CHINA-VATICANO: EL ACUERDO RESISTE

“Esperamos que el Papa vaya a China”

Poca importancia se le ha dado a uno de los resultados más significativos del pontificado del papa Francisco. Después que el 22 de setiembre fue firmado el histórico Acuerdo Provisional en Pekín entre el gobierno comunista y el Vaticano sobre el nombramiento de obispos, algo está cambiando en China. El Papa ha admitido, después de su arrepentimiento y petición explícita, en la plena comunión con la Iglesia a siete obispos que hasta ahora no habían sido reconocidos por el Vaticano. El Papa también envió un largo mensaje a los católicos de China donde explica su preocupación de que haya una única Iglesia en China, plenamente unida entre sí y con Roma en pos del anuncio del Evangelio. Por primera vez dos obispos chinos pudieron participar de un Sínodo, el de los jóvenes en octubre pasado en el Vaticano, cuando el Papa manifestó su visible emoción. Otros tres obispos chinos se hicieron presentes en un evento organizado por la Comunidad San Egidio en Italia. El acuerdo no es todo lo que el Vaticano hubiera deseado, pero sí lo que se ha podido lograr después de largas y difíciles tratativas. Inclusive después de estos acuerdos, los católicos no disponen de más libertad y en muchas partes la situación ha empeorado. Hay todavía obispos y curas que están presos. El éxito de Francisco es que por primera vez en sesenta años, todos los obispos chinos (unos 110) forman una sola Iglesia en comunión con el Papa. Terminó la práctica de las ordenaciones ilegitimas de obispos por parte del gobierno. Desde ahora en adelante será el Papa en última instancia a ordenar a los obispos. Los candidatos para presentar al Papa serán elegidos por las comunidades locales y el Papa siempre podrá oponer su veto. Se trata obviamente de un proceder extraordinario debido a una situación extraordinaria, para evitar males peores y para el bien supremo del Pueblo de Dios. Se está acabando así la era de la clandestinidad y empieza la etapa, no fácil, de la reconciliación dentro de la Iglesia. Son 35 los obispos “clandestinos” que desde siempre viven en comunión con el Papa. En la diócesis de Mindong el obispo hasta ahora clandestino y el otro hasta ahora ilegítimo se han abrazado y trabajan juntos. El obispo de Shantou se ha manifestado delante de todos en comunión con su sucesor hasta ahora ilegítimo y ahora reconocido por el Papa. Los procesos de reconciliación entre comunidades oficiales y clandestinas se están dando ya en distintas diócesis. China cuenta con 70 millones de cristianos pero los católicos son tan solo 12 millones, el 1% de la población, con 3.316 sacerdotes.

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