(entrevista) Matías Rodríguez, Director Nacional de Políticas Sociales, MIDES

Matías, en primer lugar nos gustaría que le contaras a nuestros lectores qué tareas le corresponden a la Dirección que tienes a tu cargo…

La Dirección Nacional de Políticas Sociales desarrolla dos  grandes funciones. Una vinculada a la coordinación de las políticas sociales, por supuesto que no concentra el conjunto de coordinaciones que desarrolla todo el  Ministerio de Desarrollo Social, sino que se encarga especialmente de la coordinación del Consejo Nacional de Políticas Sociales. Éste es un ámbito que reúne a todos los organismos que están vinculados al área social. Por este ámbito ha pasado la discusión y el diseño de los principales hitos de las políticas sociales en la última década, desde el Plan de Atención a la Emergencia Social hasta el primer diseño del Sistema nacional de Cuidados, pasando por el Plan de Equidad, las grandes reformas, los programas de proximidad, la Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia, el Plan Nacional de Juventudes y otro conjunto de hojas de ruta en materia de políticas sociales.

En la actualidad el Consejo se encuentra abocado a trabajar en torno a cuatro ejes: Convivencia, Programas de Proximidad, Plan de Primera Infancia y adolescencia y Complementariedad entre la Agenda Social y Productiva.  

Otra de las funciones de la Dirección de Políticas sociales está referida  al relacionamiento con la sociedad civil y la promoción de la participación ciudadana. En este marco desarrollamos y sostenemos un espacio de diálogo permanente con la Asociación Nacional de Organizaciones no Gubernamentales (ANONG), en donde abordamos diversos temas de la agenda bilateral en un marco de reconocimiento a la sociedad civil, del aporte que han realizado y sigue realizando en la construcción de las respuestas públicas a sectores de población que son vulnerados en sus derechos. En este marco hemos impulsado acciones específicas para seguir fortaleciendo y multiplicando el rol de la sociedad civil. Y por otro lado desde hace tres años desarrollamos el Programa Nacional de Voluntariado. Esta es una iniciativa que es liderada por el MIDES pero que involucra a más de 35 organismos públicos de los tres niveles de gobierno. La idea es abrir las puertas y ventanas de las políticas públicas a la participación de la gente. Entendemos el voluntariado como una expresión de práctica solidaria, colectiva y de servicio que tiene un fin transformador. Desde ese lugar creemos que sin renunciar al imprescindible rol que tiene el Estado debe poder combinarse con el aporte de la sociedad. Aporte que pone en juego vínculos, escucha, capacidad para acompañar, para jugar, para mirar, nos parece clave y  transformador el porte que brinda el voluntariado.

 

Vayamos a algunos temas centrales en el debate actual sobre las políticas sociales. Mucha gente cree que el MIDES entrega dinero sin contraprestación a los sectores más vulnerables, pero en los hechos el Ingreso Ciudadano fue solo una política transitoria que dejó de ejecutarse en 2007 cuando se pasó del Plan de Emergencia al Plan de Equidad ¿Puedes contarnos cómo se dio ese pasaje y cuáles fueron las líneas directrices a partir de 2007?

Efectivamente  esta es una creencia que ha calado muy hondo pero que no refleja para nada el enorme trabajo que desarrolla el MIDES en todo el país en torno a distintos  ejes que apuntan a la promoción y desarrollo integral de las personas, sus familias y la comunidades. El plan de Emergencia terminó hace 11 años, duró 2 años entre el 2005 y el 2007. En los últimos 13 años se han desplegado un conjunto de decisiones en materia de políticas sociales que han estado pautadas por el incremento de la inversión pública en materia social, por su reorientación  hacia las generaciones más jóvenes y por el desarrollo de una serie de reformas estructurales en diversas área de políticas que han reconfigurado la distribución del bienestar en el Uruguay.

 

¿Por ejemplo?

Existen una serie de hitos de las políticas sociales de esta última década, me refiero al propio Plan de Emergencia, al Plan de Equidad en el marco del cual se desarrolló un nuevo régimen de asignaciones familiares, la Reforma de la salud, la reforma Tributaria el incremento del presupuesto en educación, la reforma laboral. A esto debe sumarse la elaboración de la Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia, el Plan Nacional de Juventudes, la Estrategia Nacional para la Igualdad de Género. Luego resaltaría los Programas de Proximidad  como una seña de identidad de esta etapa que permiten acompañar y construir trajes a medida en trayectorias de vida y territorios con particularidades específicas.

Diría que en este tiempo Uruguay se acostumbró a planificar articuladamente entre organismos, en diálogo con la sociedad civil, construyendo orientación y sentido en la políticas sociales. Si se pasa raya de este conjunto de medidas escalonadas y ascendentes la conclusión es clara, Uruguay avanza en derechos y en bienestar.  Solo un dato da cuenta de esto, en 2004 la pobreza en infancia llegaba a casi el 60 %, hoy es del 17%. Con esto no quiero decir que ya logramos todo, de ninguna manera, quedan muchísimos desafíos que nos siguen interpelando mucho, pero seguro que hemos avanzado y nos hemos demostrado como sociedad que los pasos que dimos se dieron en un sentido y en un rumbo que han dado resultado. Esto reafirma el camino recorrido.

El último hito en materia de Políticas Sociales es el Sistema Nacional Integrado de Cuidados.  Este es una innovación que ha significado la incorporación de un nuevo pilar del régimen de bienestar uruguayo. En estos tres años de implementación el sistema ha permitido que más de 12 mil niño/as de 0 a 3 años se incorporen a servicios de educación y cuidados. Estamos hablando a la fecha de 52 nuevos CAIF inaugurados y 76 que se han ampliado. Ya son 4500 las personas con dependencia que cuentan con asistentes personales y más de 5000 que están en condiciones de contratar un asistente personal.

 

El MIDES también lleva adelante varias líneas de trabajo relacionadas a la inserción laboral…

Efectivamente, dentro del Mides podemos destacar varias líneas de trabajo, una que considero relevante y muchas veces no del todo visibilizada es la referida a la promoción de la inserción laboral. Ésta se desarrolla a través de diversas herramientas como las cooperativas sociales, el apoyo a emprendimientos productivos, la marca ProVas, el Programa Uruguay Trabaja, Programa Uruguay Clasifica, Monotributo Mides y el programa de ruralidad.  En el marco de estas acciones hay aproximadamente 10500 personas que recibieron orientación, asistencia y capacitación laboral y aproximadamente 6500 han logrado inserciones laborales efectivas. Más allá de lo que el sistema de cuidados desarrolla en materia de primera infancia, es necesario destacar el trabajo con la primera infancia y particularmente con aquellos que se encuentran en riesgo socio sanitario.

Aquí tenemos que destacar el enorme trabajo que realiza el Programa Uruguay Crece Contigo  que ha brindado seguimiento a más de 10 mil mujeres embarazadas y 4400 hogares. A esto debe sumarse la entrega del set de bienvenida que reciben todos los niños y niñas que nacen en el país, el policlínico móvil, el trabajo en establecimientos carcelarios y el programa sueño seguro. Podríamos seguir mencionando el despliegue de programa que el Ministerio de Desarrollo Social: Centro Nacional de Ayudas Técnicas del  Programa Nacional de Discapacidad, el Programa Jóvenes en Red del INJU, el Sistema de Respuesta de Violencia basada en género del INMUJERES, la tarea de rectoría de INMAYORES, las acciones del INDA, el Programa Nacional de Voluntariado con más de 5000 inscritos los Centros de Promoción de Derechos en la Educación Media, etc.

Con todo esto quiero decir que el MIDES desarrolla una batería de acciones vinculadas a la promoción humana desde una perspectiva integral en diversas áreas del desarrollo. Mientras que en materia de transferencias desarrolla principalmente el programa de asistencia a la Vejez, que reciben las personas de entre 65 y 69 años que se encuentran en situación de carencias críticas. Y la tarjeta Uruguay Social que es una transferencia dirigida a los hogares que también es  otorgada a través de Indice de Carencias Críticas.

 

– En los últimos meses se han escuchado varias voces señalando que las actuales políticas sociales del MIDES cumplieron una etapa y que hay que pasar a otra que contemple el nuevo escenario de una pobreza más compleja. ¿Cuál es tu parecer? ¿Cuáles serían a tu criterio las características que debería tener un eventual nuevo ciclo de políticas sociales en Uruguay?

En realidad si vemos el camino recorrido del 2005 a la fecha, como decía en la pregunta anterior, los gobiernos del Frente Amplio han demostrado capacidad para planificar de manera articulada, ampliando la inversión social, reorientándola a las generaciones más jóvenes, restituyendo derechos a sectores históricamente postergados y con una rumbo claro donde el centro está en las personas, sus familias y las comunidades donde habitan. El avance en materia de derechos ha sido contundente y muy rápido en términos históricos en lo que refiere a la vida de un país. Haber bajado la pobreza 30 puntos y más de 40 en la pobreza infantil es un avance muy significativo. Uruguay logra niveles mínimos de desocupación desde que se mide la desocupación en nuestro país. En la actualidad algunos indicadores pueden tener un comportamiento de meseta, esto quiere decir que esa mejora abrupta que tuvimos durante la década  empieza a enlentecerse debido a que nos encontramos con situaciones más complejas y estructurales que requieren otros tiempos de intervención para revertirlos y otras inversiones. Así como estoy muy seguro del camino recorrido y que por lo tanto este conjunto de políticas han sido clave y deberán seguir existiendo, también creo que hay un desafío que está referido a seguir desarrollando y profundizando la capacidad anticipatoria a los problemas, así como la velocidad para responder y adaptarse a los nuevos problemas sociales. Donde la ampliación de la cobertura en algunas áreas de servicios y políticas es impostergable. Donde la calidad también sea cada vez más una seña de identidad del conjunto de las prestaciones sociales. En definitiva velocidad, capacidad anticipatoria, cobertura y calidad son conceptos clave, pero en un marco donde se puedan seguir mejorando las alianzas entre las políticas de protección social y las políticas sectoriales para desarrollar de mejor forma la capacidad de acompañar trayectorias de vida que transitan por altos niveles de vulneración de derechos. Para decirlo más fácil muchas políticas universales tiene que poder desarrollar su capacidad para acompañar y construir trajes a medida para acompañar a situaciones de alta vulneración de derechos.

Más allá de estos aspectos que refieren a objetivos e instrumentos tenemos como  país, el desafío de renovar un pacto, un acuerdo entre todos los que conformamos la sociedad  que permita ponernos de acuerdo en términos de cuál es la imagen futura del país que queremos. En esa imagen futura creo que la mayoría  consideramos que es necesario seguir avanzando hacia una sociedad del trabajo, de la innovación, del conocimiento, de la confianza, pero también hacia una sociedad que continúe en la reducción de la pobreza y especialmente de la pobreza infantil, en reducir desigualdades avanzando en derechos de la sociedad en su conjunto. Esto requiere de esfuerzo, estrategias y acuerdos multiactorales.

 

– Una pregunta final: la Conferencia Episcopal del Uruguay en el pasado mes de Abril publicó un Documento analizando la situación social del Uruguay. Como es de público conocimiento ese Documento generó polémica dentro y fuera de la Iglesia. ¿Cómo viviste esa situación como cristiano y al mismo tiempo como un  profesional muy comprometido en la actual gestión del gobierno?

En Uruguay podemos estar muy orgullosos de la democracia que tenemos, de la libertad  y la pluralidad con la que podemos debatir, discutir y construir la agenda pública. Desde esa perspectiva realmente celebro la posibilidad que puedan existir miradas críticas y celebro aún más las miradas y las posturas constructivas y de compromiso con la realidad. Más allá de los acuerdos o discrepancias que puedo tener con el contenido del documento. No me toca a mi ahora realizar un análisis detallado del documento. Aunque debo decir que no comparto en todos sus términos el contenido del documento, entiendo que fue elaborado para aportar con una mirada crítica, de fuerte compromiso y de invitación a asumir la responsabilidad colectiva a aportar las soluciones desde el lugar que ocupemos en la sociedad.

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