FRANCIA: “NO CONOZCO MÁS A MI IGLESIA”

Ha salido un libro del conocido escritor católico francés Henri Tincq con el título: “El gran miedo de los católicos de Francia”. Tincq afirma no reconocer más a su Iglesia por el giro conservador, hasta reaccionario, que está tomando. El escritor y periodista que ha trabajado por años en La Croix y en Le Monde, se asombra porque el año pasado más de un tercio de los católicos practicantes ha votado por Marine Le Pen. Según él, los obispos se han mostrado pusilánimes frente a este fenómeno; “están paralizados por el miedo a las divisiones internas dentro de la población católica que ya demuestra graves rupturas. Reina el miedo por la pérdida de poder y visibilidad, la inmigración creciente, el islam, una laicidad agresiva cada vez más contraria a todos los símbolos religiosos. Los políticos católicos de izquierda han casi desaparecido, aunque muchos trabajen en las ONG, en las parroquias, en los movimientos sociales. El papa Francisco que encara un Catolicismo valiente y progresista es casi más popular fuera del mundo católico que adentro”. La visión pesimista de Tincq no deja de ser un grito de alarma. Es cierto que en toda Europa crece la nueva derecha, aún en el medio católico, que no siempre se basa como el fascismo en una ideología antidemocrática o racista. Admite los derechos civiles y la democracia, pero busca la unión étnica de la nación; la política ha de construirse sobre principios étnicos y nacionalistas. La interpretación étnica de nación o de pueblo, de patria o de identidad nacional es prioritaria aún sobre los derechos humanos. Por su parte la Iglesia atraviesa una grave crisis. Hace 50 años el 90% estaba bautizado en la Iglesia Católica y el 20% iba a misa los domingos. Ahora solo el 3% va a misa y no pasan del 30% los menores de siete años que están bautizados. El 64% de los jóvenes entre 16 y 29 años no tienen ninguna pertenencia religiosa. La mitad de los curas franceses en actividad tiene más de 75 años. Crece el Islam y el pentecostalismo evangélico. El presidente Emmanuel Macron el 9 de abril pasado en el College des Bernardins (París), frente a la Conferencia Episcopal y a muchas personalidades católicas reconoció que “hay pruebas históricas de las raíces cristianas de Europa, pero podrían también haberse secado. En Francia la linfa católica sigue presente y debe seguir contribuyendo a la vida de la nación. Los católicos tienen el rol de ponerse al servicio de la dignidad del hombre”. El presidente de la república invitó a los católicos a defender sus convicciones aún en el terreno político, lamentando su ausencia.

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