QUE EN ESTA NAVIDAD EL CONSUMISMO NO TE CONSUMA

Por Pablo Guerra

Se acerca la Navidad y con ella el consumo desmedido

Noche de Paz, Noche de Amor…

Así comienza la popular canción de Josef Mohr y Franz Gruber que desde 1816 no dejamos de entonar en cada Navidad.

Sin embargo, ¿qué tanto nos preparamos para la paz y el amor en cada Nochebuena? No cabe duda que desde hace un buen tiempo, las llamadas fiestas tradicionales se han convertido en un momento especialmente alto del consumismo en todos sus términos.

 

Nos pasamos los días previos pensando en los regalos que haremos a nombre de Papá Noel, la ropa que nos compraremos para lo ocasión y los manjares que consumiremos en nuestras mesas repletas de comida y bebida.

Excesos en Navidad: el día después

Como nunca compraremos y consumiremos sin medir las consecuencias. No debe pasar desapercibido que en este contexto aumenta la publicidad de las sales para la indigestión. La comida casi siempre sobra y raramente se vuelve a utilizar al otro día, pues para el 25 también seguramente preveíamos un nuevo y fastuoso menú. Al terminar la seguidilla, esperarán a los camiones recolectores una multiplicación de los residuos con respecto a un día normal.

De esta manera, cada Nochebuena nos estamos distanciando más y más de aquel humilde pesebre donde nació Jesús, Dios hecho hombre, carpintero y mártir.

El consumismo gana terreno día a día y se extrema en manifestarse para dicha ocasión.

Muchos papás y mamás llegan desesperados a sus hogares porque no tienen dinero para comprarle un regalo a sus hijos. Muchos niños al llegar la medianoche no entienden por qué ese viejo con atuendos invernales y los colores de la Coca Cola entrega regalos en algunas casas y no en otras.

En el sur del mundo, consumimos turrones y otras delicadezas por el estilo, ideadas para las temperaturas y necesidades calóricas del norte. Y si no las consumimos, pues no nos sentimos parte de la fiesta.

Noche de Paz, Noche de Amor. ¿Acaso al brindar con sidra y nueces a la medianoche nos acordamos de los más desprotegidos y vulnerables?  El nacimiento de Belén que cambió la historia del mundo estuvo rodeado de un contexto de exclusión para su época que bien valdría le pena recordar para los tiempos que nos tocan vivir. La Navidad de Luis del Maestro León Gieco resuena en nuestros oídos como verdadero mensaje de dignidad.

Sabemos que es difícil cambiar las pautas de consumismo que se radicalizan los últimos días del calendario anual, pues la televisión nos invade con sus propuestas consumistas y los supermercados y grandes superficies adornan sus locales ¡cada año más temprano por cierto! con los atuendos de la ocasión. Y allí vemos desfilar a las cajeras con sus gorritos colorados con pompón blanco, cuando no con los cuernos del nunca bien ponderado Rodolfo el reno. Pero debemos tomar conciencia de cómo terminamos tergiversando el mensaje navideño.

What Would Jesus Buy? (¿Qué compraría Jesús?) se titula un interesante documental de Morgan Spurlock. Sería bueno interrogarnos en tal sentido en estos próximos días.

Que EN ESTA NAVIDAD EL CONSUMISMO NO NOS CONSUMA y nos anime a practicar estilos de vida más justos y responsables.

Algunos ejemplos concretos de cómo evitar el consumismo en esta Navidad:

– Trate de conversar con sus amigos, hijos y familia sobre el auténtico sentido de la Navidad.

– Cuando vea los avisos publicitarios ambientados en la Navidad, trate de descubrir el mensaje consumista y discernir con criterio.

– Racionalice la propuesta gastronómica. Compre la comida que realmente vaya a consumir.

– Intente comprar productos que no sufran aumentos en esta época del año.

– No gaste más allá de su capacidad económica. Evite endeudarse.

– Elija productos amigables con el medio ambiente y sin ingredientes tóxicos. Recuerde, por ejemplo, que muchas bebidas refrescantes lucen una pequeña leyenda que dice: “de consumir habitualmente consulte a su médico”. El consumo desmedido de  bebidas alcohólicas, por su parte, explica muchos accidentes en estas fechas.

– En vez de comprar bebidas gaseosas puede hacer sus propios jugos en casa. Son mucho más sanos y económicos. Si prefiere los refrescos trate de conseguirlos en envases reutilizables, como los de vidrio.

– En caso de querer comprar regalos, elija productos solidarios, justos y sustentables ecológicamente.

– Evite comprar juguetes con pilas. Éstas son altamente contaminantes y suelen tener escasa vida útil. Evite comprar juguetes bélicos.

– No compre pinos arrancados de su hábitat natural.

– Si va a realizar compras, trate de apoyar tiendas o ferias de economía solidaria o las tiendas de su barrio de manera de fomentar el desarrollo local.

– Al momento de hacer sus compras elija productos pensando en los residuos que va a generar. Evite, por ejemplo, envoltorios en plástico, botellas desechables, bandejas de corcho blanco, etc.

En definitiva, lo invitamos a la moderación y responsabilidad en sus estilos de consumo para esta Navidad.

Pesebre en la ciudad siria de Homs, arrasada por la guerra

 

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