“QUERIDA AMAZONIA”: REACCIONES

Muchas han sido las reacciones al documento postsinodal de Francisco, que es un renovado llamado a la misión en las periferias, a la defensa de los derechos de los más pobres y a una mayor corresponsabilidad de los laicos. Para el arzobispo Victor Manuel Fernandez de La Plata (Argentina), teólogo muy cercano al Papa “la exhortación papal no es una restricción o negación de los contenidos del documento final del Sínodo sino un complemento del mismo, sin anularlo. Por el contrario, lo presenta oficialmente y pide que todos los obispos y agentes pastorales lo lean integralmente y “se empeñen en su aplicación” (n.4).

El Papa no piensa en soluciones demasiado clericales sino en  una Iglesia “marcadamente laical”. En el n.94 se dice: “Una Iglesia con rostro amazonio requiere la presencia estable de líderes laicos formados y dotados de autoridad que conozcan las lenguas, las culturas y el modo de vivir en comunidad de cada lugar. Se exige “un esfuerzo especial para lograr una presencia capilar que solo es posible con un contundente protagonismos de los laicos”. Y en el n.89: “Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, abrir cauces para la piedad popular”. Se habla de una “pastoral de conjunto para la cuenca amazónica” (n.97), y de la vigencia de las comunidades eclesiales de base(n.96). Hace 60 años ya se decía que era la “hora de los laicos”; el mismo Francisco bromeó diciendo que el reloje se había parado y el arzobispo Kevin Farrel presidente del dicasterio de los laicos recordó que por si fuera necesario “la prioridad de la Iglesia hoy es la formación de los laicos”. Para el teólogo venezolano Rafael Luciani, “el documento refleja la centralidad que el Papa da a las Iglesias Locales. Hay una clara recuperación de la eclesiología de base por el peso que se le da al Documento Final del Sínodo y a la propuesta de un organismo amazónico (n.97). Es un texto abierto a la creatividad eclesial, con un apoyo explícito al documento final del Sínodo, que es parte así de su enseñanza. El camino sinodal continúa; nada ha sido excluido”. Para el jesuita director de “Civiltá Cattolica Antonio Spadaro “es un texto que “acompaña” el Documento Final del Sínodo. Este último es valorado por el  Papa debido a “la participación de tantas personas que conocen los problemas de Amazonia mejor que yo y mejor que la curia romana porqué allí viven y trabajan” (n.3). El documento final no está por lo tanto superado y sigue siendo válido. No es reemplazado sino aceptado oficialmente. Para el Papa el Sínodo es una etapa de un largo camino. Francisco cita también a 16 escritores y poetas desde Pablo Neruda a Pedro Casaldáliga. No están presentes los cambios intraeclesiales propuestos, porqué quizás el Papa no se sienta suficientemente apoyado a nivel de Iglesia universal”. El teólogo José Maria Castillo dice:  “El Papa está preocupado por la unidad de la Iglesia. Una Iglesia dividida es peor que una Iglesia en la que sigue teniendo demasiado peso el clericalismo integrista; mejor es esperar, aunque pueda parecer cobardía”. Para el destacado vaticanista Luigi Acattoli “el Papa no da una respuesta positiva a los temas polémicos, inclusive al rito amazónico o a ministerios específicos femeninos ; pero no rechaza nada.
Hoy el Papa no decide únicamente por su cuenta; si una cuestión no tiene suficiente consenso, se posterga. El debate queda abierto; se aplaza la solución de esos problemas, para tiempos mejores. Hay que superar la polarización y “ampliar los horizontes más allá de los conflictos”(nn.104 y 105). Para el historiador Daniele Menozzi: “los equilibrios eclesiales no consienten hoy al Papa realizar los cambios pedidos, a los que él también estaría propenso. Quizás sea la constatación de una barrera insuperable para su gobierno. El Papa deja entonces estos cambios par sus sucesores, cuando los tiempos sean maduros”. El secretario ejecutivo del REPAM Mauricio Lopez comenta : “No entiendo la desilusiòn de los que todo lo esperaban de los curas casados.  Son otras las cuestiones prioritarias”. La teóloga feminista colombiana Consuelo Velez: “Las mujeres no queremos ser solo como la Virgen Maria; queremos igualdad en la Iglesia. No todos los sueños del Papa revelan profetismo y audacia”. Sin embargo la teóloga destaca  el n.99 donde se habla de “comunidades cristianas que se han sostenido y han transmitido la fe gracias a mujeres fuertes y generosas (bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras), sin que ningún sacerdote pasara por allí, aún durante décadas”. Naturalmente los “guardianes de la fe”, exultan. Ha dicho el cardenal Gerhard Müller: “Es un documento de reconciliación. El Papa no saca ninguna conclusión dramática y desconcertante del Documento Final. Es una exhortación llena de poder profético en la que se subraya la necesidad de predicar el  poder liberador del Evangelio. El Papa no quiere alimentar los conflictos existentes a nivel político y étnico ni tampoco dentro de la Iglesia, sino superarlos. Servirá para evitar la formación de facciones intraeclesiales y reducir el riesgo de abandonos silenciosos o de abiertas oposiciones”. El Papa mismo agradeció el comentario de Müller.

 

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