MÉXICO: ¿DIALOGAR CON LOS NARCOS?

El obispo Rangel Mendoza afirmó que “no solo se puede sino que se debe dialogar con los jefes narcotraficantes”. La afirmación episcopal causó conmoción en el país. “Si el gobierno dialoga con ellos para simplemente delimitar los territorios para que no se invadan unos a otros, ya sería un primer paso y una manera de poder empezar a sembrar un poco de paz en esta tierra”. El obispo que dice haber dialogado con los capos para el tema de los religiosos asesinados, asegura que “con este diálogo se pueden conseguir muchas cosas”. Rangel Mendoza es franciscano y cree en la no violencia; insiste  en que “dialogar no es pactar o hacer concesiones, sino llegar a ciertos arreglos  para evitar tantos asesinatos, secuestros, extorsiones y un terrible baño de sangre sobre todo de gente inocente”. Mendoza es obispo en el estado más violento de México, Guerrero, con decenas de fosas comunes de desaparecidos ajusticiados por pistoleros. Afirma que en las zonas controladas por los narcos hay menos violencia, más seguridad y apoyo de la población, hasta que no llegan otras bandas que invaden el territorio. Las autoridades están ausentes o involucradas también en el negocio de la droga. El sociólogo católico Bernardo Barranco considera que la propuesta del obispo “puede prestarse a cierta connivencia y ser mal interpretada. Además el episcopado en general se ha quedado corto en el denunciar  las graves violaciones a los derechos humanos”. Las religiosas que regentaban el Instituto Morelos de Chilapa con 7OO alumnos, dejaron Guerrero. Mataron los padres y la hermana de una de ellas y no se dio clases de setiembre a diciembre por falta de seguridad. En todo Méjico hubo 2 mil homicidios tan solo en el pasado mes de enero. Según una encuesta nacional de ENVIPE, el 70% de los padres no permiten a sus hijos salir libremente a la calle, el 51% de la población no sale de noche, el 64% de las mujeres ya no lleva joyas. Cada cien delitos que se cometen, solo se denuncian seis, porque se considera una pérdida de tiempo y se desconfía de las autoridades. El año pasado se lo considera como el año más sangriento de los últimos 20 años, con 25.339 homicidios registrados. Son 21 los sacerdotes asesinados desde el 2012 y casi 40 desde 2006 y es por la prédica religiosa que busca frenar el poder de las bandas criminales.

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