VATICANO: LOS HIJOS DE LOS CURAS

Se ha destapado en el clima de transparencia que impulsa el mismo papa Francisco en la Iglesia, el tema de los hijos de una cantidad aún no determinada de sacerdotes. Muchos de estos niños crecían en el pasado sin tener un padre conocido y reconocido. Muchos de ellos han vivido en la clandestinidad verdaderos dramas, tapados por las autoridades eclesiásticas con la intención de no hacerle daño a la Iglesia.

En realidad desde hace años hay normas internas muy concretas de la Congregación para el Clero en defensa de los niños sobre este tema. En una entrevista al periodista Andrea Tornielli el cardenal Beniamino Stella, prefecto actual de esta Congregación, dijo: “La atención prioritaria por parte del sacerdote debe ser por los hijos, los cuales tienen derecho a tener cerca de ellos al padre y no solo a la madre. Esto significa hacerse cargo no solo del sostenimiento económico, sino darles afecto, una adecuada educación y en una palabra cumplir con todos los deberes de una paternidad efectiva, sobre todo en los primeros años de vida de los niños. En estos casos, tratamos de que la exoneración o dispensa del ministerio sacerdotal se concrete lo más rápido posible, un par de meses, para que el cura pueda hacerse disponible para acompañar a los hijos junto a la madre. En estos casos el sacerdote ha de dejar sin demora el estado sacerdotal aunque se considere idóneo para el mismo. Alrededor del 80% de los pedidos de exoneración del ministerio sacerdotal, se debe a la existencia de hijos o de hijos en gestación. No faltan dificultades. A veces hay obispos y superiores religiosos que piensan que cuando ha cesado la relación afectiva con la mujer y se han sistematizado los aportes económicos a los hijos, el cura arrepentido que no pide la exoneración, pueda continuar con su ministerio quizás en otro lugar. En estos casos hay que recurrir a la Congregación. La responsabilidad paterna crea una serie de obligaciones permanentes que en la legislación canónica no prevén el ejercicio del ministerio sacerdotal”. El cardenal recuerda además que “la presencia de hijos de sacerdotes no es un argumento para introducir el celibato facultativo en la Iglesia latina. Igual que el abandono matrimonial y de los hijos no cercena el valor siempre actual del matrimonio cristiano. Lo importante en estos casos es el bien de los hijos, que no consiste solo en procurar lo necesario  para vivir, sino sobre todo en el rol afectivo y educativo del padre”. Este tema en realidad es antiguo. Al comienzo de la historia de la Iglesia los sacerdotes podían ser personas casadas. La disciplina del celibato llegó siglos después y fue con mayor o menor frecuencia incumplida por determinados sacerdotes, desde los más humildes hasta algunos Papas. El problema actual no es el celibato, que es una cuestión del régimen interno de la Iglesia, sino lo que sucede con las consecuencias de su ruptura, o sea la violación de los derechos de los niños.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.