(cultura): “El Ángel”, película de Luis Ortega

¿Angel de la muerte, o joven frustrado por una sociedad enferma?

Puede pasar, si no se lee en profundidad, como una película más, como un “thriller” de acción. Aunque al estilo de los mejores “thrillers” o películas policiales, no abunda en mostrarnos chorros de sangre o cuerpos mutilados, como sí hacen las malas películas de acción, que disimulan con estos efectos truculentos un argumento deficiente o la mala actuación de los protagonistas.
Por el contrario el “horror” de la película es mostrar cómo la degradación personal de un chico terriblemente guapo y encantador, lo va transformando en un ser monstruoso, lleno de maldad, pero insensible ante la muerte que va sembrando.

Robledo Puch
Ferro

Hasta sus cómplices delincuentes se horrorizan con su sangre fría y el desprecio por su propia vida y la de sus amigos y víctimas.
De hecho, termina matando a su compinche -al que casi considera su pareja- (personaje interpretado por el “Chino” Darín).
Pero esta película hace más que contarnos la historia del encantador joven de 19 años que llegó a ser el mayor asesino serial de la historia de Argentina.
Ríos de tinta en diarios, revistas, y libros se escribieron sobre Carlos Eduardo Robledo Puch, muchas teorías se esgrimieron tratando de entender sus motivaciones, su andar errático por la vida, una vida desperdiciada, que termina en prisión perpetua. El delincuente ya cuenta con 70 años, y sigue en prisión, y aunque ha solicitado varias veces su libertad, no se le ha dado pues los que evaluaron al delincuente señalan su total falta de arrepentimiento.
Lo único que aspiraba era que le pidieran asesoramiento en Hollywood para que hicieran una película sobre sus andanzas criminales. Quería que el famoso director Martin Scorsese hiciera la película y que Leonardo Dicaprio le interpretara. Su decepción fue muy grande cuando supo que Luis Ortega, el hijo del cantante Palito Ortega, haría la película y que sería precisamente una película Argentina.

¿Por qué comentamos esto?

Confieso que me intrigaba saber cómo tratarían el tema, puesto que yo también me sorprendí de la maldad de este joven. Yo era un adolescente, cuando los crímenes de Robledo Puch tuvieron lugar.
Argentina estaba en plena dictadura, antes de la vuelta de Perón, y en Uruguay se daba una escalada de violencia que nos conduciría a lo que tendríamos que soportar (1970 a 1971). En una escena en que Robledo y su cómplice son interrogados se los amenaza con torturarlos y por el momento se pregunta si no serán subversivos. La corrupción policial y la violencia estatal ya estaban manifestándose.
Sin embargo hay un detalle que es muy revelador y se da al comienzo del film. El muchacho camina por una casa en la que entra a desvalijar y reflexiona sobre sí mismo:
“Mi nacimiento fue un milagro, mi madre no tenía hijos y pidió a Dios tener uno, y yo nací. Pero mi vocación es la de ser ladrón. ¿Por qué laburar si puedo robar, es que es mi vocación, para eso nací? Y si Dios quiso que yo naciera, ¿es que él quiere que yo sea así?”
Cuando escuché estas palabras me acordé de un hecho que ocurrió en el año 2005, cuando mi madre aún vivía. La delincuencia estaba llegando a ser casi tan dura como es hoy. Los delincuentes estaban robando aún en sus propios barrios, cosa que antes no solía ocurrir. La violencia era creciente.
Era verano, y yo estaba parando unos días en casa de mi madre.
Fuimos al merendero de la parroquia del Barrio (Malvín Norte) donde mamá trabajaba.
Allí los niños y sus madres comían y tomaban la leche. Una señora comentaba a las otras.
“Mire doña, yo no sé ya qué hacer. Mi esposo está preso, yo tengo dos niños chicos y uno que viene en camino. Mi hijo mayor también se encuentra en cana. Y yo no se que voy a hacer, pues estoy enferma, y no puedo hacer nada. ¿Quién va a robar ahora para mi?”
Algunas de las señoras voluntarias, miraron sorprendidas, otras se reían, y yo quedé sin saber qué decir. Nunca había escuchado esto.
Era evidente que para esa señora robar era un trabajo, que su esposo e hijo realizaban sin problemas. Ella no sentía ningún tipo de culpa, era lo normal, era su trabajo.
Ellos tenían derecho a robar y la policía era la que había atentado contra el legítimo trabajo de su marido.
Pues bién, en la película Robledo Puch razona exactamente igual que esa señora.
Cuando razonaba así hasta sus cómplices se sorprendían, pues era raro que alguien mostrara tal inversión de valores en su cabeza.
Hasta los delincuentes sabían que lo que hacían ellos no estaba del todo bien. Pero para el protagonista de la historia era un trabajo como cualquier otro, y él tenía vocación de chorro.
La película nos muestra que ya en esa época los valores de la sociedad se iban corrompiendo, y la sociedad estaba perdiendo el norte y la noción de lo que era bueno y malo se desdibujaba.
Yo pensé enseguida en lo que decían nuestros obispos recientemente sobre la desfragmentación social, y la inversión de los valores que caracterizaban al Uruguay de hoy.
Argentina y Uruguay son sociedades muy similares, y están siempre en comunicación y en comparación, y la degradación y corrupción moral de una sociedad, por supuesto que afecta a la otra. La pretensión de que Uruguay es un país distinto y más elevado en valores, es sólo una ilusión más. Un cuento más.
Quizás la corrupción en Uruguay no ha llegado aún a los niveles de la vecina orilla. Aunque tenemos corrupción en los ámbitos sociales, culturales, políticos y hasta en el fútbol…. parece que estamos llegando.

El extraño de pelo largo

La película está jalonada por una excelente banda sonora que rescata la música argentina de la época en que tienen lugar los hechos que narra.
Y sobre ellas resalta una canción de Roque Narvaja, líder de la Banda “La joven guardia” muy popular en esa época. Rescato un fragmento de la canción, que el protagonista canta y baila varias veces, y con la cual se identifica.

Andando por la calle, mirando la gente pasar,
el extraño de pelo largo sin preocupaciones va.
Hay fuego en su mirada, un poco de insatisfacción.
Por una mujer, que siempre quiso y nunca pudo amar.
Jamás, jamás.
Inútil es que quieras entender, o interpretar quizá sus actos.
Él es un rey extraño, un rey de pelo largo…

La película termina con el joven protagonista, bailando al son de esta canción, en una casa vacía, con la policía trayendo a la mitad de sus efectivos a cercar la casa para atrapar a un delincuente al que temen.

¿Y Dios?

Robledo Puch, hoy

Dios está ausente, e ignorado, Robledo sólo lo menciona al principio, y para hablar de su nacimiento y su vocación de chorro. Pero no, no está. Es que el protagonista, así como la familia de su cómplice y él mismo, lo ignoran.
Así como la mayoría de la sociedad argentina (y de la nuestra) lo ignoran también.
Es que la causa de esta degradación moral tan horrible y de la que somos testigos, es esta misma.
El reemplazo del Dios de Jesús, él auténtico, el del Evangelio, por el dios dinero.
El dios dinero parece justificarlo todo, absolutamente todo.
Hasta las mentiras de los gobernantes que dicen amar al pueblo, y lo traicionaron robando todo lo que pudieron mientras tuvieron el poder.
Es que cuando abandonamos la fe en Dios, lo único que nos queda es el dinero. O tenemos fe en la humanidad, y queremos a la gente siendo “humanistas” o perdemos la esperanza y nos volvemos “depredadores materiales” que por tener y por el poder, son capaces de matar sin sentimientos de culpa, abandonar hasta a sus seres queridos, y traicionar lo más sagrado.
¿No será esto lo que pasa hoy? La sociedad hedonista y consumista que hemos construido tienta a los jóvenes con conseguir los bienes materiales a como dé lugar, y sin esfuerzo.
Las evidentes frustraciones que vienen con estos deseos, desembocan en el abuso de drogas, la violencia y el crimen sin sentido. El caso de Robledo Puch -entre tantos- fue como un signo que nos anunciaba lo que se venía, y que tal vez no supimos interpretar a tiempo.
Claro que nosotros seguimos teniendo fe y confiando en Dios, pero siempre hay que recordar lo que Jesús decía: “Nadie puede servir a dos señores, pues necesariamente odiará a uno y amará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero” (Mt 6, 24.)
Bueno es que lo recordemos.

Eduardo Ojeda

Ficha de la película.
Título: El Ángel.
Hecha en Argentina en 2018.

Dirección: Luis Ortega.
Guión: Luis Ortega, Sergio Olguín y Alejandro Palacios.
Reparto:
Lorenzo Ferro: Carlos Robledo Puch.
Chino Darín: Ramón Peralta, inspirado en Ignacio Núñez, cómplice de Robledo.
Mercedes Morán como María Peralta madre de Ramón.
Daniel Fanego como José Peralta el padre de Ramón, y cómplice de los muchachos.
Luis Gnecco como Héctor Robledo Puch, padre de Carlos.
Cecilia Roth, como la madre de Carlos Robledo Puch.

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