(tema central) NEOPENTECOSTALES Y TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD

En ocasión del triunfo del ultraconservador Jair Bolsonaro en Brasil se ha hablado mucho del apoyo decisivo que le han dado los neopentecostales con su teología de la prosperidad. ¿De quienes y de qué se trata? He aquí algunas reflexiones sacadas del libro: ”La Iglesia Universal del Reino de Dios” de Odemio Antonio Ferrari.

Avda. 18 de Julio: construcción de 15 millones de dólares (montevideo.com.uy)

Hay un pentecostalismo clásico que se difundió en Brasil entre las iglesias evangélicas a mitad del siglo pasado, procedente de Estados Unidos, y que se caracterizaba por la predicación de los dones del Espíritu Santo, en particular del don de lenguas. Es el caso de la Asamblea de Dios, El Evangelio Cuadrangular, Brasil por Cristo, Dios es amor… Se distinguían por el fundamentalismo bíblico, un pietismo sectario, rigidez en los hábitos y costumbres, ausencia de la política… En 1977 siempre en Brasil surgió la Iglesia Universal del Reino de Dios (popularmente “Iglesia Universal” o “Pare de sufrir”) que se distanció del pentecostalismo clásico y se constituyó como una nueva forma de ser cristianos. El movimiento encontró una difusión excepcional en Brasil y afuera. Además de Pare de Sufrir, con la misma teología y espiritualidad surgieron otras iglesias o nuevos movimientos religiosos como la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios, Renacer en Cristo, Cristo salva, Cristo vive, Sana nuestra tierra, Ministerio de la Palabra…; se los llamó “neopentecostales”. La Iglesia Universal marcó camino. Esta fue obra de un funcionario público, Edir Macedo, nacido en la pobreza del noreste y ahora multimillonario, que en las afueras de Rio de Janeiro puso la base de la nueva religión con una estructura empresarial moderna. De origen católico, después de haber frecuentado la Umbanda y el Espiritismo fundó la nueva iglesia, se autoproclamó obispo y en 1986 fue a  vivir en Estados Unidos con el objetivo de establecer una “nueva Roma” en Nueva York. Carismático y autoritario, siguió dirigiendo su iglesia, la que en la década del noventa ya era una potencia religiosa y económica en Brasil. Ahora son 30 millones sus fieles.

 

Miguel Pastorino, acerca de la teología de la prosperidad (zenit.org)

TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD

Lo que caracteriza a los neopentecostales, a diferencia del pentecostalismo clásico y demás iglesias evangélicas, es la teología de la prosperidad. Muchas iglesias evangélicas en Brasil se habían adherido a la teología de la liberación de matriz católica y a la opción por los pobres; ahora surgió una nueva teología de signo opuesto, no católica, que está haciendo estragos también en los medios populares. Esta teología, llegada desde Estados Unidos  a Brasil en los años sesenta, enseña que el disfrute de los bienes materiales y placeres de la vida es algo bueno porque es colaborar en la obra de Dios que nos quiere felices ya en este mundo. Eso se logra a través del sacrificio financiero (diezmos y ofrendas) a Dios, por mediación de la Iglesia; y eso lo vuelve a uno merecedor de las bendiciones divinas. Dios reserva salud, felicidad y riqueza para los que son sus fieles. La esperanza de un Reino de Dios más allá de este mundo no es atractiva; lo que seduce es un Reino de Dios presente, universal, cuyo disfrute sea accesible a todos. Un disfrute no solo de los bienes necesarios sino también de los superfluos. Jesús dijo que vino a traernos vida y vida en abundancia. ¡Basta por lo tanto de una espiritualidad de la cruz y de la renuncia! Dios quiere para sus hijos prosperidad y riqueza en la tierra y después la salvación en el cielo. La prosperidad se logra a través del exorcismo, las curaciones y la ofrenda de dinero.

 

TODA LA CULPA ES DEL DIABLO

Según esta teología el mundo es víctima del demonio. Se tiene una visión maniquea del mundo, envuelto en una guerra permanente entre Dios y el diablo. Es el diablo que desde el comienzo de la historia usurpó el lugar de Dios en el mundo, introduciendo la infelicidad y la muerte. Por lo tanto expulsar los demonios es rehacer el camino de vuelta a la armonía del paraíso terrenal, un camino abierto por el sacrificio de Cristo. Para Edir Macedo “los demonios son los responsables de todos los males que afligen al hombre: enfermedades, miseria, desastres, guerras; son los espíritus malignos que se apoderan de las mentes y de los cuerpos de las personas”. Es Satanás que mantiene al pobre en la miseria; la solución para los problemas económicos es de tipo espiritual. Por eso el exorcismo tiene un lugar fundamental y primario en el neopentecostalismo. Se trata de la liberación de los espíritus malignos por obra del Espíritu Santo que la Iglesia comunica al creyente. Es el primer paso para entrar en una vida de prosperidad y abundancia, a la que tienen derecho los que están con Dios. Un padre rico y poderoso solo puede tener hijos ricos y felices. El poder divino del exorcismo lo tienen los “hombres de Dios”, es decir los pastores que desde el altar con gestos enérgicos, palabras de orden, expresiones contundentes echan los demonios mientras un coro acompaña con cánticos encendidos. Esta nueva religión no enfatiza la conversión, sino la liberación del poder maligno. El hombre es tan solo víctima de una fuerza superior que es el demonio; pero Dios es más grande.

 

Revista Forbes

DAR PARA RECIBIR

No se trata de fomentar la superación personal ni la lucha social sino de ofrecer diezmos y hacer ofrendas a Dios para recibirlo todo, abundantemente, de Él. La Iglesia tiene algunas obras sociales como para lograr la exención de los impuestos. Pero lo importante es tener fe. La reciprocidad de Dios, así como sus promesas, nunca falla. Cuando la gracia de Dios es grande, es porque es grande la fe en Dios que mueve montañas. Cuando la ofrenda es mínima, significa que la fe es débil y por eso no se adelanta. Según Macedo “el dinero es para la Iglesia lo que es la sangre para el cuerpo humano”. Dar una ofrenda generosa es probar que se tiene fe, es convertirse en acreedores de Dios que tiene el deber de ayudarnos. Jesús predicó el evangelio a los pobres, justamente para que dejaran de ser pobres, porque solo la riqueza es signo de la bendición divina. Basta creer y agradecer por anticipado sin dudar, entregando una considerable oferta financiera a Dios por intermedio de la Iglesia y dejándolo todo en sus manos. Si hay pobres, es porque hay falta de fe. Es dando que se recibe. La contribución monetaria es lo mínimo del deber de retribución que la criatura le debe al Creador y es garantía de una respuesta abundante. Cuanto mayor es el esfuerzo y la constancia en la ofrenda, mayor será el merecimiento. No se pide a Dios  sino se le exige, por haber pagado de antemano. Por eso repetidas veces y de varias maneras se insiste durante el culto sobre la oferta de dinero, se exaltan las donaciones mayores, se puede llenar el cheque en el altar y encima de la Biblia, se pide vaciar los bolsos o carteras tan solo reservando el dinero del ómnibus para el regreso a casa. La ofrenda de dinero es lo que era antes el sacrificio de animales y entre los católicos las promesas, etc. El creyente debe seguir aportando y nunca dudar, aunque no haya resultados aparentes, así tendrá derecho a exigir a Dios el retorno de lo invertido. Cuando no hay resultados hay que invertir más, hay que hacer más sacrificios, tener más fe. Frente a los más pobres, se alientan sus derechos, ilusiones y deseos de bienes materiales como voluntad de Dios, siempre con el pago fiel del diezmo. Dijo Macedo: “Ser cristianos es ser hijos de Dios y por lo tanto herederos de todas las cosas que hay en el mundo. No hay que conformarse con la desgracia o con la pobreza. Vivir en la presencia de Dios es tener vida y vida en abundancia”.

 

CURACIONES MILAGROSAS

“Gladiadores del altar” (de la IURD): formación de las juventudes…

El éxito entre las masas periféricas de la población se debe a que los pastores saben explotar sus aspiraciones y necesidades a través del contacto humano, con ritos de estimulación y autoestima, repartiendo objetos religiosos de efecto mágico, ofreciendo resultados inmediatos ya que el Reino de Dios ha llegado. Pero lo que más llama la atención son las curaciones milagrosas que se dan gracias a Jesús “el médico taumaturgo” que cura todos los males; basta tener fe y entregarse a Él. La obtención de la salud siempre pasa por la necesidad del sacrificio financiero (diezmo, ofertas, campañas…). Los templos se han convertido en “salones de milagros”. Si el milagro no se produce es por falta de fe. Todas las enfermedades tienen causas espirituales; son causadas directa o indirectamente por el diablo. Según Macedo “Jesús se dedicó mucho más a expulsar demonios y a realizar curaciones milagrosas, que a hacer beneficencia o dedicarse a una humillante caridad”. Las llamadas “curaciones milagrosas” son un show organizado de una forma muy secreta; no hay como en Lourdes una oficina internacional de médicos para un control transparente de lo que pasó. En la Iglesia Universal todo es centralizado y vertical. Los pastores no administran los recursos que recaudan; los fieles no eligen a los pastores locales ni conocen el destino de los diezmos y de las ofrendas. No hay rendición de cuentas ni nadie sabe a cuánto asciende el patrimonio de la Iglesia y sus empresas. Macedo ha sido acusado cantidad de veces por fraudes, malversación de dinero, enriquecimiento ilícito pero su poder es enorme y cuando por poco tiempo estuvo preso, se comparó a  Cristo y a los apóstoles “orgulloso de estar preso en nombre de Cristo”. A los que lo acusan de afán de dinero responde: “El dinero puede ser usado para el bien o para el mal. Yo lo uso para el bien: lo coloco al servicio de Dios”.

 

PODER POLÍTICO

políticos brasileros asisten a inauguración del templo en Sao Paulo

Las iglesias neopentecostales, para difundir su evangelio, han apuntado a los medios. La Iglesia Universal tiene 50 estaciones de televisión, 100 estaciones de radio, imprentas, periódicos. Macedo ha vendido diez millones de libros. Se han construido iglesias monumentales como la “Catedral Mundial de la Fe” en Río o la réplica del Templo de Salomón en San Pablo. Ellos dicen creer en la Santísima Trinidad, en que Jesús es Dios, en su resurrección corporal, en nuestra salvación eterna gracias a Jesús, en que el Reino de Dios ya está presente. Este Reino es una utopía terrena que se consigue a través del poder político, con un modelo teocrático y una ideología conservadora para defender la obra de Dios. Es una mentalidad individualista y consumista que encaja perfectamente con el sistema económico imperante. Los pastores indican a quién hay que votar, es decir, los candidatos propios; estos, después de haber sido elegidos deben dar un retorno al apoyo recibido. En la teología de la prosperidad hay una evidente legitimación del autoritarismo, del neoliberalismo y de la lógica del mercado. Por eso sus militantes han votado masivamente por Jair Bolsonaro y el sobrino de Macedo, el obispo Marcelo Crivella, es alcalde de Río. Los mismos pastores adolecen de formación bíblico-teológica (se les prohíbe inclusive dar entrevistas); a ellos se les exige total obediencia y lo que deben saber es dominar al público con autoridad, elocuencia y lenguaje popular. Esta nueva religión se define “pragmática, eficiente, que da resultados”. Ignora el ecumenismo y usa métodos de presión psicológica. Estas iglesias se difunden no por la fuerza de la Palabra de Dios, sino por la fuerza del dinero, del mercado, de los medios de comunicación, de la política.

                                                          PRIMO CORBELLI

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