ITALIA- DECRETO SALVINI: ¿DESOBEDIENCIA CIVIL?

Frente al caso de los 49 migrantes dejados en alta mar en un barco humanitario por dos semanas en pleno invierno, dijo el obispo teólogo Bruno Forte: “Hay una primacía de la conciencia que exige la solidaridad con los más débiles. Si se olvida esto, toda barbarie es posible. Socorrer a seres humanos en estas condiciones, no es optativo; es un imperativo moral. Sería bueno que el ministro Salvini no se pusiera a dar lecciones al magisterio de la Iglesia; para eso está el Papa que lo hace muy bien y con claridad. Si quiere hacerse el católico, que escuche al Papa. Como ministro de gobierno hable de las cosas de las que es competente. Alarmismos y denuncias de invasión son falsedades que hacen daño a todos, excepto a los que las usan para ventajas electorales. La realidad no es como la pinta la propaganda oficial. Para la mayoría de los inmigrantes Italia es un lugar de paso hacia el norte de Europa. En Italia los inmigrantes son el 8,3% de la población  (5 millones) y contribuyen positivamente a la economía italiana”.

Forte recordó que el año pasado entraron tan solo 22 mil extranjeros en Italia, mientras que en España entraron 56 mil. Advirtió que “si se nos impone algo contrario a la conciencia, como rehusar ayuda a familias enteras en alta mar desde hace tantos días, la objeción de conciencia está justificada”. Desde comienzos de este año, con los puertos cerrados de Italia y Malta, ya han muerto en el Mediterráneo más de 200 personas. Los inmigrantes prefieren morir que volver a Libia. Frente al Decreto de Seguridad de Salvini que cierra a los inmigrantes, han reaccionado con fuerza las congregaciones y las revistas misioneras que conocen como nadie el drama de los inmigrantes africanos. Han adherido masivamente al manifiesto del misionero comboniano Alex Zanotelli que tilda de “miércoles negro para la república italiana” la fecha del Decreto que contradice la Constitución, pasa por arriba del Parlamento y llega a negar el derecho de asilo. El manifiesto habla de “barbarie leguista”, “racismo de estado”, “veneno antidemocrático”, “apartheid” que discrimina entre ciudadanos de primera y segunda clase; el extranjero es una amenaza, un enemigo. Seguridad no habrá porqué clandestinos e irregulares terminarán en la calle alimentando el delito. El manifiesto pide a la Conferencia Episcopal coraje para denunciar el Decreto como contrario al evangelio, a los religiosos que abran sus casas para darles alojamiento y asistencia a los inmigrantes, a las parroquias que se transformen en “santuarios” donde la policía no pueda entrar y a todo invita a la desobediencia civil. También Marco Pagliazzo de la Comunidad san Egidio, el valdense Eugenio Bernardini, el pastor evangélico Luca Negri y el secretario de la Conferencia Episcopal Stefano Russo escribieron: “Ayudar a quien necesita es lo esencial de nuestra fe. Una superficial y repetitiva retórica niega los derechos humanos fundamentales a los inmigrantes. Se los acusa injustamente de atentar contra nuestro bienestar. Tal política solo nos llena de vergüenza”.

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