(cultura) Roma. Un retrato de la propia infancia

Roma es una excelente película del director mexicano Alfonso Cuarón realizada en 2017 y 2018.  Este famoso director es considerado uno de los más competentes en Hollywood, y ya ha hecho una carrera brillante, incluso fue elegido para dirigir una de las películas de Harry Potter (“Harry Potter y el prisionero de Azkaban”). Su última película en riguroso blanco y negro, (los colores a veces distraen mucho), con una excelente fotografía y trabajo de cámara, nos cuenta la historia de una familia de clase media de la ciudad de México en los años 70 del siglo pasado. La cámara se detiene y nos muestra muchas veces el interior de la casa en la que transcurren los hechos, tanto que te da la sensación de estar allí.

De hecho, Roma es una película autobiográfica, pues Cuarón recrea en ella su propia infancia.

Lo peculiar es que la película recorre la historia a través de la mirada de una empleada doméstica de origen indígena (mixteca), que en la película se llama Cleo (interpretada por la actriz mexicana Yalitza Aparicio).

La familia vive en el suburbio de la ciudad de México llamado “Roma”.

Tras el personaje principal se esconde la Señor Liboria Rodríguez, (conocida como Libo) y que fue la que crió a Alfonso Cuarón y a sus hermanos.

Cleo trabaja en la familia de un médico en la que hay 4 niños, uno llamado Tonio es el mayor y tiene como 12 años, luego está Paco que tiene como 9 y vive una rivalidad con su hermano mayor, luego están Pepe y Sofía que son los hijos más chicos.

El doctor Antonio, padre de sus niños (Fernando Gediagra) está casado con Sofía (Marina de Tavira) pero se ausenta muchas veces del hogar y siempre está regañando a las empleadas de origen indígena. Se nota además que el origen indio de las mismas les lleva a ambos esposos a tratarlas en forma distante, e incluso recriminarles su origen, como si pensaran que su condición indígena les impediría ser eficientes. De hecho no es así y los niños las quieren mucho, ya que en ellas siempre encuentran el afecto que sus padres distantes no les dan.

La otra empleada se llama Adela (Nancy García) y también es indígena. Se nota que entre ellas se llevan muy bien y hablan en mixteco, (con subtítulos en español, claro).

A su vez Cleo está perdidamente enamorada de Fermín (Jorge Antonio Guerrero), también indígena como ella, pero con grandes inseguridades. Practica artes marciales con un profesor, y alardea de sus cualidades físicas y su gran valentía. Incluso hay una escena en el hotel, donde la pareja descansa en el día libre de Cleo, donde se muestra a su novia desnudo y alardeando de sus capacidades físicas, usando el palo de la cortina del baño para mostrar su destreza.

Sin embargo Fermín es un pobre machista que cuando Cleo le confiesa que está embarazada la amenaza con matarla a ella y a su hijo. Incluso cuando Cleo intenta decírselo, él se escapa del cine en donde están, y no vuelve.

La abuela de la familia, Doña Teresa -la madre de Sofía- acompaña a Cleo a comprar en una tienda la cunita para el bebé. En la tienda les sorprende una protesta callejera de estudiantes. Un grupo de jóvenes entrenados (los llamados paramilitares) con revólveres corren a la multitud, algunas personas se refugian en la tienda, entre los cuales hay una pareja de jóvenes en la que el muchacho está herido, pero un grupo de paramilitares entra y a pistola limpia les acribillan. Uno de ellos es Fermín, que con el rostro desencajado por la ira y el miedo a la vez, mira a su antigua novia con su pistola en mano. Casi amenaza con matarla, pero se va.

Luego la pobre Cleo, casi en shock por el miedo y la angustia, rompe su bolsa y debe ir de urgencia al hospital, donde pare un bebito muerto. Son escenas muy duras llenas de tensión, pero también de realidad.

Es toda una época descrita a nivel doméstico. La escena de la tienda y la manifestación violenta me hicieron recordar como latinoamericano, lo que ocurría aquí. Varias veces me ocurrió tener que correr de la policía, que con gases lacrimógenos nos perseguía, y más de una vez me tuve que refugiar en un bar, para escapar… la dictadura aquí no fue ciertamente un momento de paz.

Hay muchos guiños de época: por ejemplo, la cámara recoge muchas veces la casa, no muy distinta de tantas casas de familia con los comics antiguos de Periquita, de la Novaro, que también los niños uruguayos leíamos… te entra la nostalgia: ¿será por aquello que no es cierto de que todo tiempo pasado fue mejor?

En el seno de la familia pasa también un drama: Cleo y Paco, uno de los niños, ven al esposo de la madre del niño con una chica, allí en la ciudad, cuando todos suponían que estaba en un congreso.

Al fin la realidad se impone, y los padres se separan. La madre le dice a Cleo, con mucha amargura: “al final nosotras las mujeres terminamos solas”.

Sofía empieza a entender lo que Cleo vive, y le invita junto a sus hijos a unos días en la playa. Allí Cleo debe salvar a Paco y a Sofi de morir ahogados. Todo el núcleo familiar termina llorando abrazados a Cleo, que impidió que dos niños murieran, arriesgando su propia vida.

Con esta trama de situaciones tan sencillas, de una cámara manejada magistralmente por Galo Olivares y el mismo Cuarón, se construye el retrato de una época.

Se filmó en el lugar mismo de los hechos. Por lo menos en la casa donde vivió Cuarón cuando era niño. Al menos la fachada, pues el interior había cambiado y los moradores actuales no querían saber nada de cederla para la filmación. Así que las escenas debieron ser realizadas en otra casa similar.

 

Algunos detalles importantes
Si bien la película no trata directamente del problema político, sí presenta con todo realismo los hechos de la política y la sociedad de aquel entonces.

Gobernaba el presidente Luis Echeverría, y la corrupción reinante ya era notoria.

El hecho de la manifestación y la matanza hecha por paramilitares realmente ocurrió y es conocida como “el Halconazo del día de Corpus”. Tuvo lugar en la fiesta de Corpus Christi del año 1971 (10 de Junio), en la misma ciudad de México. Los sicarios y matones fueron contratados por el propio gobierno.

También se recrean los ruidos y el ambiente urbano cotidiano. Por ejemplo, el silbato del afilador de cuchillos, una profesión que ya está en desuso.

Yo debo tener una edad similar a la de Cuarón, porque los ruidos de las calles de México de los años 70 del siglo pasado, me hicieron acordar a mi infancia y adolescencia montevideanas. Debo decir que me entró la nostalgia, y ¿por qué no? la emoción más primaria posible.

Es obvio que Cuarón debe ser Paco, el chico del medio, más avispado y en rebelión contra los privilegios de su hermano. Pero a pesar de sus tensiones, la familia, al menos en su núcleo mayoritario, se mantiene unida.

Creo que el homenaje de Cuarón es este: el homenaje a las familias que la pasaron mal, en la convulsionada década del 70, y que intentaban en medio de muchos sacrificios, construir un mañana para sus hijos.

Pero la que se lleva las palmas es Cleo. Una mujer muy callada e introvertida, pero que sabe hacerse entender y expresar lo que siente. Son sus ojos los que hablan, unos ojos llenos de sufrimiento, pero también de esperanza y amor.

Cuarón ha hecho películas muy hermosas como “El laberinto del fauno”, o “Y tu mamá también” donde explora la sexualidad de dos adolescentes mirando la realidad política y social de México.

Hasta en “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (para mi, la mejor película de la saga) se lució.

Pero creo que esta, que tiene ya 10 nominaciones para el Oscar, es la mejor película que ha sabido realizar.

 

Homenaje a Latinoamérica
Pero hay más. Esta película es un homenaje a la propia realidad de Latinoamérica, nuestro propio continente, sufrido y maltratado. Maltratado por políticos corruptos, explotado y carenciado, que sin embargo sabe mantener su dignidad y lucha por su vida.

Nosotros en Uruguay no lo hemos visto mucho, pero Latinoamérica es una realidad de contrastes. Una sociedad con muchas culturas diversas, una sociedad mestiza, pero justamente por eso llena de riqueza cultural y humana. Recién ahora con la inmigración de los cubanos, venezolanos, colombianos, dominicanos… nos vamos dando cuenta.

Escribo este artículo un lunes, y ayer domingo para terminar mis vacaciones me fui a la Feria de Tristán Narvaja, paseo habitual de los montevideanos. Allí vi los coloridos y simpáticos rostros de los peruanos, de los venezolanos y cubanos que ofrecían en puestos improvisados los platos como las arepas, los tacos y las tortas de maíz, (sin gluten, gritaban) para lograr unos pesitos más.

Uruguay es el país más europeo de América Latina, no tenemos casi población indígena autóctona (debido fundamentalmente al genocidio del arroyo Sal si puedes). Pero algo del colorido de este hermoso continente, de nuestra “Patria grande”, nos está llegando.

Creo que con esta película Cuarón le dice al xenófobo Trump y a sus seguidores que se trague un poco las palabras ofensivas y sin sentido con las que suele denostar a pueblos como los centroamericanos, a los que no entiende, ni quiere entender.

 

Eduardo Ojeda

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