PAPA FRANCISCO: MENSAJE AL MUNDO

El pasado 27 de marzo el Papa habló al mundo por mundovisión “en este tiempo de prueba” y al final dio la bendición con el Santísimo Sacramento a la ciudad y al mundo, con la indulgencia plenaria para los enfermos del virus. La celebración se realizó en la basílica de san Pedro desierta, frente a una plaza desierta azotada por la lluvia y al Cristo Crucificado de la Peste de Roma en el siglo XVI.

El Papa eligió y comentó el evangelio de Marcos 5,35-41 cuando habla de la tempestad calmada. “También para nosotros llegó la noche. Densas tinieblas han caído sobre nosotros. Nos encontramos asustados y desorientados como los discípulos del evangelio frente a la inesperada y furiosa tormenta. Hemos tomado consciencia de que nos encontramos en la misma barca y por eso  obligados a remar juntos, ayudándonos los unos a los otros. Como los discípulos reconocemos que “estamos perdidos”; no podemos avanzar cada uno por su cuenta, sino todos juntos. Mientras los discípulos se desesperan, Jesús parece dormir en la barca. Y después de haber calmado las aguas, les dice: “¿por qué tienen miedo?; ¿no tienen fe?”. Ellos habían pensado que Jesús se había desinteresado, y que no los cuidaba a ellos. La tempestad que hoy padecemos, destapa nuestra vulnerabilidad y las falsas seguridades sobre las que construimos nuestras vidas y proyectos; y nos muestra a las claras nuestra pertenencia común como hermanos. Nosotros también hemos avanzado por el mar de la vida sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Nos hemos dejado absorber por las cosas materiales y la avidez de ganancias; nos hemos acostumbrado a guerras e injusticias planetarias; no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Pensábamos quedar siempre sanos en un mundo gravemente enfermo.  Ahora descubrimos que nadie se salva solo. Fue el último deseo de Jesús: “Que todos sean una cosa sola” (Jn 17,21). Es la hora, no de sembrar pánico sino de la corresponsabilidad. Nosotros también suplicamos a Jesús: “sálvanos Señor que nos hundimos”. Con Dios,no habrá naufragio. Porque el gran milagro y la fuerza de Dios es convertir todo lo que nos sucede, también el mal, en algo bueno para nosotros”. En su impactante oración el Papa se encomendó a María “estrella del mar en tempestad” y rezó por los héroes anónimos que ponen en riesgo su vida para salvar a los hermanos; nos solo el personal sanitario y los que cuidan enfermos, sino los que trabajan en los sectores básicos como limpieza y transporte, supermercados farmacias, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes y religiosas. Según el Papa es un tiempo de cuaresma privilegiado. Solo tenemos que mantener la fe y darnos cuenta que mientras Él esté en nuestra barca, no hay tempestad que nos hunda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .