(opinión) La pederastia en la Iglesia

la peor crisis, y sus causas

 

El papa Benedicto XVI declaró en los últimos meses del ejercicio de su pontificado: “Sin lugar a dudas, esta crisis motivada por los abusos contra los menores, por parte de clérigos y religiosos, constituye la peor crisis a la que la Iglesia tuvo que enfrentarse en los últimos años.”

Concuerdo en un 100 %  con el Papa emérito, nunca nos habíamos enfrentado a algo que pusiera tan dramáticamente en entredicho el prestigio y la credibilidad de la Iglesia.

 

Una cosa es cierta, en las otras instituciones religiosas del mundo hay igualmente muy graves problemas con la pederastia, tanto en comunidades judías como evangélicas, e islámicas.

Y no es como alguien dijo culpa del celibato impuesto a los sacerdotes católicos del rito latino.

Si fuera así, entonces cómo se explica, que unos 33 rabinos de la ultraconservadora comunidad judía de Brooklyn en Nueva York, fueran encontrados culpables de abusar de 133 niños, y en su mayoría varones, de la comunidad religiosa. Eran todos hombres casados y con hijos.

También se denunciaron problemas en el grupo de origen cristiano, llamado “Testigos de Jehová”

Pero todo fue convenientemente tapado, y quienes denunciaron los hechos fueron expulsados del grupo.

Hay que resaltar que la única institución que tuvo el valor de destapar el problema, traerlo a la luz y entregar a los infractores a la justicia, fue nuestra Iglesia Católica. Aunque lo hizo muy tardíamente.

 

Situaciones bochornosas vividas
Pero este “consuelo” si así podemos llamarlo es patético. No en vano se dice siempre:  “Mal de muchos, consuelo de tontos”.

Hay que recordar que algunos casos, por ejemplo de Estados Unidos y América Latina, habían sido encubiertos  por décadas.

El caso más escandaloso, fue el del obispo y cardenal de Boston,  Bernard Lew, que hasta casi pone en quiebra económica a la diócesis, (una de las más ricas del país) para evitar juicios, y pagándoles  indemnizaciones millonarias a las familias afectadas para comprar su silencio.

Ni  hablemos del caso del Padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y el de Fernando Karadima en Chile, que hizo entrar en crisis a las Iglesias de estos países.

Pero el peor escándalo lo constituyó el encubrimiento de los casos por los obispos locales, bajo cuya jurisdicción ocurrieron estos hechos.

Encubrimiento que demostró tener profundas raíces, incluso en el mismo Vaticano, en el cual estos sacerdotes traidores a su celibato, tenían “amigos”, algunos muy poderosos, como cardenales importantes de la Curia Romana. Esto influyó en la información que le ocultaron al Papa sobre un obispo cómplice de Karadima, que hizo que su visita a Chile se viera empañada por un conflicto con las víctimas del sacerdote.

El Papa reaccionó con valentía e integridad, pidió perdón por su ignorancia, y luego algunos obispos tuvieron que dejar sus cargos.

Esto reveló hasta qué punto la política del secretismo y del encubrimiento, estaba enquistada en la jerarquía de la Iglesia.

Se calcula que al menos en Estados Unidos el 4% de los sacerdotes católicos ha abusado de los menores.

El sínodo realizado en Roma el año pasado, fue convocado por el Papa con el fin de instruir a los presidentes de las distintas Conferencias Episcopales sobre cómo proceder con los infractores, y cómo atender especialmente a las víctimas, a las que casi siempre se descuidaba o peor aún, se demonizaba, acusándolas injustamente de querer hacer daño a la Iglesia.

 

La pederastia, un problema demasiado extendido en el mundo
Este flagelo de la pederastia, está más extendido de lo que se cree.  Y tiene raíces muy antiguas.

Incluso hubo sociedades como la antigua Atenas, que la permitieron y contuvieron a cierta edad, condenando por supuesto a quienes tras los 30 años cumplidos aún no se habían casado para darle hijos a la Patria, y seguían molestando a los adolescentes.

Los niños abusados son más numerosos de lo que parece. Incluso algunos sicólogos y siquiatras, encontraron que violadores y abusadores de niños habían sido niños abusados, que no habían recibido tratamiento. Claro que esta no es una regla absoluta y no siempre ocurre así.

Por lo que sabemos este problema no distingue clases sociales.

En su mayoría los abusadores son parientes cercanos de los niños y adolescentes (Padres, padrastros, tíos y abuelos). Aunque son escasos, también hay casos de  mujeres pedófilas, que abusan de niños y niñas.

Otro porcentaje lo constituyen docentes de niños y  adolescentes, y aproximadamente el 4 % son líderes religiosos, sacerdotes, pastores o rabinos, etc.

Los pedófilos suelen ser personas inmaduras que sólo encuentran placer en dominar a sus parejas sexuales, y los niños y adolescentes son evidentemente por su propia inmadurez e ingenuidad, más dominables que los adultos.

Con la aparición de internet se han descubierto redes de pedófilos, muy peligrosas y activas.

 

Pero….

Si en efecto resulta inevitable que los pedófilos traten de ingresar a la vida religiosa o al clero católico, pues allí tendrán oportunidad de contactar con niños… ¿Por qué no los hemos detectado e incluso se los ha encubierto, tanto en la Iglesia Católica?

Hay varias causas, y creo que después de mucho leer y estudiar el tema, he encontrado humildemente algunas.

1. Los pedófilos son difíciles de detectar a nivel profesional y psicológico
Si bien se ha avanzado mucho, los pedófilos son gente que cuando se lo proponen pueden engañar a muchos terapeutas, suelen tener una personalidad atractiva y carismática. Yo he conocido a algunos pedófilos y les aseguro que en algunos casos me parecieron personas honestas y sinceras, y nunca sospeché lo que luego se supo de ellos, y esto pasó recién después de que hubieran abusado de menores. De todas formas también he visto que algunos obispos no sometieron a los candidatos al sacerdocio a revisiones sicológicas. Lo hicieron acuciados tal vez, por la escasez de candidatos. Pero esta conducta fue la que condujo al desastre.

2. La condición homosexual nada tiene que ver con la pedofilia
Si bien se ha descubierto entre los sacerdotes abusadores la mayor presencia de homosexuales, esto obedece a otras causas, pues si no no se explicaría el que haya pedófilos de orientación heterosexual, o bisexuales como en el caso del Padre Maciel, al que se le descubrieron  “dos esposas” con sus respectivos hijos. Aunque no eran exactamente esposas sino concubinas.

3. Una teología de excesiva “glorificación de los sacerdotes”  es otra de las causas del fenómeno
En algunas sociedades muy católicas, la devoción de los fieles motivada por esta teología fundamentalmente herética ha permitido a los pedófilos encubrir sus faltas.
Existen casos de familias católicas muy tradicionales, que no se atrevieron a denunciar el abuso a sus hijos, para no deshonrar a los sacerdotes, e incluso algunos padres culparon a las víctimas de haber “tentado” a estos hombres “sagrados”. He oído a un catequista decirles a sus catequizandos que deben inclinar la cabeza cuando un sacerdote los bendecía, pues es como estar en presencia del mismo Dios.
De hecho esta consagración a Dios y esta sacramentalidad tan especial, atribuida a los sacerdotes, se debería aplicar a todos los bautizados. No sólo a los curas.
Este excesivo clericalismo ha permitido a los pedófilos tener impunidad para abusar de sus víctimas.

4. El fariseísmo
Jesús había ya en el Evangelio advertido de la posibilidad de dejarnos corromper con la levadura de los fariseos que era la hipocresía ( Lc 12,1-2;  Mc 8, 14-21).
En efecto:  Muchas de las cosas que los fariseos enseñaban coincidían con lo que Jesús creía y enseñaba. Pero él advertía que si bien ellos se presentaban ante la gente, como hombres justos y piadosos estaban llenos de orgullo, y de amor al dinero (Mt 23, 1-39) (Lc 18, 1-14).
Los fariseos se creían modelos de piedad para el pueblo. Pero por algo en el Evangelio abundan las descripciones de la maldad y la soberbia de los fariseos. La razón no es solo como habían indicado algunos exégetas, la polémica que los fariseos que todavía existían en la época en que los Evangelios se escribieron; sino el peligro que representaba que sus prácticas fueran imitadas por los cristianos.

5. Cuanto más nos encumbramos tanto más dolorosa es la caída
La Iglesia se ha presentado a sí misma como la salvaguarda de la familia, de los valores más importantes de la humanidad. Como un dechado de virtudes. Por eso cuando se descubren estos horrorosos crímenes varios obispos y el mismo Papa, o no los creyeron, o los encubrieron.

Por ejemplo: pese a las denuncias que Ratzinger tenía en su escritorio contra el padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, Juan Pablo II se negó a iniciarle juicio eclesiástico.

El obispo Ratzinger lo investigó en secreto, cuando Juan Pablo II estaba agonizando. Cuando el Papa falleció y fue nombrado como su sucesor, una de las primeras cosas que hizo fue sancionarlo.

Yo no creo que Juan Pablo II, recientemente canonizado, supiera lo que había sucedido y lo encubriera. Simplemente no quiso aceptar este hecho. Como decía mi abuelita: “No hay peor sordo que el que no quiere oir”.

6. La curia romana
Poderosos cardenales de la Curia o estaban implicados, o encubrían activamente a los pedófilos.

Esto quedó demostrado cuando el papa Francisco viajó a Chile y no quiso creer en primera instancia a los que denunciaron al obispo de Osorno, Barros. Calificó de chismosos a los que hablaban en contra de dicho obispo. Pero al volver a Roma encargó una investigación, y descubrió que no le habían informado debidamente. Por eso pidió disculpas públicamente, invitó a su casa a las víctimas de Karadima y los escuchó, y destituyó a 8 obispos, y suspendió del ejercicio sacerdotal como a 15 sacerdotes, encontrados culpables de los mismos delitos de los que se acusaba a Karadima, y que habían sido sus cómplices.

El número 3 en el mando del Vaticano, el australiano George Pell, también fue hallado culpable de estos crímenes de abuso de menores.

Francisco se está enfrentando a una crisis peor de la que imaginaba, por eso el pasado febrero se organizó el Sínodo Vaticano sobre la pedofilia y abusos de los sacerdotes, y en él estaban representadas todas las Conferencias Episcopales. El problema es peor de lo que el Papa imaginaba. Por eso la Iglesia chilena vive hoy la peor crisis de su historia.

7. La estructura jerárquica de la Iglesia
La Iglesia es todavía institucionalmente más un Reino y un Imperio que una democracia. Algunos obispos son como monarcas, y no consultan a la gente ni a sus pueblos. Los presbíteros en su esfera de acción muchas veces obran de la misma forma. En sus comunidades parroquiales obran como dueños y no como servidores, como quería Jesús.

Los laicos siguen siendo cristianos de segunda categoría. No se cree en sus palabras ni se los valora. En este sentido los documentos del Concilio Vaticano II no se han cumplido. La teología conciliar que ve a la Iglesia como el Pueblo de Dios, y a los presbíteros y obispos como servidores de los fieles, todavía no se ha cumplido. ¡Claro que hay excepciones honrosas! Pero esta estructura debe ser cambiada. Para la elección de los obispos, los laicos deberían ser consultados. Se debería “Democratizar” la Iglesia.

¿Si no cómo explicamos la desconfianza que muestra el Vaticano por las comunidades eclesiales de base, a las que se acusa de hacer política partidaria y de ser sospechosas de organizar una excesiva politización de la Iglesia? Acusaciones por cierto, totalmente infundadas.

Más bien lo que algunos obispos temen es que los laicos en estos ámbitos están participando más activamente y desarrollan un sentido crítico, que sería realmente un antídoto contra este clericalismo, que como señaló el papa Francisco, es un cáncer que corrompe y amenaza a la Iglesia.

Clericalismo que nos empobrece y no permite que los fieles laicos sean valorados y desarrollen sus dones en beneficio de la comunidad cristiana.

Todos somos responsables

Hay algo sin embargo que debemos tener claro. Este doloroso asunto nos involucra a todos.

Aunque no hayamos cometido estos crímenes, en la medida en que contemplemos estos desastres y no hagamos nada, nos volveremos cómplices.

Debemos luchar y exigir a toda la comunidad una actitud activa en la prevención de estos crímenes, y eliminar de las comunidades cristianas el secretismo que nos paraliza.

Primero están las víctimas, luego el prestigio de la Iglesia.

Liberémonos del fariseísmo.

Eduardo Ojeda

Un comentario en “(opinión) La pederastia en la Iglesia

  1. buen día umbrales, es problema, que tiene sus contaminacion en tomar enserio el compromiso de ser cristiano gerarquicamente sobre todo, o sea del los curas para arriba, al tener poder imediatamente ingresa oficialmente a manipular a los miembros de una comunidad aprovechandose de la buena y sana intencion de los fieles que se hacercan a una iglesia a una comunidad.
    Conozco muchas comunidades y esto esta radicado interaccionando permanentemente, el resultado al final de esta practica, lleva al vaciamiento de una comunidad, llevandose experiencias de bronca, desengaño, y frustraciones.
    Quienes unden lo que Dios y jesus con el espiritu santo construyeron son quienes tienen la responsabilidad en el poder, acá se se salvan los humildes los pobres los maltratados por sacerdotes y obispos que bajo un programa pastoral que no tiene nada que ver con lo que los fieles precisan y Dios reclama, por ende, quiero concluir, hay un cancer en el cuerpo organico clerical que el olor de pudricion llega a los pobres, los pobres son los predilectos de Dios, si queres ser cura pensa como los pobres hacete pobre, y escuchando al pobre te encontras con Dios y su palabra!!

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