(catequesis de adultos): ¿CAMBIARON EL PADRE NUESTRO?

Hace algunos años en la Iglesia Católica de los países de habla hispana, la fórmula del Padre Nuestro “perdona nuestras deudas” fue reemplazada por “perdona nuestras ofensas”. Mucha gente quedó confundida y contrariada: ¿Cómo es posible cambiar la oración que nos enseñó el mismo Jesús? No se habían dado cuenta que en los Evangelios hay dos padrenuestros distintos: uno de Mateo (6,9-13) y uno de Lucas (11,2-4). Lo que hizo la Iglesia al modificar la fórmula antes citada, fue pasar de la versión de Mateo a la de Lucas.

El motivo es que Mateo, que escribía a gente judía, tenía en cuenta que para los israelitas todo pecado era una “deuda” contraída para con Dios. Lucas por el contrario, cuya versión es la más antigua y se dirige al ambiente griego, dice simplemente: “perdona nuestras ofensas”, lo que traduce mejor nuestra relación con Dios, que no es jurídica sino filial. Siempre hay que recordar que los evangelios no hablan simplemente de historia; son las catequesis de los evangelistas que obviamente se adaptan a los destinatarios para ser mejor comprendidos. Está claro que Jesús enseñó una sola oración del Padrenuestro. Pero varios años más tarde cuando se escribieron los evangelios, se daban distintas tradiciones orales y mientras en Lucas hay cinco peticiones, Mateo sin traicionar el sentido de las palabras de Jesús pone siete, porqué para la mentalidad judía el siete era el número perfecto. Quiso significar con esto que se trataba de la oración perfecta, la Gran Oración.

En mayo pasado la Conferencia Episcopal Italiana modificó otra frase del Padre Nuestro. Antes se decía: “No nos induzcas en tentación” y ahora: “No nos abandones en la tentación”. La noticia internacional fue que se había cambiado el Padre Nuestro. No hay tal cosa; es obvio que ninguna persona humana podría hacerlo ya que se trata de una enseñanza del mismo Jesús. Es una cuestión de traducción. El mismo papa Francisco que impulsó el cambio, dijo: “Dios no empuja el hombre a pecar”. Se ha ajustado la traducción con mayor precisión para que se entienda el significado de la expresión griega, ya que los evangelistas escribieron en griego. Ya en Francia y en los países de habla hispana se reza desde hace tiempo: “No nos dejes caer en la tentación” y este es el sentido exacto de los que expresa el Padre Nuestro. Además la palabra “tentación” se entiende comúnmente como incitación al mal y Dios no hace eso. No se nos pide que se nos ahorren las tentaciones, sino evitar caer en ellas; el mismo Cristo fue tentado por el demonio. Dios es padre y no nos hace trampas; no se divierte a ponernos a prueba para ver si le somos fieles. Se dice a veces: “Dios aprieta pero no ahorca”. Por el contrario, Dios es incapaz de hacernos daño, de hacer sufrir a la gente aunque sea con el fin de hacerle un bien. Dios alimenta con lo mejor que tiene a sus hijos (Lc 11,11) y nos acompaña y consuela en las pruebas de la vida. En el momento de la prueba los discípulos dormían, pero Jesús velaba y rezaba por ellos (Mt 26,38).

                                                              P.C.

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