Los otros padres…

Es el Día del padre y no podemos dejar de demostrar el sentimiento de cariño y amor hacia los padres, el de cada uno, claro, pero yo hablaré de otros PADRES, me refiero a nuestros SACERDOTES… que de muchos de nosotros, son un poco nuestros padres: nos escuchan, nos dan consejos, nos alientan y nos llaman la atención también .

Desde que eligen libremente enamorarse de Jesús, reciben la mayor de las bendiciones: la capacidad de amar, amar sin medida, porque eso es Dios … amor puro y del bueno, sin razas ni condiciones.

El señor pone los ojos en ellos, así como ellos ponen sus ojos en el Señor y en esa pequeña puerta, la del SAGRARIO .

Pequeña puerta sí, pero que esconde la grandeza de un amor infinito, de una bondad infinita, de una paciencia y de una humildad infinita .

Nos hacen saber a partir de su ordenación como verdaderos discípulos de Jesús, de su eterna espera por nosotros, en todos los sagrarios del mundo.

Salen con la mochila llena de esperanza para todos, trasmitiéndonos sus enseñanzas, nos hacen saber que la buena noticia es que murió en la cruz, con los brazos abiertos, para esperarnos, para recibirnos y redimirnos.

Nos hacen saber también, que al tercer día resucitó, para darnos vida, eterna y en abundancia.

Su vida es Jesús, su fe es escucha contemplativa para iluminar las situaciones a presentarse .

Ustedes son los únicos capaces de devolver PAZ Y PERDÓN, mediante el secreto de confesión.

Son los encargados de transformar el pan y el vino, en el verdadero cuerpo y sangre de Jesús.

Ustedes son los encargados de sustentar, aumentar, reparar y deleitar nuestras almas a través de ese pan, que no es más que el mismo Jesús que se deja tocar comer y abrazar por todos aquellos que lo desean.

Queridos SACERDOTES, Dios los ha elegido, los ha separado y los ha preparado entre miles, para que fueran configurando su corazón con su corazón, aprendiendo de su humildad y de su mansedumbre.

No se casan de la forma convencional que todos conocemos, pero aún así… son padres y fecundos .

Una fecundidad interior, diferente, plantan  la semilla del Evangelio para dejarla crecer, son quienes engendran vida… vida eterna.

Hoy, en este día especial les damos las GRACIAS por haber elegido este camino, por no pertenecerse a ustedes mismos, sino pertenecerle a Dios .

Hoy más que nunca la iglesia necesita sacerdotes, que con su ejemplo diario de conversión, inspiren en los demás el deseo de buscar esa santidad a la que todos estamos llamados, desde el bautismo.

Juan decía: basta mirar a Jesús para ser salvados.

Gracias una vez más por hacer que saquemos los ojos por un instante de nuestras noches de cansancios, resentimientos, orgullos lastimados, insatisfacciones del día… para poder mirarlo a Él, levantando los ojos más allá de la miseria, sabiendo que hay algo más, que existe su luz y que quiere bañar y transformar las tinieblas donde estamos sumergidos. Sólo levantar los ojos, para descubrir que no todo es negro y oscuro, que existe la verdad, el camino y la vida , QUE ES ÉL…

Elsa Capillera

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