(cultura): Rodolfo Kusch: el encuentro con lo americano

Kusch: un “maldito” más, silenciado y negado por los cenáculos de la cultura oficial.

El Ciclo de Cultura de este año, pretende abordar algunos aspectos del pensamiento americano y decolonizador. En este marco, presentamos al antropólogo argentino Rodolfo Kusch, autor de una vasta obra que va de los años cincuenta a los setenta, y que incluye títulos tales como América ProfundaLa Seducción de la BarbarieGeocultura del Hombre Americano, entre otros. Dicha producción intelectual lo ponen entre los más grandes y originales filósofos de nuestra América. Sin embargo, lamentablemente, este gran pensador termina sus días casi olvidado, en un exilio interno en Maimará, en el departamento jujeño de Tilcara.

Umbrales se propone rescatar el pensamiento de quien realizara aportes filosóficos y conceptuales sobre cuestiones fundamentales como la cultura, el sujeto cultural, el suelo, el símbolo, la vida, el saber, el pensar, la política, el pueblo. Para Kusch, en “el estar siendo en América Latina” es necesario re-encontrar el sujeto latinoamericano total, ese ser que ha sido des-doblado y des-constituido en las colonias de nuestro continente.

El mundo puede ser de otra manera
Kusch nos dice que el mundo puede ser de otra manera. De hecho, América, en su inconsciente, es de otra manera: tiene otra historia, otras posibilidades de estar siendo. Mientras que Europa impone una forma de estar siendo en función de los objetos, dejando al margen todo lo que no es, lo negado, Kusch propondrá otro modelo que seguirán de alguna manera Fanon, Dussel, Cullen, De Souza Santos. Es interesante pensar que, por alguna razón, todos ellos cuentan con una prensa casi nula. ¿Por qué será, no? Al Ser europeo, Kusch le opone el Estar, que empieza siendo mero estar y luego, mediante aciertos fundantes, se va volviendo un Estar Siendo. Ya no hay certezas pero sí hay mucho de lúdico y se integra lo negado, lo excluido. Lo que hay son sólo hombres y mujeres con un hambre que va del pan a la Divinidad

El ser total
En esta búsqueda del ser total, Kusch considera que los opuestos no se superan o eliminan, sino que con-viven, en la contradicción del cosmos y el caos, que siempre está ahí. Pero que, a través de la mediación-integración (constitución del sujeto latinoamericano) es posible la instalación de mundo, de ser humano, de sentido, que puede ser traducido como cultura propia y común. El antropólogo dice que no hay Historia sin imperio, pero tampoco hay Historia sin posicionamiento colectivo americano. Partimos de los lazos implícitos que heredamos del colonialismo en la cultura, la economía y la política, pero su idea fuerza se enfoca en lo que puede denominarse el “Posicionamiento Colectivo”, lo cual significa nada menos que la conciencia de estar anclados en los supuestos que nos rodean para cuestionar lo obvio, para ampliar los horizontes y liberarnos de lo que nos inhibe generar otro relato, otra acción, y siempre en comunidad.

Lo profundo de trabajar a Rodolfo Kusch no es por lo que hizo, sino por lo que se puede generar desde su umbral aportado al pensamiento americano, una metodología que cambió por la contemplación, por la escucha, por la palabra que recobra sentido en lo comunitario, en la sabiduría del estar en la vida.

La propuesta antropológica de Kusch no es desechar la dimensión ancestral sino poder construir a partir de ella una América madura, la que brota desde lo originario y desde sus aspectos más primitivos, y así lo expresaba él mismo: “la naturaleza, está primero que el hombre (…) América continúa inmersa en ese gran fondo irracional que es la naturaleza”. En la tensión de lo sagrado y lo profano, mientras Occidente se refugia en la ciencia, el indígena y el campesino americano se refugia en la magia y distante de la “muralla de la pulcritud” para hacer referencia a los modelos europeos. Mientras occidente se amparó en la culpa como fundamento de la fe, América antepone la conjura como posibilidad del “estar siendo”.

El patio de los objetos
En América Profunda, su trabajo de 1962, Kusch caracteriza a la ciudad de tipo europeo como “el patio de los objetos”. En ella, el hombre queda “agazapado detrás de los utensilios”. Es así como el europeo oculta su miedo. La naturaleza queda anulada por un entorno artificial que ofrece una falsa seguridad.

Para el autor, Occidente reemplaza la ira de Dios por la ira del mercader. Es en el capitalismo donde el objeto (la mercancía) cobra absoluta centralidad. Occidente hace un culto de los objetos, lo relativo a ellos termina representando una garantía frente a la falibilidad de los sujetos. Además, si la relación del ser humano con el entorno es de sujeto-objeto, el sujeto tiene pleno derecho de uso sobre el objeto. Hasta las horas de los trabajadores son objetos en Occidente, transables en los mercados.

De esta forma, la indiada, el gauchaje y los cabecitas negras son las formas en que esa América profunda se sigue manifestando en el polo de la “barbarie”, resistiendo el implante artificioso de las formas europeas. Para darnos el Sujeto propio, tenemos que atrevernos a pensar por nuestra cuenta, sin la anteojera eurocéntrica. Ensayar un estar siendo que incluya otros saberes, otras ciencias aparte de la occidental. Rodolfo Kusch rescata el saber milenario del pueblo latinoamericano, el cual ha tenido su propia forma de percibir el mundo a través del mito y del rito, de las historias mínimas, de nuevos relatos antropocéntricos en los que no se cosifica, ni se reduce, sino que se transforma desde otras ciencias naturales. La Historia americana existe mucho antes a 1492.  Mientras la historia grande es la historia del estar-ahí, la historia de la existencia misma es la historia de la especie, liberada del dominio de los objetos.  Kusch indaga sobre la identidad, desde el ser alguien como umbral de horizonte de Occidente, donde el pa’mi, posibilita la búsqueda de las cosas sagradas, en el estar siendo en un lugar, en el suelo que habitamos, punto de convergencia entre el pa’mi y el mundo exterior. Configurando así, el concepto de cultura como decisión, como acontecer, como expresión de su vivir, y liberándose de la enajenación del sueño occidental, de la idealización y vergüenza de su propia identidad, cultura y creencias. La Estarlogía es el aporte más nombrado del pensamiento de Kusch, en su diferenciación con el recorrido filosófico del ser occidental. Donde el miedo, la ira, en América, se configuran en la espacialidad de la inquietud, en lo dinámico de la vida, rescatando el silencio, el ayuno, como nota característica del mero estar, como aporta Rodolfo Kusch, “en el fondo de todo no estoy yo, sino que estamos nosotros”.

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