Misterios de la Biblia: el espinoso asunto de Sodoma y Gomorra

El Génesis nos habla de una ciudad próspera pero rica en maldad, y su ciudad hermana también pecadora, pero todos los ataques y acusaciones se centran sobre todo en una de estas ciudades llamada Sodoma. Estas dos ciudades fueron arrasadas según la Biblia por un castigo divino, haciendo que llovieran sobre ellas fuego y azufre.

Luego de constatar estos datos, los antiguos narradores que conocían historias que se contaban sobre esas ciudades de la cuales no quedaba casi nada, trataron de explicar su horrible destino. Esto unido a que todo ocurría porque Dios así lo permitía o lo provocaba, pues nada se le puede escapar al que había creado el Cielo y la Tierra.  Así es que  surge esta historia ejemplarizante. Sodoma es una ciudad pecadora y por eso junto a su  hermana cómplice Gomorra fue destruida por Dios que no podía tolerar más sus maldades.

¿Realmente existieron estas ciudades?

Sí, pero no estamos seguros de que los nombres bíblicos sean sus verdaderos nombres, pues son palabras de origen hebreo y árabe, que no deben ser la original nomenclatura de ambas ciudades. Por otra parte, vestigios de estas ciudades fueron al parecer recientemente hallados.

Sodoma es una palabra relacionada con la raíz árabe “sadama” que significa literalmente “tristeza o angustia.” O sea, lugar de la tristeza y la angustia. Esto constituye una descripción adjetiva. Lo mismo Gomorra, que tiene un origen hebreo, y significa “rica en agua” aludiendo tal vez a la legendaria fertilidad que tenía la zona, antes del desastre que la destruyó (Gén 13,10).

 

Descubrimientos arqueológicos

Hallazgos arqueológicos

En 1989 el arqueólogo amateur Ron Wyatt dijo haber descubierto las ruinas de dos ciudades que habían sigo incineradas en la orilla occidental del Mar Muerto, afirmando que eran las ciudades descriptas por la Biblia. Según afirmó había restos de muros, unas calzadas que mostraban ruinas de Ziguratts antiguos, y senderos que revelaban los contornos desdibujados de ambas ciudades.

Posteriormente sus planteos fueron desestimados, pues al parecer eran unos asentamientos minúsculos, y no grandes ciudades.

A fines de la década del 90 del siglo pasado, un equipo de arqueólogos de la Universidad Trinity College de Nuevo México en EEUU descubrieron en el valle del Sidim en el Jordán -justamente en el lugar donde la Biblia las ubica- las ruinas de dos ciudades-estado, que no eran hasta el momento conocidas por los arqueólogos, en un lugar diferente al del supuesto hallazgo de Wyatt.

¿Serían estas ciudades, las famosas Sodoma y Gomorra? Hay un desacuerdo entre los arqueólogos, aunque estos científicos así lo creen,  y estos son verdaderos arqueólogos profesionales.

Según estos científicos, son ruinas que se formaron formaron en el período comprendido entre el año 3.500 y 1540 a.C. en la Edad de Bronce.

Si este descubrimiento se confirma sería de suma importancia para la arqueología. El equipo, dirigido por el profesor Steve Collins, encontró ruinas de una antigua mina de oro, y de antiguas estructuras monumentales. Esta ciudad era realmente poderosa y dominó la región del sur de Jordania.

Collins dijo que la mayoría de los mapas arqueológicos de la zona estaban en blanco en el lugar donde las encontraron. “Lo que tenemos en nuestras manos es una importante ciudad-estado que era desconocida por los eruditos antes de empezar nuestro proyecto”, concluye.

El sitio, según los arqueólogos, tiene dos estratos, una parte inferior y una ciudad alta. Además la ciudad posee un muro de 10 metros de alto hecho con ladrillos de barro. También hay puertas, torres y una plaza central. “Fue una misión enorme construirla,  requirió millones de ladrillos y, obviamente, un gran número de trabajadores”, sostuvo Collins. Asimismo, la evidencia de torres y puertas, junto con algunas otras piezas descubiertas indican que las fortificaciones de la Edad de Bronce eran mucho más resistentes de lo que se pensaba. La evidencia arqueológica también indica que la vida de la ciudad llegó a un abrupto final. Esto puso fin a toda forma de vida durante un período de 700 años.

¿Que las destruyó? Aún no se sabe, pero las descripciones de la Biblia afirman que la región era fértil, y el desierto de Judea que hoy ocupa la zona, tenía un menor tamaño en aquel entonces. De hecho esta zona es la más deprimida de la Tierra, y la que está más baja en relación al nivel del mar.

Los geólogos que estudiaron el terreno del Mar Muerto, dicen que éste formaba parte del Mediterráneo y que la zona se hundió, quedando esta masa de agua separada del mar Mediterráneo: la sequedad de la zona redujo su tamaño a niveles críticos, y sufrió una desecación. Esto fue seguido por un drástico aumento de su salinidad, que le ha valido el apodo de “muerto”. sEn efecto, nada puede vivir en sus aguas, ni plantas ni animales.

El hundimiento del terreno es, en términos geológicos, muy reciente (3.800 años atrás).

El terremoto pudo haber sido provocado por el incendio del subsuelo debido a gases inflamables contenidos en él. Se piensa que era metano, o tal vez mezclado con sulfuro de hidrógeno, materiales muy inflamables.

En fin, hay aún cosas que no sabemos. Pero hoy se pueden ver fácilmente las montañas de sal petrificada en las márgenes del Mar Muerto, signos más que evidentes de su brutal salinización. Una formación de sal hecha piedra, puede haber sido la causante de la leyenda de la transformación de la mujer de Lot, en estatua de sal (Gen 19,26).

 

Sodoma, una ciudad de muy mala fama

Según la Biblia, Sodoma y Gomorra eran ciudades injustas y pecadoras, cirscunstancias que les llevaron a sufrir un castigo divino (Gen 18,20-21).
Por esa razón, es entendible el desprecio que le hace Abraham, el servidor de Dios, al rey de Sodoma, al negarse a recibir ningún regalo de él, aunque este intenta recompensarle, por haber salvado su vida y la de los ciudadanos de Sodoma. (Abraham había combatido junto a sus servidores para rescatar a Lot, su sobrino, que había caído prisionero de una coalición de reyes que habían vencido al rey de Sodoma y esclavizado a sus habitantes).

Pero el Patriarca bendecido por el Señor deja muy en claro que él estaba allí para salvar a su sobrino Lot y no deseaba ser enriquecido.

Esta negativa de Abraham a recibir la recompensa del rey muestra el deseo de no mancharse con ningún regalo dado por alguien que representaba la injusticia y la maldad en la región.

Esto se ve más claro cuando Abraham recibe al justo rey de Salem (Jerusalén) Melquisedec,  que adoraba al Dios Altísimo (el mismo al que Abraham adoraba) e incluso le paga a este piadoso rey sacerdote que le bendice, el diezmo del botín que había conseguido por sí mismo en la batalla, justo después de haber rechazado al rey de Sodoma que según la Biblia se llamaba Bera (Cap. 14 del Génesis).

 

¿Por qué estaba Lot en Sodoma?

La respuesta clara está dada en el cap. 13 del Génesis. El sobrino de Abraham estaba tentado por la riqueza de la zona que circundaba a las dos ciudades culpables;  zona fértil en ese momento, en la que abundaba la vegetación que favorecía la cría de ganado ovino, como la que realizaban ambos patriarcas Lot y Abraham. Abraham por otra parte le cedió a Lot la posibilidad de elegir donde asentarse, puesto que ambos tenían mucha gente,  y no podían seguir acampando juntos.

Lot se mostró muy codicioso al elegir asentarse en el valle de Sodoma, aún a sabiendas de que allí estaría en vecindad con gente malvada y perversa.  Esta mala elección le perjudicaría.

Por otra parte, la generosidad de Abraham sería motivo de que Dios le premiara. Mientras Lot salvaría su vida, en atención a que Abraham había intercedido por él, pero se quedaría sin nada, Abraham sería bendecido y su prosperidad aumentaría.

 

¿Cuál era el pecado de Sodoma?

No era uno solo, eran varios pecados. Por lo que se ve, uno era el mismo pecado que Lot había mostrado, el amor por el confort y el lujo material.

La promiscuidad sexual y el vicio que trae la misma, eran el segundo pecado. Pero sin lugar a dudas el peor de todos era la falta de hospitalidad y el maltrato al extranjero que decidiera vivir allí. Este es el principal pecado, y por esto Abraham no quiere aceptar nada de los sodomitas.

Para los nómadas del desierto el principal pecado es dejar al viajero indefenso sin ofrecerle ayuda. Esto en la gente que vive en tierras lindantes con el desierto es un crimen inperdonable, puesto que aquel que atravesando el desierto se quedara sin recursos, solo podía ser salvado por alguien que le brindara su apoyo. Notemos por ejemplo, cómo se comporta Abraham cuando pasan tres desconocidos por su carpa, y cómo les recibe y acoge aunque estos le digan que tienen prisa y no desean quedarse. Abraham apresuradamente hace que su mujer prepare una comida para ellos y se queda luego con ellos mientras comen, para que no estén solos (Génesis 18,1- 15). Sin saberlo recibe a Dios con ellos, y su caridad y hospitalidad son recompensadas.

Incluso Dios, que es uno de los invitados de Abraham, le consulta sobre Sodoma, como se hace con un viejo amigo. Abraham tiene allí la oportunidad de pedir a Dios que salve a los justos que estén en la ciudad pecadora. Su oración es escuchada puesto que el único justo salvado resulta ser el mismo sobrino de Abraham: Lot y su familia (Gen 18,16-33).

 

¿No era que los sodomitas eran homosexuales?

Este es un tremendo equívoco. Pero dejemos hablar al texto bíblico:

“Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. Al verles, Lot se levantó y fue a su encuentro, y postrándose rostro en tierra, dijo: “Les ruego señores que vengan a la casa de este servidor de ustedes. Pasarán la noche, se lavaran los pies, descansarán y de madrugada podrán seguir su camino.” Ellos contestaron: “No, pasaremos la noche en la plaza” Pero Lot insistía (¿acaso temía por su seguridad, pues podría ser peligroso para los viajeros pasar la noche en la plaza?  Lo más probable.) Pero al ver la insistencia de Lot, ellos aceptaron hospedarse en su casa. Él preparó una comida cociendo unos panes, y comieron.

No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la plaza, desde el mozo hasta el viejo, todos estaban allí. Llamaron a voces a Lot, y le dijeron: “¿Donde estan los hombres que se han venido a hospedar en tu casa? Sácalos fuera para conocerles y abusar de ellos.” Lot salió donde ellos, y cerró la puerta tras de si. Luego les dijo: “Por favor hermanos, no hagan esta maldad. Miren, aquí están mis dos hijas, que son vírgenes, pues no han conocido varón. Yo las sacaré afuera, y podrán hacer con ellas lo que deseen, pero a estos hombres déjenlos en paz. Ellos son mis huéspedes.  Pero ellos le dijeron: “Tú no eres  más que un extranjero entre nosotros. ¿Ahora vas a hacerte nuestro juez? Ahora, te  trataremos a ti, peor que a ellos.” Lot se puso a forcejear con ellos, de modo que casi rompen la puerta. Entonces los ángeles  metieron a Lot dentro de la casa, y cerraron la puerta. Los hombres que estaban allí quedaron deslumbrados, desde el chico al más grande, y no podian ver para encontrar la puerta. 

Entonces los hombres dijeron a Lot: “¿A quien más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quien tengas en la ciudad. Porque vamos a destruir este lugar, ya que es grave la queja que contra ellos ha llegado a Yahvé, y Él fue quien nos ha enviado a destruir esta ciudad.”

Lot, entonces fue a ver a los prometidos de sus hijas. “Levántense -les dijo- Porque Dios va a destruir este lugar. Deben salir rápido de aquí.”  Pero sus yernos se reían de él, y lo tomaron a broma.

Al rayar el alba, los ángeles les apremiaron a Lot y su familia para que salieran de la ciudad. “Levántate, toma a tu mujer y a tus hijas que se encuentran aquí, no vayas a morir tu también.”

Como él se retrasaba, los ángeles le tomaron de la  mano y junto a su mujer e hijas, por compasión de Yahvé a él y su familia, les sacaron de la ciudad.

Mientras les sacaban afuera les dijeron: “¡¡Escapate ya!! No mires hacia atrás ni te detengas. Escápate al monte. ¡¡No vayas a ser destruido!!”

Pero Lot les dijo: “No  por favor Señor mío, ya que este servidor tuyo te ha caído en gracia, date cuenta que no puedo escaparmeqe al Monte, sin  que me alcance el daño  y la muerte.

Aquí cerquita hay una ciudad muy pequeña a donde podría huir. Mira me escaparé a ella. ¿Verdad que es una ciudad muy pequeña? En ella me refugiaré para quedar con vida. Él le respondió: “Bien, haz esto, te concedo también eso, no arrasaré esa ciudad. Listo, ahora escapate allí pues no puedo hacer nada hasta que entres en ella.”  Por eso se llamó a esa ciudad Soar. (Nombre relacionado con la palabra hebrea “misär” que quiere decir “pequeñez”)

Cuando asomaba el sol en el horizonte, Lot, entraba en Soar.

Entonces Yahvé hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Asi quedaron arrasadas estas ciudades. Murieron todos sus habitantes, y quedó arrasada toda vida en sus alrededores, hasta la vegetación del suelo. La mujer de Lot, miró hacia atrás, y se convirtió en un poste de sal. Abrahan se levantó de madrugada y fue al lugar donde había estado conversando con Yahvé. Dirigió la vista hacia el lugar donde estaban Sodoma y Gomorra, y toda la región a la redonda, y al fijarse vio que subía de la tierra, una humareda como la de una fogata.” (Gen. 19, 1-28)

Hasta aquí la Biblia, pero …… quedan muchas dudas. Si los sodomitas eran homosexuales, ¿por qué entonces Lot les ofrece a sus hijas para ser violadas, en lugar de a sus huéspedes extranjeros que eran por cierto ángeles disfrazados?

Si fueran homosexuales ciertamente no tendría sentido esta oferta terrible a los ojos de alguien de nuestra civilización del siglo XXI.

A nosotros podrá parecernos espantosa esta oferta de un padre que no duda en sacrificar a sus hijas para proteger a sus huépedes.  Pero para la mentalidad de los nómades del desierto es un acto de piedad y valentía digno de un justo. No olvidemos que los huéspedes son sagrados para los nómadas.

A muestra basta un ejemplo: El ya fallecido Arturo Paoli, un teólogo perteneciente a los “Hermanitos de Jesús” congregación religiosa inspirada en Charles de Foucald, estaba haciendo su noviciado hace muchos años en el desierto del Sahara, donde el convento de los Hermanitos de Jesús se encontraba.

Él como europeo que era, decidió ir a visitar a sus tiendas de campaña, en las que vivían a los vecinos tuaregs, de una tribu nómade que viven hoy como lo hacían sus antepasados, en carpas en el desierto de una forma muy similar a la que vivían Abraham y Lot.

Eran como las 11 de la mañana,  una hora cercana al mediodía, y cuando le pidió al superior suyo para visitarles, el Hermano Superior le dijo: “Arturo, no hagas esto, es casi la hora de almorzar, y esta gente se dispone a comer con sus hijos y sus esposas, pero son muy pobres, si los vas a visitar ahora, te invitarán a almorzar con ellos, y no podrías negarte pues les ofenderías, pero terminarían dándote la comida que ellos pensaban compartir con sus hijos. Dejarías a los niños sin comida, y pasarían hambre. Mejor ve a media tarde.” Esto me lo contó personalmente el propio Arturo.

Por eso el pecado de Sodoma era horrible, pues maltratar a los visitantes indefensos, y agredirles incluso sexualmente era la peor humillación, algo realmente espantoso. La hostilidad a los extranjeros era el pecado de los sodomitas, hostilidad que el mismo Lot sufría, ¡hay que ver cómo lo tratan!

Ese era el pecado que les atrajo la ira de Dios. Si los huépedes fueran mujeres también habrían querido “conocerles”, es decir, violarlas. Este vocablo se aplica también en la Biblia a las relaciones sexuales normales que se dan en el matrimonio.

El utilizar este texto para aplicarlo a los homosexuales es una exégesis errada que nada tiene que ver con el tema, aunque entre nosotros la palabra “Sodomía” o “sodomizar”  se aplica al acto que realiza el que copula con un varón. Pero esto no es lo que dice la Biblia en este texto. Esta expresión es fruto de una exégesis tradicional bastante errada.

 

Pero la homosexualidad ¿no se condena en la Biblia?

Si, pero sobre todo en el contexto de la promiscuidad, y de los cultos idolátricos que realizaban los pueblos paganos y los cananeos, donde la sexualidad promiscua era lo habitual (Lev 18,22). (Ver también Romanos 1, 20-28) San Pablo se refiere a costumbres promiscuas practicadas entre griegos y romanos, más bisexuales que homosexuales en realidad.

Ciertamente la Biblia condena la homosexualidad, pero también la Biblia habla de la misericordia de Dios y la oportunidad de un cambio y una conversión. De hecho sabemos que en la comunidad de Corinto había cristianos que habían realizado las prácticas condenadas en Romanos por Pablo. En Corinto era habitual la prostitución tanto de mujeres como de hombres, y varios de los que integraban la comunidad la habían practicado, sin embargo habían abrazado la fe, y Pablo les recuerda que Cristo les había purificado y perdonado, dándoles la oportunidad de vivir una vida nueva, y por tanto también les recomienda que no cedan a la tentación de volver a estas prácticas (1Cor 6,9-17).

El Papa Francisco ha hablado recientemente sobre el tema y nos ha dicho lo siguiente:

“Si una persona es Gay y busca al Señor, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El Catecismo de la Iglesia Católica explica esto de forma muy hermosa cuando dice: “no se debe  marginar a estas personas, por eso deben ser integradas en la sociedad.” El problema no es tener esta tendencia; no, debemos ser hermanos suyos y tratarles como tales.”  Conferencia de prensa de prensa durante el vuelo de regreso de Río de Janeiro. 28 de julio de 2013.

La Iglesia considera la condición homosexual algo que no es pecaminoso. Lo que se condena es el acto homosexual, en cuanto no es natural.

De todas formas el Papa Francisco ha expresado claramente que él no es quien para condenar a un homosexual que no dañe a nadie y trate de ser fiel a Dios y a su palabra.

Hay puertas que se abren en un contexto de misericordia y compasión que no deben cerrarse.

 

Eduardo Ojeda

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