AMAZONIA: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

El Consejo Latinoamericano de Obispos (CELAM) denunció “los incendios que destruyen grandes porciones de la flora y la fauna en Amazonia ( y también en otras partes) con un impacto de proporciones planetarias”. Se solidarizó con los pueblos indígenas gravemente afectados y clamó, dirigiéndose a la ONU, para que se detenga esta “devastación”: “la selva amazónica es de vital importancia para el planeta y es amenazada por una mentalidad extractivista”.

La presidencia de los obispos brasileños condenó estos “incendios absurdos y  otras depredaciones criminales de gran impacto local y planetario” que se deben a “una intervención humana errónea y prolongada en la que predomina la cultura del descarte”. Exigen al gobierno proteger a Amazonia, respetar el medio ambiente y a los pueblos indígenas y “dejar de lado delirios y descalabros en juicios y discursos”. Los incendios forestales se deben, según los especialistas, a las quemas provocadas por los agricultores y ganaderos que quieren deforestar las tierras para convertirlas en áreas de pastoreo o de siembra. Este año se deforestaron en Brasil 2.254 km. cuadrados (área equivalente a 11 ciudades como la de Buenos Aires) con el apoyo indirecto del gobierno que les ha quitado ayuda a los organismos de protección de Amazonia. La tasa de deforestación medida en julio pasado es casi cuatro veces mayor que el año pasado.

El científico Ricardo Galvao, director hasta hace poco  de INPE que ha revelado estas cifras, fue echado por el presidente Jair Bolsonaro el 2 de agosto por haber afirmado que la deforestación aumenta en forma alarmante. Cada minuto se corta el equivalente a dos canchas de fútbol. El presidente lo acusó de mentir. Galvao lanzó un llamado a los científicos para que levanten la voz y digan la verdad: “Las autoridades siempre se enojan cuando los hechos se dan de una manera que ellos no tienen intención de aceptar. A este ritmo, si no se paran la deforestación y los incendios ilegales, dentro de diez años habremos perdido Amazonia”. Sea Noruega como Alemania suspendieron sus aportes para parar la deforestación. Algunos países han propuesto boicotear los productos del agrobusiness brasileño. Paulo Moutinho, científico de IPAM (organismo de investigación amazónico) asegura que “el área deforestada de la cuenca amazónica, que abarca Brasil y otros países, equivale al tamaño de Francia; es más o menos el 20% de toda la selva amazónica”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.