ARGENTINA: ¿CAMPAÑA ANTIPAPAL?

Con el dirigente Hugo Moyano

Llama la atención el constante uso político de la figura del Papa sea por parte del oficialismo como de la oposición. La última polémica se dio en ocasión de una misa celebrada el 20 de octubre pasado en Luján por el obispo Agustín Radrizzani pidiendo “paz, pan y trabajo”. Asistieron a la misa gremios opositores a la política económica del gobierno y los movimientos sociales. No hubo discursos políticos ni símbolos partidarios. Enseguida los medios periodísticos oficialistas denunciaron la injerencia del Papa. Reproducimos algunos extractos de un artículo en Página 12 del periodista católico Washington Uranga.

“Los sectores oficialistas no llegan a comprender el sentido del mensaje del Papa Francisco en favor de los pobres y en contra del sistema capitalista. “Se lo toman como una cuestión personal” confió un teólogo muy importante de la Argentina, explicando que el  Papa está mirando lo que pasa en el mundo. No solo descreen del sentido universal del mensaje papal sino que están convencidos de que Francisco opera de forma permanente en su contra. “Como si no tuviera cosas de las que ocuparse en la Iglesia y en el mundo” mencionó el mismo sacerdote. “No es que no le preocupe la Argentina y que no esté bien informado de lo que aquí ocurre, pero decir eso es no conocer a Bergoglio y suponer que le dedica al país un tiempo que no tiene” remató. El alboroto mediático surgido a partir de la misa de Luján no puede leerse al margen del contexto anterior. Es comprensible que la conducción de la Conferencia Episcopal haya tomado prudencial distancia del acto dejando en manos del arzobispo local –como es lógico y formalmente correcto– la presidencia de la ceremonia. Se entendía que acumular obispos en el escenario no habría sido un mensaje positivo. A pesar de ello el arzobispo Agustín Radrizzani tuvo que salir a aclarar que “el papa Francisco no ha tenido ninguna injerencia” y que “la decisión de realizar la celebración de la misa en Luján fue absolutamente mía” y, luego, que “no hubiese sido pertinente negarme al pedido que me hicieran hace 40 días ya que valoré como muy positiva la intención de rezar por la paz, el pan y el trabajo”. Una aclaración que no habría sido necesaria sin ofensiva mediática de por medio. La misma que obligó al apoyo que el presidente de la Conferencia Episcopal, obispo Oscar Ojea, le dio a su colega, precisando además que “somos nosotros (los obispos argentinos) los que vemos cuál es el camino que facilita la promoción del diálogo”. Y aprovechó para  subrayar también que “el Papa no tiene informes diarios sobre lo que hacemos en la Conferencia Episcopal”. En la dirigencia del Episcopado católico reina hoy una sensación que oscila entre la indignación y la sorpresa por la manera que los medios vinculados al oficialismo tratan a la jerarquía de la Iglesia y al Papa… Entre los obispos –o entre buena parte de ellos– hay preocupación por la situación social. Y muchos se preguntan acerca del papel que como líderes religiosos y como institución católica deben jugar para colaborar a la “paz social” o a la “amistad social” que ven seriamente comprometida a la luz de la información que reciben de primera mano dada su presencia en el territorio. El acercamiento de los obispos a los movimientos sociales y a los sindicalistas tiene sin lugar a dudas una fuente de inspiración en lo que Francisco viene haciendo y planteando a nivel mundial a través de su magisterio y de sus acciones. Sin que esto signifique que el Papa dé instrucciones específicas o directas en este sentido.  Pero también a este nivel se repite un error muy corriente en la dirigencia política, tanto del oficialismo como de la oposición: conciben a la Iglesia como una suerte de milicia, donde las órdenes bajan de manera orgánica y donde todos se alinean sin siquiera pestañear. No solo no es así, sino que en la Iglesia, como institución y como comunidad, se convive más de lo que el común se imagina con las diferencias y también las disputas internas. El rumbo adoptado por la actual conducción de la Conferencia Episcopal también suscita tensiones hacia el interior; entre los obispos, entre los curas y los fieles. Hay quienes no ocultan su malestar por el “compromiso social” de parte de la jerarquía. Muchos católicos que en otro tiempo vieron con buenos ojos la cercanía institucional de la Iglesia con el poder, incluso en tiempos de gobiernos autoritarios, hoy no esconden su malestar por la prédica en favor de los pobres y los excluidos. Durante un tiempo se abstuvieron de señalar al Papa porque su propia formación, acostumbrada a la sumisión y respeto reverencial por la autoridad, les impedía expresar públicamente la crítica a la máxima autoridad de la Iglesia. Ese límite hoy ya no existe. La próxima beatificación del obispo riojano Enrique Angelelli ha sido una gota que para muchos rebasó el vaso. El Papa reconoció el martirio de Angelelli, asesinado por orden de la dictadura militar. Un grupo de católicos ultra conservadores escribió a Roma en contra de la decisión papal y desde su retiro, el obispo Antonio Baseotto (ex vicario castrense) dijo públicamente que el obispo riojano “abrigaba, si no ideas subversivas, sí muy afines a las mismas” y que su muerte se produjo porque “era muy mal chofer”.

 

MÁRTIRES EN LATINOAMÉRICA

El obispo  Enrique Angelelli y sus tres compañeros Murias, Longueville y Pedernera serán beatificados el 27 de abril en La Rioja (Argentina), por manos del cardenal Angelo Becciu, de la Pontificia Causa de los Santos. Será justamente en la fiesta de san Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos latinoamericanos. Se celebrará la beatificación a pesar de la oposición de católicos conservadores que la han definido una “beatificación de tono político-ideológico” (La Nación). El 27 de octubre han sido beatificados también, en Guatemala, el misionero italiano Tulio Maruzzo y el catequista indígena Luis Obdulio Arroyo. Fueron asesinados en julio de 1981 en una ruta, por luchar por los derechos de los campesinos y por la justicia en nombre del Evangelio. Son los primeros de una larga lista de mártires en tiempos del dictador Efraín Ríos Montt.

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