BRASIL: BOLSONARO: “DIOS POR ENCIMA DE TODOS”

El ex militar de 63 años Jair Bolsonaro, neo presidente, adaptó para Brasil el lema de Trump: “Brasil por encima de todo”, pero añadió otro: “Dios por encima de todos”. En su discurso inaugural atacó la dominación ideológica, la inversión de los valores, la ideología de género y anunció la liberación del socialismo. Declaró la lucha al crimen y a la corrupción, defendió el derecho a la autodefensa armada y el trabajo de las fuerzas del orden. Se presentó como un gobierno de mano dura que quiere poner orden y por eso tiene en el gobierno a ocho militares (uno es vicepresidente), aun jurando fidelidad a la constitución y a las instituciones democráticas.

Nunca habló en su discurso programático de la pobreza generalizada y de la desigualdad social, pero sí de “restaurar los principios de la patria, rescatar nuestras orígenes judío cristianas con la ayuda de Dios” que le ha salvado la vida en ocasión del atentado de antes de las elecciones. El nuevo gobierno sostiene que “hay un complot marxista detrás del tema del calentamiento global”, impulsa la pena de muerte, abolió el ministerio de trabajo e impuso el ministerio de la familia. Ya las primeras medidas contra las tierras indígenas para abrirlas a los terratenientes y a la actividad comercial en vísperas del Sínodo sobre Amazonia, desataron la indignación del CIMI que acusó al nuevo gobierno de “sectario, autoritario, enemigo de los pueblos indígenas” y de “amenazar y criminalizar a los defensores de sus derechos y del medio ambiente”. Las reservas indígenas se extienden por el 12,2% del territorio nacional (mayoritariamente en Amazonia) para cerca de 900 mil indígenas. Pero lo más notable es que Bolsonaro se ha rodeado de fanáticos religiosos, evangélicos sectarios como el canciller Ernesto Araujo que habla como un predicador y que denuncia la globalización como “anticristiana” y llama a la fe en Cristo para acabar con el “marxismo cultural”; bautizó el nacionalismo como “la vuelta a Dios y a la nación”. Bolsonaro, que es de la Asamblea de Dios, ha tenido el apoyo de las mayores iglesias evangélicas pentecostales, guiadas por pastores con la Biblia en la mano y con una bancada en el congreso de 90 evangélicos. Es la bancada BBB (biblia, balas, bueyes) que enuclea a pastores, militares y terratenientes. El obispo Edir Macedo, de “Pare de Sufrir”,  que antes era aliado de Lula, ahora pasó a serlo de Bolsonaro porque solo le interesa que su iglesia llegue al poder. Bolsonaro cree que ha sido elegido presidente por designio de Dios que le impuso la misión de liberar a Brasil del demonio. Su alianza con los militares y estas iglesias le garantizaría el éxito. Todo esto ocurre mientras en el Vaticano se celebra el proceso de beatificación de Helder Cámara que muchos piden que sea el santo patrono del futuro Sínodo sobre Amazonia.

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