Ceb San Felipe y Santiago: ¡50 AÑOS CAMINANDO JUNTOS!

De los regalos más preciados que nos hace el Camino, son, sin lugar a dudas, los hermanos y amigos que acompañan y alegran nuestra vida. Es el caso del matriono Bernadá-Scarrone, (Eduardo y Cristina, hermosas personas…). Ambos integran la Ceb SAN FELIPE Y SANTIAGO, que lleva ya 50 AÑOS de “caminada” ¡y tal vez alguno más!  Conversamos con ellos para que nos dieran su testimonio sobre este andar tan valioso:

Medio siglo de vida compartida como comunidad, en grupo, ¿cómo se inició esta aventura?
Nuestra “caminada” al decir de Don Pedro Casaldáliga, comienza también de la mano de otro claretianos enamorado de las comunidades, cuando por estos lados todavía no se conocían como tales, Atilano Alaiz, llegado de España con pocos años de sacerdocio venía con las experiencias que por aquellos remotos confines estaban admirando, creo con bastante éxito en Bélgica. El Concilio con toda su fuerza renovadora… en Montevideo un Señor Obispo, Don Carlos Parteli rodeado de un equipo de sacerdotes increíbles. En estos casos se dice “políticamente correcto”, no queremos nombrar a nadie por temor a olvidar a alguno; nosotros contradiciendo lo correcto intentaremos recordar a los cuales cuasi convivimos en largas jornadas en la Curia, en reuniones por las parroquias: Haroldo Ponce de León , Orlando Romero, Raúl Sastre, Roberto Demarco, Conrrado Montpetit, José Girotti, Uberfil Monzón, Arnaldo Spadaccino, Bosco Salvia, Francisco Verdiñas, Paul Dabezies (muy joven), Atilano Alaiz.
A este “virus incontenible” de una Iglesia activa, participativa, no había vacuna que lo parara, sin olvidar que en varias zonas habían vacunatorios contra el virus, pero se le pasó por encima. En ese revulsivo momento Atilano nos convoca, los motores estaban prontos, sólo necesitaban quién los pusiera andar. Tuvimos el privilegio de contar en la parroquia con laicos proféticos, Nelson Brindisi, un laico increíble, en su casa nos reuníamos en la noche hasta la madrugada, recordamos que nos decía: la Misa debe de ser en la lengua de cada país, el cura debe estar integrado al pueblo, diez años antes del Concilio, éste le dió la razón… Comenzamos matrimonios formados en su mayoría en la Pquia Inmaculado Corazón de María. Integrábamos los cuadros de la Acción Católica, ya en caída en el momento. Del equipo del ‘68 hemos despedido a la Casa del Padre a unos cuantos hermanos, y se fueron incorporando de otros equipos.

Cuéntennos ¿cuál es el estilo, la impronta particular del grupo?
Atilano Alaiz, luego de unos años de acompañarnos debió volver a España, los vientos paulatinamente cambiaban de rumbo, como casi siempre sucede, los nostálgicos de épocas pasadas retrasan los cambios. Nuestra Ceb se ha caracterizado desde su nacimiento por la Iglesia Pueblo de Dios, donde todos somos iguales, cada uno con sus luces y sombras pero a la hora de poner el hombro, “todos a una”. Atilano nos inculcó que primero está la unión humana, conformar un fuerte vínculo humano, tratando actualizar la vida de las primeras comunidades donde todos se preocupan y ocupan de todos. en las verdes y maduras, fortaeciéndonos en las reuniones con LA PALABRA.

Vivieron y afrontaron distintos momentos sociales y de Iglesia, entre ellos ¿cuál destacarían por su importancia e impacto?
Un fuerte impacto fue la partida de Atilano, era un equipo que repentinamente cambia de director técnico. Nos alentó a que siguiéramos en la lucha, solos, buscando colaboración. Dado nuestra impronta se nos dificultó encontrar un sustituto en la parroquia, su cambio en parte tenía que ver con su propuesta, apoyada por los grupos que había formado casi unánimemente. Nos vino acompañar Roberto Demarco, por un tiempo, porque también lo trasladaron, luego un cura italiano macanudaso, cuyo nombre no recordamos.
Luego nos acompañó José María Senatore con gran sacrificio pues estaba en Nuevo París. Así se fueron sucediendo los cambios, ahora recordamos una monja domínica argentina, Regina, que dado su compromiso también la cambiaron de destino al poco tiempo. Un largo período sin acompañamiento donde iba flaqueando en el compromiso. Al irnos casando, salimos de la jurisdicción de la parroquia, nos hicimos interparroquiales. En un zapping de esos conozco a un cura en una reunión, y al volver a casa le digo a Cristina: conocí un cura que sería notable para el grupo. Nos propusimos su “caza”, concurrimos a sus celebraciones, entablamos una amistad, se prolongó durante más de quince años, Antonio Ramirez, un hermano, ¡un amigo de Jesús!  En las celebraciones decía: “…y lo compartió con sus amigos”, mucho aprendimos de Antonio, lo más recordado, su certeza de compartir con “El Padre las mesas repletas de manjares” allí le vemos. Luego nos acompañó en alguna reunión el hoy obispo de Bariloche, Juanjo Chaparro, para luego tener el ingreso de otro hermano claretiano de tremenda valía, Jorge Alonso, ahora en su nuevo destino en Córdoba. El Señor nos ha regalado otra sorpresa, le sugerimos y aceptó acompañarnos Jorge Techera, ¡quien no necesita presentación!

En cuanto a la relación con las generaciones más jóvenes, hijos, nietos, ¿pudieron compartir la fe con ellos? y ¿cuál fué la respuesta ?
¡Qué pregunta, hermano!  es la pregunta que nos hacemos todos en toda reunión eclesial.  La respuesta puede ser fácil, simple y hasta nos puede dejar tranquilos, o muy intranquilos. En todo caso miremos el entorno, ¿es el mismo que cuando nosotros fuimos jóvenes, son los mismos parámetros?  Vayamos a cosas simples, publicidad de nuestro pasado reciente. El locutor de radio: “-Blanquita: ¿con qué lava mejor?  -Con jabón Torino, la mejor barra. -¡Haga como Blanquita!” … Otro: “-Señor, ¡su peinado con Glostora brilla mejor!”  Si escuchamos hoy esta publicidad nos causa risa, ¿verdad?  Bueno, en la Iglesia seguimos con el mismo “marketing” de hace 90 años, ¿a quién podemos entusiasmar?  Nos podemos conformar que en sus profesiones son muy responsables, y que cuando la ciencia no puede, nos pasan el aviso: “-Má… Pá: hay una/uno que necesita la presencia de ustedes…” Así de simple y real…

En nombre de toda la gran barra de amigos de Umbrales
los felicitamos y les deseamos nuevas, bendecidas y fructíferas aventuras
en el Camino de Seguimiento a Cristo, y
¡que la Madre Sma siga guardando vuestro andar!

                           Jorge Márquez

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