también seguirá para llegar a una solución consensuada. Es lamentable que esto suceda en una comunidad monástica que ha dejado hasta hoy una huella luminosa en la Iglesia.
“Cuando una comunidad abre la puerta a la exclusión, entonces es muy difícil cerrarla”,
escribe Marcelo Barros, monje benedictino, escritor y teólogo brasileño. Por su parte también el famoso jesuita italiano Bartolomeo Sorge dijo: “Enzo Bianchi ha de aceptar con amor el sufrimiento y la prueba. En estos casos se acepta la cruz, aún sin entender las razones. Cuando la Iglesia interviene, se le besa las manos porque es nuestra madre y no tiene ningún interés en deshacerse de un hijo. Más adelante se verán los frutos. Los golpes son la garantía de que la obra es de Dios”.

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