VATICANO: CUMBRE ANTI-ABUSOS HA DE SER OPERATIVA

El p. Lombardi moderará la cumbre

Del 21 al 24 de febrero en el Vaticano se realizará la Cumbre sobre “Protección de los menores en la Iglesia”. Según el secretario de estado Pietro Parolin “hay que reconocer que la Iglesia ya ha hecho desde hace 15 años un gran camino tomando conciencia progresiva del problema y actuando con determinación, aún reconociendo que no siempre se pudo lograr resultados perfectos. Ciertamente estos hechos contribuyeron a disminuir la credibilidad de la Iglesia y perjudicaron el anuncio del evangelio. Ahora hay que seguir dando  pasos para recuperar credibilidad y autoridad”. En la Cumbre participarán unas 160 personas además de 13O presidentes de Conferencias Episcopales.

El Papa escribió una dura carta a los obispos de Estados Unidos reunidos en Ejercicios Espirituales en la que denunciaba “la actitud de encubrimiento” de la Iglesia del país ante los abusos a menores por parte del clero y además el hecho de un “episcopado desunido, centrado en desprestigiarse más que en encontrar camino de reconciliación”. Pedía “evitar la murmuración y la calumnia y también una pastoral empresarial y marketinera”. El Papa lamentaba no poder estar presente en el retiro episcopal organizado por él mismo y predicado por el p. Raniero Cantalamessa enviado por él “porque la envergadura de los acontecimientos no resiste cualquier respuesta”. Al retiro, el 40% de los obispos (185 sobre 480) no acudió, desobedeciendo al Papa. Francisco habló de una Iglesia norteamericana “sacudida por múltiples escándalos que se han querido disimular o esconder agravando la situación y que tocan en lo más íntimo su credibilidad en tiempos tormentosos para tantas víctimas, generando desconfianza y desprotección en los fieles. Esto no se resuelve con decretos voluntaristas o estableciendo nuevas comisiones o mejorando los organigramas de trabajo, como si fuéramos jefes de una agencia de recursos humanos; necesitamos pastores, no simples administradores”. Y a los abusadores les advertía: “Arrepiéntanse y entréguense a la justicia humana y prepárense para la justicia divina”. La crisis está sobre todo centrada en la Iglesia norteamericana desde que a partir de 2002 con lo sucedido en la arquidiócesis de Boston, han salido progresivamente a la luz miles de escándalos en Pennsylvania, Illinois y otros estados desconcertando como nunca antes, a 70 millones de fieles de las 187 diócesis del país. Se han publicado en los diarios los nombres de estos sacerdotes acusados de abusos a los menores. El Opus Dei en Estados Unidos indemnizó a una mujer -por abusos de un destacado clérigo- con casi un millón de dólares (977 mil). Una severa polémica ha estallado en la Iglesia de ese país, muy dividida y con mayoría conservadora. Es sabido cómo es allí donde se da mayormente la conspiración ultraconservadora contra las reformas del papa Francisco. Y ahora los opositores al Papa creen que ningún tema puede debilitar tanto a Francisco como este. Es lo que ha denunciado con valentía el cardenal Walter Kaspers: la intentona de tumbar al Papa usando la crisis de la pederastia.  Dijo en una entrevista: “Quieren que se termine cuanto antes este pontificado para tener un nuevo cónclave. La estrategia, totalmente inapropiada, es convertir la discusión sobre los abusos en una discusión sobre el papa Francisco. Y esto es lo que nos está distrayendo de lo que realmente está en juego en este momento: encontrar mejores medidas de prevención para las agresiones a menores”. A lo que añadió el teólogo José María Castillo: “El clericalismo fanático, amigo del secretismo, no soporta que este Papa haya optado por la transparencia que ha dejado al descubierto la desvergüenza de no pocos sectores del mundo clerical”. La cumbre de febrero será organizada por el comité formado por los cardenales Gracias y Cupich junto a Scicluna y Zollner. Ellos han pedido a los presidente de las Conferencias Episcopales, ya que no será posible invitarlos a todos a la Cumbre, visitar antes a las víctimas para reparar la omisión con la solidaridad; las víctimas son los primero. Moderador será el p. Federico Lombardi y el Papa estará presente todo el tiempo. La finalidad de la Cumbre es coordinar a nivel de toda la Iglesia medidas concretas y eficaces para la prevención, la tutela de las víctimas, el castigo y la reparación de daños, el rechazo de cualquier encubrimiento. Se buscarán las causas de este fenómeno y sobre todo cómo solucionar la cuestión de los obispos, principales acusados de ocultamiento. Según el Papa, la Cumbre ha de ser operativa más que de estudio y servir de ejemplo a toda la sociedad.

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