(Biblia) Prólogo de San Juan

Hoy quisiéramos compartir algunas reflexiones del Prólogo del Ev. de San Juan.

Mientras los evangelios Sinópticos constituyen una narración histórica de la vida de Jesús, este que se le atribuye a Juan, nos muestra un tejido de diálogos y cortos monólogos de lugar, tiempo y acciones. Diríamos que es como un concierto, una lucha *cuncertare-luchas con*. La clave, con  profundidad teológica, manifiesta dos imágenes que se atribuyen a Jesús y son El Verbo y la Luz. Ambos relacionados a la Comunicación.

El verbo se capta por el oído y la luz por los ojos, así es, no hay sentido de que haya verbo si no se escucha y no lo hay de que haya luz, si no se ve.

Es por ello, la presentación que hace Juan de Jesús. *Jesús revelador del Padre*.

Jn.1,18 *A Dios nadie lo ha visto jamás, el Hijo Unigénito que está en el seno del Padre, él lo ha revelado*

Así es, al verbo lo vimos com los ojos, lo sentimos con los oídos, pero a Dios no lo ha nadie visto jamás. Es el Hijo que nos lo ha contado con un matiz, no como el que narra sino como guía, nos cuenta en la medida que nos hace Entrar en aquello que cuenta.

Todo el Prólogo nos viene a decir; *Este verbo de Dios, nos viene a revelar la Luz. Y este VER es el centro del Prólogo de Juan.

Jn1,14 Y la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros y hemos contemplado su gloria,gloria que recibe del Padre como Unigénito,lleno de gracia y verdad*

El sujeto del contemplamos es la Comunidad, lo vemos.

Jn1,6 *Hubo un hombre enviado por Dios, se llamaba Juan*

Un injerto en medio de la profundidad, nos trae un hombre enviado por Dios que vino a dar testimonio de la Luz. Este testimonio se va a repetir en Vs 15 y 19.

Realmente nuestro destino se juega en la palabra que se intercambia, la misma puede florecer en comunión pero puede también ser abortada tornándose angustia y soledad.

La palabra entra en el oído, despierta nuestra inteligencia, excita el corazón, movilizando manos y pies para la acción. Es palabra transformadora.

El hombre es escucha y respuesta por naturaleza, y Dios es Palabra, comunicación de Sí sin límite.

Queridos hnos y lectores, hablar equivale a entregarse al otro. Dios y el hombre son interlocutores el ese diálogo, ambos se intercambian íntegramente, haciéndose una única realidad a pesar de su natural diferencia.

Nuestro anhelo es ser como Dios y este es el sueño de Dios. Se cumple en la escucha de su Palabra.

Cristina Fortunato

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